Los terroristas de Terra Lliure piden apoyar a Mas

Una veintena de miembros de la organización reclaman a la CUP un acuerdo con Junts pel Sí para evitar la convocatoria de nuevas elecciones.

Una veintena de miembros de la organización reclaman a la CUP un acuerdo con Junts pel Sí para evitar la convocatoria de nuevas elecciones.

Una veintena de ex miembros de la organización terrorista Terra Lliure –que en su día rechazaron la disolución de la organización y la entrega de armas que lideró Pere Bascompte con sus acuerdos con Àngel Colom, líder entonces de Esquerra Republicana, y hoy Secretario de Inmigración en la ejecutiva de Convergència– han salido a la palestra política catalana en el 30 aniversario de la muerte de Quim Sánchez –un terrorista que murió al explotarle una bomba que manipulaba en una cabina de teléfonos en el Paralelo barcelonés– para exigir a la CUP un acuerdo con Junts pel Sí y que la CUP invista a Mas como presidente porque las elecciones en marzo son «una falsa salida».

Los firmantes del comunicado se presentan como «represaliados en diferentes etapas de la lucha independentista», cuando en realidad eran miembros activos de Terra Lliure. Carles Sastre –el único preso de la banda, junto con Guillem Godó, que salió de la cárcel sin aceptar las medidas de reinserción– encabeza el manifiesto que exige a la CUP llegar a un acuerdo con Mas y Junts pel Sí porque «es la hora de la política y de la construcción y la defensa de un Estado, y no de actitudes de vuelo corto propias de una mentalidad de tenderos». Con este calificativo, «botiguers», se refieren a los miembros de la CUP que no quieren ceder su voto para la investidura de Mas y que hace unos días recibieron el apoyo de 140 personalidades significativas del movimiento independentista rechazando que los votos de la CUP lo acaben haciendo presidente de la Generalitat.

Además de Sastre, firman el manifiesto Àlvar Valls y Montserrat Tarragó, detenidos a raíz del asesinato del industrial José María Bultó en 1977; Pep Musté, David Martínez, Teresa Mas, Esteve Comelles, Marcel Dalmau, Xavier Tolosona, Jeroni Salvador, detenidos en 1992 en la llamada «Operación Garzón»; Carles Benítez, líder contrario a la disolución de la banda y en la actualidad militante de Poble LLiure, partido que forma parte de la CUP; Jordi Puig, que en 1990 perdió las dos piernas mientras manipulaba un artefacto explosivo en Santa Coloma de Farners, y Ramón Piqué, regidor de la CUP en Sant Cugat, pieza clave del movimiento independentista en la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente de la Asociación de la Memoria contra la Tortura, entre otros.

El documento de los ex miembros de la organización terrorista considera que provocar una nueva convocatoria electoral «es poner en bandeja la excusa a aquellos que no tienen ningún interés en un proceso hacia la independencia» e implican «volver a situarse en una lógica autonomista». La acritud contra la CUP, en especial contra los miembros más duros con Mas, rezuma en el comunicado cuando reflexiona sobre «cómo se puede pensar que unas elecciones en marzo pueden suponer un giro a la izquierda». Para los firmantes, «no se pueden dar facilidades a los partidos de orden y de gobierno, sin una voluntad clara de traspasar el punto de no retorno institucional».

El movimiento independentista tradicional está incrustado en la CUP, aunque la CUP en los últimos años ha abierto sus fronteras a grupos antisistema, radicales de izquierda y antiglobalización que poco tienen que ver con el independentismo radical de los 80 y 90. Por eso, ante la investidura de Mas afloran las dos almas. Los que abogan por el sí, porque priorizan el proceso nacional y conseguir la independencia y los que defienden el no, porque sólo la revolución social hará posible la creación de un nuevo estado. Estas dos almas han estado presentes en toda la historia del movimiento independentista, y han sido el motivo de continuas escisiones que le llevaron a la atomización, hasta la llegada de la CUP.

Este manifiesto, firmado por el núcleo duro de los terroristas que no querían abandonar la lucha armada y que sólo lo hicieron porque fueron derrotados policialmente, sale días después de que David Fernández, diputado de la CUP en la pasada legislatura, abriera la puerta a investir a Artur Mas en un artículo publicado en el diario ARA. No es casual. David Fernández, junto con Julià de Jodar, –diputado de la CUP y favorable a facilitar la investidura de Mas– ha escrito un libro, «Cop de CUP» (Golpe de CUP)– que está dedicado a Josep de Calassanz Serra i Puig, fundador de Terra Lliure, en el que califican la actividad terrorista de esta organización como «independentismo combativo».