Aval total a Rajoy, «no» a Sánchez

La mayoría absoluta de Feijóo permitirá al líder del PP mantener su aspiración de formar gobierno. La debacle del PSOE convierte en un suicidio socialista ir a terceras elecciones y podría facilitar el desbloqueo

El candidato del PP a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo con Mariano Rajoy
El candidato del PP a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo con Mariano Rajoy

La mayoría absoluta de Feijóo permitirá al líder del PP mantener su aspiración de formar gobierno. La debacle del PSOE convierte en un suicidio socialista ir a terceras elecciones y podría facilitar el desbloqueo► Consulte los resultados electorales del País Vasco municipio por municipio

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Galicia y País Vasco seguirán gobernadas por los mismos partidos que en la pasada Legislatura. Pero la fecha señalada como clave para romper el bloqueo nacional será primero decisiva en el desenlace de la división socialista, y con sus derivadas, y muy importantes, en unas terceras elecciones generales, de llegar a celebrarse. El PP cumplió sus expectativas en Galicia y hasta mejoró sus objetivos en el País Vasco. Rajoy se consolida como candidato presente y futuro a La Moncloa. El discurso oficial va por otro lado, pero con esta cosecha al PP le interesa ir a unas terceras elecciones más que asumir una Legislatura imposible. Mientras que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es posible que ayer por la noche escuchara mucho más cerca el ruido de los sables que la mayoría del poder institucional del PSOE han levantado contra él. Con unos resultados desastrosos, que tumban por completo las expectativas que vendía Ferraz, ir a unas terceras elecciones parece un suicidio político para el PSOE, y así los piensan sus presidentes autonómicos y el grueso de los dirigentes socialistas que tocan hoy poder. El PP consiguió en Galicia una victoria muy importante, una mayoría absoluta que permitirá a Feijóo seguir al frente de la Xunta por tercer mandato. Consiguió 41 de los 75 escaños en disputa, con más votos que en 2012, y los mismos representantes. Ciudadanos se quedó fuera del Parlamento gallego.

En la lucha por la segunda plaza, el PSdeG-PSOE no consiguió evitar el sorpasso por parte de En Marea en votos, pero sí en escaños. Un golpe para los socialistas con lectura nacional y consecuencias inmediatas en la crisis interna abierta en el PSOE en su discusión sobre su liderazgo, aunque Ferraz pueda tener la tentación de vender este empate en escaños como un premio de consolación. El partido apoyado por Podemos, Anova y Esquerda Unida, y que presentaba como cabeza de cartel al ex juez Luis Villares, logró en el Parlamento gallego 14 escaños, igual que los socialistas. En el otro escenario electoral, en el País Vasco, el PNV ganó con 29 escaños, dos más que en las elecciones de 2012. Le faltan nueve para la mayoría absoluta. EH Bildu se quedó en el segundo lugar, con 17 representantes, cuatro menos. El actual lehendakari y candidato por el PNV a la reelección, Iñigo Urkullu, tendrá que sentarse a negociar para poder conseguir ser investido y revalidar su mandato, pero seguirá en la Lendakaritza sin problema. La legislación vasca evita el bloqueo que se da en Madrid, y Urkullu puede apoyarse en los socialistas, con los que ya tiene pactos en ayuntamientos y Diputaciones. Pero también suma con el PP, a efectos del interrogante sobre la gobernabilidad en Madrid. Elkarrekin Podemos se hizo con la tercera plaza, desplazando al PSE, aunque no cumple sus expectativas y se queda con 11 representantes. Pero lo más relevante es la ventaja que los de Podemos sacan al PSE, que se hunde bajo la dirección de Idoia Mendía, de la órbita de Pedro Sánchez, bajando al cuarto puesto sólo con nueve representantes, siete menos. El PP de Alfonso Alonso sorprendió incluso a los propios y logró otros nueve diputados, uno menos que en la actualidad. Ciudadanos no consiguió escaño.

Por cierto, los malos resultados de la formación naranja en las dos comunidades, sus votos no se traducen en ninguna en presencia parlamentaria, abren un serio interrogante sobre su proyección territorial y electoral, después de que en los comicios nacionales del 26-J empeorasen con respecto a las anteriores generales. Esto abre la puerta a que surja el debate sobre la revisión de su estrategia, y ahí entraría en juego su pacto con el PP y, de manera global, su política de acuerdos. Desde diciembre, Ciudadanos ha fijado tres posiciones: la de su programa, el acuerdo con el PSOE y, ahora, el pacto con el PP. Esta flexibilidad no está sirviendo para que contengan el voto útil en favor de los de Rajoy. La lectura nacional de estos resultados confirma las impresiones que habían asentado las encuestas. Sánchez fracasa en su objetivo de contener el descalabro, pero las terceras elecciones dependerá de lo que pase en su guerra con sus barones. En campaña, hasta en el PP se ha consolidado cierto pesimismo. «Pueden llegar a matarse entre ellos, pero han llegado tan lejos que es muy difícil que puedan abstenerse, aunque la partida la acabe perdiendo Sánchez», reconocía anoche un miembro del Gabinete en funciones. Ferraz no ha conseguido frenar el golpe electoral, un nuevo batacazo que cae sobre las espaldas del secretario general. Y ese golpe le viene justo de nuevo por el flanco de la izquierda. El «no es no» a Rajoy no le ha servido para detener la pérdida de votos en su competencia con la izquierda más radical. En cualquier caso, hoy comienza una nueva etapa en el capítulo del bloqueo nacional que se inauguró con las elecciones de diciembre. El escenario más previsible, y con el que han trabajado hasta ahora incluso en el PP, apunta a dar por muy difícil que el PNV se mueva de su negativa a abstenerse en Madrid, por el coste que la cerrazón de Sánchez ha añadido a esa abstención. Y sin que se mueva el PNV, las posibilidades de que lo haga el PSOE, pese a su explosión interna, son pequeñas. Aunque el mal resultado de ayer debería ampliarlas, aunque sólo sea porque el PSOE asume un alto riesgo yendo de nuevo a las urnas. Si bien su líder ha pensado hasta ahora que le pueden beneficiar en el combate con Podemos por el voto útil.