Las condiciones de Puigdemont para su renuncia

El tiempo corre en su contra entre voces que le piden la retirada y facilitar un gobierno efectivo en Cataluña. Sin embargo, Carles Puigdemont aún no tira la toalla. «Algo se mueve pero queda mucho trecho», advierten rotundos en su entorno tras la reunión de la corte de Waterloo con su equipo jurídico. Según fuentes próximas al ex presidente prófugo éste podría meditar dar un paso atrás en un futuro con varias condiciones: forzar al máximo una crisis del España, desprestigiar a Rajoy en Europa y aumentar la tensión social en las calles. El núcleo duro de Puigdemont marca la dinámica en medio de brutales enfrentamientos en el bloque independentista. La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, ha encendido la mecha con sus declaraciones reclamando ya desatascar la situación y formar un Ejecutivo dentro de la legalidad, lo que enfureció a los leales de Bruselas. Fuentes del partido reconocen que Pascal y la mano derecha del fugitivo, Elsa Artadi, mantuvieron una bronca «de arañazos».

La reunión en la mansión de Waterloo encendió todas las alarmas, con expectativas de una retirada de Puigdemont, pero su entorno sigue negándolo, aunque deja abierto un camino ante la cada vez más precaria falta de apoyos. Según estas fuentes, el fugitivo podría valorar una futura rendición con ciertas exigencias, aprovechando la debilidad del PP por los temas de corrupción. «Alargar el 155 con tantos casos turbios nos da fuerza», aseguran. En este sentido, ven al Gobierno y al PP «descolocado» por los juicios de corrupción, lo que les lleva a poner en marcha toda una campaña de desprestigio de Rajoy en Europa. Esto se abordó en la reunión de Waterloo con los abogados que preparan una serie de recursos ante Tribunales de la UE. Los letrados Josep Costa, vicepresidente primero del Parlament, y Gonzalo Bayé trabajan ya en ello: «Solo hablamos de temas jurídicos», afirma Bayé sin citar un posible paso atrás de Puigdemont.

De momento, la situación sigue bloqueada y todo hace prever que así será hasta finalizar las citaciones judiciales de esta semana en el Supremo. La propia número dos de ERC, Marta Rovira, lo hará mañana lunes 19 junto a la coordinadora general del PDECaT, Marta Pascal. También acudirán el ex presidente Artur Mas, la antigua dirigente de la Asociación de Municipios Independentistas (AMI), Neus Lloveras, y se desconoce si se presentará la cupera Anna Gabriel, hasta la fecha en Venezuela. Estas citas condicionan los planes de Puigdemont, muy aislado de su partido, el margen de maniobra de ERC y los críticos neoconvergentes. El duelo dentro del PDECaT es enorme y todos coinciden en que la filtración de nombres alternativos como Elsa Artadi, Jordi Turull y Josep Rull «busca quemarlos». La poderosa jefa de campaña firmó ella misma la propuesta de reforma legislativa para investir a Puigdemont desde Bruselas, a lo que se negó Esquerra Republicana, y los excarcelados Turull y Rull tienen imputaciones judiciales.

«Mientras los de Puigdemont aguanten no hay nada que hacer». Así se expresan dirigentes del PDECaT y ERC, cada vez más críticos con el fugitivo y el tiempo muerto que vive Cataluña. La estancia en la cárcel de Oriol Junqueras y los dos Jordis, con la vigencia del 155 y, sobre todo, el anuncio del Gobierno para aumentar la enseñanza del castellano en las escuelas les sigue dando alas. «Preparan un auto sacramental de la lengua», advierten como prueba de la reacción desbocada ante esta decisión del Ejecutivo. Todo ello fortalece los planes de Puigdemont para solicitar amparo en los tribunales europeos, viajar por la UE con ataques contra Rajoy, a quien ve en dificultades por la corrupción, e instigar a las organizaciones independentistas como la ANC, Òmnium y la AMI para caldear la calle con un claro objetivo: la tensión social.

El pesimismo cunde en el bloque soberanista dónde, en el supuesto de acordar un nuevo candidato a la investidura, advierten el otro escollo: las radicales exigencias de la CUP, que son inaceptables para el PDeCAT y ERC. El voto de los antisistema es imprescindible en primera vuelta, y su abstención en la segunda, algo muy difícil si no se cumplen los requisitos de declarar la república catalana y otras delirantes medidas. «Las condiciones de la CUP son imposibles», admiten en el PDECaT y ERC, lo que perpetua el atasco, tal como advirtió la dirigente antisitema Mireia Boya en su declaración ante el Supremo. La sombra de nuevas elecciones aparece en el horizonte, ante la dificultad de otras mayorías alternativas.

Así las cosas, los soberanistas enfrían todo el proceso de las negociaciones para formar gobierno hasta las citas judiciales de esta semana, mientras Carles Puigdemont y los suyos resisten jugando con el tiempo, en medio de una bronca interna entre Marta Pascal y Elsa Artadi de campeonato. Lo que sí está claro es que en la reunión de Waterloo con los fugados y el equipo jurídico se acordó toda una campaña de defensa, desafíos y desprestigio contra el Estado español. La rendición, en caso de que Carles Puigdemont así lo decida, va a salir cara. En palabras de personas de su entorno, «El president muere matando».