La travesía del Juan Sebastián de Elcano toca a su fin y ya navega de regreso a España

El Juan Sebastián Elcano atracó en un lugar privilegiado dentro de la Base Naval de Kiel y fácilmente visible desde el paseo marítimo

Tras nuestra despedida de aquella ciudad polaca de nombre impronunciable para nosotros a orillas del Río Oder, pusimos rumbo a Kiel donde atracamos el pasado miércoles. La belleza de la entrada a esta ciudad nos dejó asombrados, así como la buena temperatura y el radiante sol que reflejaban sus aguas.

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La ciudad alemana que da nombre al famoso canal que une el mar Báltico con el mar del Norte, organiza anualmente una semana naval o Kieler Woche (en alemán). El evento es de gran fama y repercusión mundial, y anualmente cientos de barcos de todo el mundo atracan en su puerto. Las calles se llenaron de gente y es que casi 3,5 millones de personas visitaron la ciudad germana este fin de semana. A decir verdad, nunca habíamos oído hablar de este evento y una vez tenida la oportunidad de vivirlo sabemos que es algo que merecería la pena repetir. Carpas representando a los distintos países, escenarios con muy buenos conciertos por toda la ciudad, e increíbles veleros, goletas y hasta réplicas de carabelas a lo largo del fiordo de Kiel.

El Juan Sebastián Elcano atracó en un lugar privilegiado dentro de la Base Naval de Kiel y fácilmente visible desde el paseo marítimo, y las jornadas de puertas abiertas por la semana naval hicieron que el barco se llenara de gente curiosa por conocernos. Pero el nuestro no fue el único barco militar asistente, más de una veintena de unidades atracaron cerca de nosotros en los diferentes muelles que ofrecía la base. Nos ha llamado la atención la hermandad y el espíritu de equipo que existe entre los países que conforman la OTAN y la eficiencia y operatividad que demuestran, ya que todos están participando juntos en operaciones y ejercicios como el BALTOPS 2019, en el que la presencia española fue muy reseñable, la “Almirante Juan de Borbón”, que integrada en la Agrupación Naval Permanente de la OTAN número 1 (SNMG1 por sus siglas en inglés), y con quien hemos coincidido en esta escala, así como el “Juan Carlos I” y la “Cristóbal Colón”, con quienes recordarán tuvimos un encuentro en la mar hace ya unas semanas.

Pudimos disfrutar de una visita a Laboe, en la orilla contraria del fiordo de Kiel, donde se encuentra un llamativo monumento en honor a todos los marinos muertos en la mar. Al llegar, celebramos un acto de homenaje a los caídos en la cripta del elevado monumento, el cual fue muy emotivo.

A su vez, allí se encontraba uno de los famosos u-boats alemanes y un museo sobre la historia naval alemana. Además pudimos conocer la Escuela Naval Alemana donde nos impactó su antiguo y hermoso edificio construido bajo el reinado de Guillermo II, que según nos contaron el monarca ordenó que todas la habitaciones dieran al bosque y al mar, así los jóvenes cadetes recordarían de dónde venían y cuál sería su futuro en el gigante azul.

Todas estas actividades fueron de gran interés cultural, y la belleza de los paisajes de la zona hicieron de ellas unos días para el recuerdo, además de un enriquecedor encuentro con marinas de países amigos, a los que une la mar como forma de vida, y que siempre ofrece enseñanzas de las diferentes formas de trabajar.

También nos gustaría destacar el gran ambiente que se respiró en las competiciones deportivas que se celebraron entre las dotaciones de los barcos allí presentes, donde el equipo de guardiamarinas conquistó el campeonato de fútbol, en el que el equipo de dotación llegó a semifinales, y también participamos en un campeonato de tiro con arco y de carabina, donde un compañero fue subcampeón.

Ya con proa a Guetaria y Guecho, de vuelta tras casi 6 meses a nuestra querida Patria, nos despedimos de usted cogiendo fuerzas para afrontar las exigencias académicas y profesionales de esta recta final. Buen viento y buena mar.