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Soberanismo dividido: Guerra sin cuartel entre Junqueras, Puigdemont, Torra y Mas

Los sectores económicos y sociales de Cataluña se muestran preocupados y buscan un perfil más moderado para desencallar el conflicto inmediato tras la sentencia del "procés"

  • Soberanismo dividido: Guerra sin cuartel entre Junqueras, Puigdemont, Torra y Mas

Tiempo de lectura 8 min.

25 de agosto de 2019. 08:56h

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Pilar Ferrer 25/8/2019

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«Junqueras un místico, Puigdemont un fugitivo, y Artur Mas un enreda». La reflexión corresponde a un grupo de destacados empresarios catalanes durante una cena hace unos días en Llafranch, uno de los más hermosos lugares de la Costa Brava, frente a los acantilados de Begur y las limpias calas de Aiguablava. En puertas de un otoño caliente, con la investidura de Pedro Sánchez en el alero en medio de un Gobierno en funciones repleto de fragilidad e improvisaciones, la Diada más dividida y radical que se recuerda, y la sentencia del «procés» a la vuelta de la esquina, con la amenaza de una recesión económica, sectores empresariales no solo de Cataluña, sino también de otros en el resto de España, coinciden en un nombre que, aun siendo de Esquerra Republicana, se le considera pragmático y capaz de desencallar un conflicto de consecuencias impredecibles tras el fallo del Tribunal Supremo. Aunque miembro de Esquerra, su perfil es ahora la única esperanza de pilotar un diálogo sensato con Madrid, si los republicanos vencen en unas elecciones autonómicas en Cataluña.

La pregunta es unánime en todos los sectores económicos y sociales de Cataluña. Pero ahora, «¿Quién lidera la indepe»?, inquieren todos. El soberanismo está profundamente dividido, como se ha visto tras las últimas declaraciones de Oriol Junqueras desde la cárcel abogando por unas posibles elecciones tras la sentencia del «procés». Algo que ha provocado la ira de Puigdemont, Torra y Mas, partidarios de una dura confrontación con el Estado. Quim Torra es un fanático en estado puro manejado por un prófugo de la justicia española desde Waterloo, y Artur Mas, aunque todavía inhabilitado, vive a cuerpo de rey por sus emolumentos como ex presidente de La Generalitat, como se le ha visto este verano navegando por las costas más elitistas de Menorca. Mientras, su antiguo partido Convergencia ya no existe, el PDeCAT se desangra en una crisis interna, y tanto él como «El Puchi» intentan disolverlo bajo la nueva marca independentista de La Crida. «Falsarios e interesados hasta el final», dicen algunos veteranos convergentes hartos de la actual situación.

Pere Aragonès i García, nacido en Pineda de Mar el 16 de noviembre de 1982, es desde el 2 de junio de 2018 vicepresidente de la Generalidad de Cataluña, después de ser el secretario de Economía del Govern durante un año. Fue diputado en el Parlamento de Cataluña por Esquerra Republicana de Catalunya. Su perfil dentro de ERC es atípico, poco activista en las calles, pero ideologizado en las esencias. «En las dos almas de Esquerra es la parte práctica», dicen varios empresarios que le conocen. Licenciado en Derecho por la Universidad Abierta de Cataluña y máster en Historia Económica por la Universidad de Barcelona, amplió estudios en políticas públicas para el desarrollo económico en la Universidad de Harvard. Colaboró como investigador con el Instituto Ignasi Villalonga de Economía y Empresa, y ha sido profesor asociado de la Universidad de Perpiñán. Su fervor republicano no le impide ser un hombre de cifras y presupuestos, como bien se ha visto en el último órdago lanzado al Gobierno de Pedro Sánchez por los problemas de financiación de La Generalitat. Todo un pulso judicial al gobierno, que la ministra de Hacienda María Jesús Montero ha rebatido con la excusa de estar en funciones.

Pero al margen de este nuevo desafío soberanista, nadie duda de que tras la sentencia del «procés» las pilas se van a encender para ver quien lidera la independencia. Torra, manejado como un títere por Artur Mas y Puigdemont, se resiste a convocar elecciones, aunque las habas están contadas. ERC afronta en unas semanas un Congreso político definitivo, dónde Oriol Junqueras seguirá como líder carismático y moral desde la cárcel y su eterna número dos, Marta Rovira, fugada en Suiza. Los republicanos necesitan un líder en presencia y aquí el único enemigo de Aragonés está como siempre en casa: el actual presidente del Parlament, Roger Torrent, que representa al ala más radical del partido. El próximo Congreso, con la decisión de Junqueras probablemente ya condenado por el Tribunal Supremo, deberá decidir quién es el cabeza de lista a la presidencia de La Generalitat.

Así las cosas, el mundo empresarial considera que el último pulso lanzado por el vicepresidente y responsable económico de La Generalitat, Pere Aragonés, al presidente del Ejecutivo amenazando con llevar a los Tribunales al Estado por el impago de los anticipos de la financiación autonómica es pura estrategia en clave electoral. «ERC quiere vender muy cara su abstención en una posible investidura del aspirante socialista», aseguran. La división del independentismo es cada vez mayor y llega a la prisión de Lladoners, dónde el encarcelado y anterior presidente de la ANC, Jordi Sanchez, ha tenido en una entrevista desde la prisión palabras muy duras contra ERC, partido al que reprocha su urgencia por ir a unas elecciones bajo un afán de poder para hacerse con la presidencia de La Generalitat.

Ni un paso atrás ante lo que el prófugo de Bruselas considera que es suyo. Una lucha virulenta entre Junts per Cataluña y Esquerra Republicana, y una división brutal en el mundo independentista, bajo los enredos de Artur Mas, cuya inhabilitación acaba el año próximo. Una táctica «A cara de perro» con Madrid por parte de estos rescoldos a devenir en la nueva marca de La Crida, con una escisión amenazante de antiguos convergentes como la ex coordinadora Marta Pascal y veteranos diputados como Carles Campuzano o Jodi Xuclá. Enfrente, ERC reorganiza su cúpula directiva, a sabiendas de que Junqueras seguir en la cárcel. Para Sánchez, estos movimientos son vitales si finalmente se produce un nuevo debate de investidura. A pesar del último desafío con la financiación, desde el PSOE no ocultan sus preferencias por un hombre como Pere Aragonés, que ya participó en la famosa «Cumbre de Pedralbes» con Pedro Sánchez.

Los recelos son muy fuertes y la fragmentación enorme. La Diada del once de septiembre se prevé convulsa, aunque minoritaria. Y la sentencia del «procès» marcará un antes y un después en el mundo independentista. Mientras, Oriol Junqueras se consume tristemente en la cárcel, los antaño activistas se desmoronan, Carles Puigdemont vive a lo grande y manda, mientras un indolente Artur Mas pretende volver sin importarle las sombras de corrupción del «Clan Pujol».

Un auténtico vodevil, mientras los partidos constitucionalistas se instalan en el bloqueo político de un presidente del gobierno en funciones, más de 100 días después del 28-A. Increíble, pero cierto.

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