Política

La Junta incentivó a una empresa suiza con 500.000 euros por crear un empleo

La misma sociedad recibió otra subvención andaluza de 428.800 euros en 2005

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Susana Díaz recuperó en su discurso de investidura una teoría que ya expuso Griñán cuando sucedió a Chaves: hay que pasar de la cultura de la subvención a la del incentivo o el fondo reembolsable. Son cosas distintas, porque los fondos son préstamos, mientras que existen varios tipos de incentivos según la tipología de la inversión, incluidos subvenciones a fondo perdido.

La Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) –el ente público que pagaba los ERE– es el principal instrumento autonómico para «ayudar» a las empresas, con un resultado controvertido. En este sentido, autorizó el gasto para la concesión de un incentivo de 495.160,75 euros a una empresa tecnológica que se comprometió a la creación de un puesto de trabajo –y al mantenimiento de los otros 12–, según el acta del Consejo Rector de IDEA de 26 de julio de 2010 en la que se autorizó el acuerdo y a la que ha tenido acceso este periódico.

La inversión pública resultaba excesiva para el resultado que se perseguía. La propuesta despertó los recelos de los integrantes del consejo rector de IDEA –altos cargos de la Junta– por el origen de la empresa: RavenPack International, sociedad dedicada al análisis de noticias y contenido web para la industria financiera de Estados Unidos y Europa. La matriz es RavenPack Holding, constituida en Zurich (Suiza), una empresa patrimonial sin empleados y con un accionariado heterogéneo compuesto, entre otros, por fondos de inversión o una sociedad del Reino Unido dedicada a los viajes turísticos. De hecho, el consejo rector en su reunión del 13 de julio de 2010 reclamó más información antes de conceder su visto bueno.

Dieciséis días después, el incentivo se aprobó tras una visita previa a la sede de la empresa en Marbella (Málaga). Asegura el acta que «las instalaciones han sido visitadas por los técnicos de la Gerencia Provincial de Málaga y han comprobado que está en funcionamiento. En la planta sótano están instalados los servidores y todo el equipamiento informático y la otra planta está acondicionada como oficina».

La ayuda que recibió la empresa se amparaba en la Orden de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de 9 de diciembre de 2009 que regula el programa de incentivos «para el fomento de la innovación y el desarrollo empresarial en Andalucía».

En el preámbulo de la normativa, se señala que la iniciativa está «encuadrada en el marco del Acuerdo de Concertación Social». Sus objetivos son «seguir apoyando de una manera eficaz y eficiente las iniciativas empresariales inspiradas en la innovación para el desarrollo empresarial y el bienestar de la sociedad andaluza». Igualmente se apunta como propósito, «dada la situación de dificultad económica por la que atraviesa la sociedad en su conjunto, apoyar de una forma decidida y clara todos los proyectos empresariales que coadyuven a la creación de riqueza y al mantenimiento del esfuerzo de convergencia económica con el resto de las regiones y de la Unión Europea».

No es la única ayuda que recibió esta sociedad de la Administración autonómica. La Cámara de Cuentas en su informe sobre «subvenciones concedidas por la Junta a empresas privadas y a familias e instituciones sin fines de lucro. Perceptores del segmento 0,3 a 0,6 millones de euros» del año 2005 publicado en 2009– también señala a RavenPack International S.L., con un pago materializado de 428.817,64 euros.

El nuevo Gobierno andaluz se propone ahora olvidar la subvención como fórmula para crear empleo.

Ayudas del «fondo de reptiles» con escaso control

La Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) «no decidía, no gestionaba ni resolvía ningún expediente, se limitaba al pago de ayudas que resolvía la Dirección General de Trabajo». Es el argumento que esgrimió el consejero de Economía, Antonio Ávila, en la comisión de investigación de los ERE creada en el Parlamento. El ex consejero, uno de los señalados en el reciente auto de Alaya, participó en algún consejo rector de IDEA donde se aprobaron ayudas investigadas. Ávila aseguró que «los convenios para estas ayudas –las del "fondo de reptiles»– pasaban por el consejo rector de IDEA por transparencia pero no por obligación». En otros casos, como el de RavenPack, el consejo rector sí podía reclamar más información sobre un incentivo, circunstancia que no se produjo durante una década en las propuestas que elevaba Francisco Javier Guerrero.