La España vaciada marca la agenda de Sánchez

Los problemas de la España vaciada comenzaron a copar la agenda política en los meses previos a las elecciones generales del 28-A
Los problemas de la España vaciada comenzaron a copar la agenda política en los meses previos a las elecciones generales del 28-A

Susana Campo - Quince días han pasado desde que el líder socialista fracasara en su intento de ser investido presidente. Pedro Sánchez, que sigue sin lograr el apoyo de ninguno de los grandes partidos –PP, Ciudadanos y Podemos– que permitan su reelección, actúa ajeno a su fracaso. Está inmerso en una ronda de contactos con entidades de la sociedad civil para articular su programa progresista. El pasado martes fue el turno de la España Vaciada, a la que lanzó varios guiños consciente de que si hay nuevas elecciones en noviembre su voto puede ser decisivo.

La despoblación de muchas zonas rurales es un problema de décadas, que emergió en la pasada campaña electoral del 28 de abril tras la masiva manifestación de la España Vaciada organizada en Madrid. Los partidos políticos, todos sin excepción, incluyeron en sus programas electorales, medidas concretas para atajar esta sangría.

El asunto no es baladí. España cuenta con 8.131 municipios repartidos por 50 provincias, Ceuta y Melilla. Muchas de ellas son pequeñas poblaciones. De ellas, el 47% tiene menos de 500 habitantes, el 44% tiene entre 500 y 10.000 habitantes, el 8% tiene entre 10.000 y 100.000 habitantes y, por último, 63 municipios (menos del 0.8% del total) tienen más de 100.000 habitantes. Según los datos del Padrón Continuo del Instituto Nacional de Estadística (INE), 5.002 tienen una población menor de 1.000 habitantes. Castilla-León, Castilla-La Mancha y Aragón son las comunidades con mayor número de localidades con 1.000 habitantes mientras que Andalucía, Cataluña y Madrid aglutinan los municipios con más de 100.000 habitantes.

Alrededor de 22 millones de españoles viven en los 100 municipios más poblados de España. Es decir, el 46,7% de la población vive en tan solo un 4% del territorio. O, dicho de otro manera: en el 96% del territorio viven poco más de la mitad de los habitantes, y la cifra cae en picado. Las zonas rurales son las principales víctimas del éxodo.

A la par que los territorios se vacían también envejecen. La media de edad de la sociedad española es de 42,9 años, pero en los núcleos de entre 500 y 1.000 habitantes asciende a 47,9 en los hombres, y 50,2 en las mujeres. La despoblación se recrudece pero no solo por el éxodo hacia las ciudades, también porque quienes permanecieron se van muriendo.

Este fenómeno tiene también su arista política. Algunas de las provincias que vertebran el territorio, además de población, pierden representación electoral desde la llegada de la democracia. Es el caso de Jaén o Cuenca, que tienen menos diputados en el Congreso mientras que la capital gana cuatro.

Mar Martín, responsable del proyecto «Abrazar la tierra» participó en la reunión con Sánchez el pasado martes, un encuentro que califica de «cordial» aunque lo ve con «escepticismo». En declaraciones a LA RAZÓN señala que el gobierno en funciones escuchó sus propuestas, pero «lo importante es que se traduzcan en hechos». Reclama inversión en infraestructuras porque la solución a la despoblación pasa por una buena comunicación terrestre y una buena conexión a Internet.

En su opinión, para revertir este proceso de despoblación que ya suma 60 años, no hay pócimas mágicas sino realismo: «Décadas de pérdida de población no se recuperan en un día», apostilla. En este sentido, urge «facilitar el emprendimiento y fomentar políticas de empleo acordes con el territorio».

Precisamente, para impulsar la repoblación, Mar desarrolló una plataforma que asesora a los repoblados del medio rural. Les ayuda a buscar vivienda y a desarrollar las nuevas oportunidades de negocio que surgen en los pueblos, priorizando los valores de lo rural. Durante la crisis aumentó la demanda de personas que huían de la ciudad por necesidad, sin embargo, reconoce que para llenar la España Vaciada son necesarias ideas e iniciativas para revertir el proceso de despoblación y recuperar el dinamismo. Huye además del relato agorero construido en torno a las deficiencias de las áreas rurales. «Tenemos médico y los niños van al colegio. Eso sí, el coche es imprescindible».

El desplazamiento de la población del medio rural a las urbes no es un fenómeno nuevo. El problema surge cuando la despoblación adquiere cifras alarmantes. Puede ser por causas climáticas, como en Laponia, o por un proceso de demotanasia, es decir, debido a acciones políticas u omisión de las mismas, que provocan la desaparición de la población de un territorio. Es por ello que desde los agentes sociales del medio rural reclaman «acciones transversales» que no sólo se aglutinen desde una perspectiva agrícola y ganadera, sino desde una visión integral.

En el mes de marzo, dos días antes de la masiva manifestación de la España Vaciada, el Gobierno de Sánchez aprobó, in extremis, la Estrategia para el Reto Demográfico, con el foco puesto en que internet llegue a las zonas rurales. Un proyecto que se quedó en papel mojado tras la incapacidad del Ejecutivo para aprobar su Presupuesto General del Estado, el fracaso que condujo a la celebración de elecciones y la parálisis legislativa.