La Fiscalía insta a la Audiencia a imputar al rapero Pablo Hasel por sus tuits

Reclama al tribunal que le condenó a dos años de cárcel por enaltecer el terrorismo que valore si debe entrar en prisión

Pablo Hasel, en una manifestación a favor de los presos de ETA en abril
Pablo Hasel, en una manifestación a favor de los presos de ETA en abril

Reclama al tribunal que le condenó a dos años de cárcel por enaltecer el terrorismo que valore si debe entrar en prisión.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha denunciado al rapero Pablo Rivadulla, conocido artísticamente como Pablo Hasel, por enaltecimiento del terrorismo, delito contra la Corona y calumnias e injurias contra las instituciones del Estado por quince polémicos tuits que publicó entre diciembre de 2015 y el pasado abril. En un escrito remitido por la fiscal Rosana Lledó al Juzgado Decano Central del citado tribunal (que se encargará de asignar la denuncia al juez de instrucción al que le corresponda por el turno de reparto), el departamento que dirige Javier Zaragoza reclama que se cite a declarar al cantante en calidad de investigado (actual denominación de los antiguos imputados) y que se remita el auto de incoación de diligencias previas a la Sección Tercera de lo Penal de la propia Audiencia Nacional para que valore si el rapero debe cumplir la condena que le impuso en marzo.

Este tribunal condenó al rapero leridano a dos años de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo –fallo que posteriormente, en febrero de 2015, confirmó el Tribunal Supremo (TS)– por alabar a ETA o Al Qaeda en varias canciones compuestas por él mismo que subió al canal de vídeos Youtube. No obstante, esa condena quedó en suspenso dado que Pablo Hasel no tenía antecedentes penales, por lo que una segunda condena llevaría aparejado su ingreso en prisión.

En el escrito fechado el pasado miércoles –al que ha tenido acceso LA RAZÓN–, la Fiscalía reproduce los supuestos comentarios delictivos que hizo el cantante en Twitter. Entre otros: «Los parásitos de los Borbones siguen de trapis con los decapitadores de los homosexuales» (3 de enero de 2016); «negocios mafiosos del Borbón con Arabia Saudí» (25 y 29 de enero de 2016); «el ladrón del Borbón» (25 de diciembre de 2015); «los amigos del reino español bombardeando hospitales mientras Juan Carlos se va de putas con ellos» (21 de enero de 2016); «el mafioso de mierda del Rey dando lecciones desde un palacio» (25 de diciembre de 2015); «Guardia Civil torturando o disparando a emigrantes» (15 de marzo de 2016); «los antidisturbios han golpeado y torturado a miles y miles de personas» (7 de abril de 2016); «la Policía asesina con total impunidad» (7 de abril de 2016); «los centros penitenciarios son centros de exterminio» (1 de abril de 2016); «a dos años de ser exterminada por el Estado torturador, recordamos sus palabras» (1 de abril de 2016), en referencia a la miembro de los Grapo Isabel Aparicio Sánchez, y «las manifestaciones son necesarias pero no son suficientes, apoyemos a quienes han ido mucho más allá» (1 de abril de 2016), en referencia a otra integrante de la banda terrorista, Victoria Gómez.

La Fiscalía recuerda que los informes de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de la Policía Judicial han acreditado que el perfil en Twitter de Pablo Hasel tiene 54.500 seguidores, por lo que «cualquier idea, noticia o publicación en este perfil puede extenderse hasta el infinito en cuestión de segundos, sin límite alguno». El rapero, subraya la fiscal, «se aprovecha del tirón mediático para desbordar las redes sociales (su perfil es muy activo, “pudiendo generar una media de 200 tuits diarios”) con comentarios poco afortunados, calumniantes e injuriosos hacia las instituciones, autoridades o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Cualquiera de sus comentarios, argumenta la representante del Ministerio Público, puede ser compartido o visto por otros usuarios «incluso cuando el autor procede a su eliminación» pues, recuerda, el mensaje continúa en la red «incitando a otros usuarios a realizar nuevos comentarios de similares características, por lo que generan comportamientos que incitan públicamente a otros».

Discurso del odio

La Audiencia Nacional condenó a dos años de prisión al polémico rapero –detenido el pasado junio por los Mossos d’Esquadra por las agresiones sufridas por varios periodistas durante la okupación del rectorado de la Universitat de Lleida– al concluir que en las canciones que subió a Youtube «late de una manera patente el discurso del odio». «No me da pena tu tiro en la nuca, pepero», «que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono», «¡merece que explote el coche de Patxi López!», «es un error no escuchar lo que canto, como Terra Lliure dejando vivo a Losantos» o «pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen», rezan algunas de sus composiciones. El Tribunal Supremo, que posteriormente confirmó esa condena, insistió en que el discurso del odio no está amparado por el derecho a la libertad de expresión. Para el Alto Tribunal, los textos de sus canciones son «un ejemplo de la difusión de mensajes inaceptables penalmente y frente a los que la política de prevención del crimen debe ir por delante». «La música es el envoltorio, la cáscara; lo relevante penalmente es la letra de tales canciones, donde está el mensaje», concluyeron los magistrados.

Pablo Hasel se vio nuevamente envuelto en la polémica el pasado julio cuando, horas después de la cogida mortal al torero Víctor Barrio en Teruel, escribió en su cuenta de Twitter: «Si todas las corridas de toros acabaran como la de Víctor Barrio, más de uno iríamos a verlas».