Política

Margallo para la batalla de Madrid

Pablo Casado está convencido de que será presidente del Gobierno, «en seis meses o en seis años». Ahora, en su marcha hacia la Moncloa, necesita candidatos atractivos para las elecciones municipales y autonómicas. Madrid, sobre todo el Ayuntamiento que gobierna Manuela Carmena, es crucial para el futuro del PP, que necesita alguien con tirón como cartel electoral. Es un objetivo que también persiguen los socialistas. Pedro Sánchez, antes de ganar la moción de censura, barajaba un golpe de efecto para la lista socialista al Ayuntamiento de la capital. Sondeó a Fernando Grande Marlaska, pero una vez en el Gobierno, lo nombró ministro del Interior y ahora el estratega Iván Redondo, también anda en busca de candidato.

Pablo Casado pretende que Madrid sea su primer trampolín a la Moncloa. No descarta nada en las elecciones andaluzas, pero esa es otra batalla. Nadie le garantiza al líder popular la alcaldía de Madrid, pero puede estar al alcance de PP y Ciudadanos, ahora que Albert Rivera ya se ha convencido de que es mejor tocar poder. María Dolores de Cospedal sonó como candidata y también Manuel Pizarro. Sin embargo, ambos ya se han autodescartado y es ahí donde emerge la figura del ex-ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo. Él, ni desmiente ni confirma el rumor, pero admite su existencia y se deja querer. Quiénes le conocen no dudan de que, como animal político que es, estaría encantado. Casado trabaja para rejuvenecer el mensaje popular y atraer a nuevos votantes sin perder los de siempre. Por eso, en este caso, el hándicap de la edad no sería tal. Margallo (Madrid, 13-08-1944) es seis meses más joven que Carmena (Madrid, 9-02-1944), y en Madrid hay una cierta tradición –desde Tierno Galván– de alcaldes con experiencia y veteranía, algo que tampoco desmerece a otros regidores más jóvenes como Gallardón. El ex-ministro de Exteriores, líder de los críticos de Soraya Sáenz de Santamaría, apoyó a Casado cuando su candidata, Cospedal, quedó apeada de la carrera sucesoria, y en política nunca hay nada gratis. Además, descartada una mayoría absoluta, Margallo, pactista y seductor, quizá podría entenderse con Begoña Villacís, la candidata de Ciudadanos.