Lo que Carmena no vio

Gracias a Miguel Ángel Blanco hoy todos somos más libres. Su secuestro y asesinato supuso un punto de inflexión en la lucha contra ETA

España sigue recordando con rabia y angustia, pero también con emoción por el clima de unión que se alcanzó, los cuatro días que transcurrieron entre el secuestro del concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco y su asesinato a manos de ETA
España sigue recordando con rabia y angustia, pero también con emoción por el clima de unión que se alcanzó, los cuatro días que transcurrieron entre el secuestro del concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco y su asesinato a manos de ETA

Gracias a Miguel Ángel Blanco hoy todos somos más libres. Su secuestro y asesinato supuso un punto de inflexión en la lucha contra ETA. Tanto por la acción de las Fuerzas de Seguridad como por la implicación –clara y firme– de la ciudadanía española.

Gracias a Miguel Ángel Blanco hoy todos somos más libres. Su secuestro y asesinato supuso un punto de inflexión en la lucha contra ETA. Tanto por la acción de las Fuerzas de Seguridad como por la implicación –clara y firme– de la ciudadanía española. Tras la angustia, la miseria moral de los etarras apareció más nítida a una población que hasta entonces había sobrellevado y sobrevivido al terrorismo etarra con resignación. Con Miguel Ángel Blanco las calles y plazas se llenaron. Las ciudades y los pueblos lanzaron un grito contra la barbarie. Un ¡Basta Ya! que, sin embargo, algunos no oyeron o no quisieron oír. Ni ver. Ese parece ser el caso de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ha rechazado su homenaje con el argumento de que «no se debe individualizar a unas víctimas frente a otras». Ayer el eurodiputado del PP y ex presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, calificó de «miserable» el gesto de la alcaldesa de Madrid mientras –afirmó–, «Podemos sí que recibe a los matones de Alsasua que apalearon a dos guardias civiles y sus parejas». Negro sobre blanco.