Otro golpe para el debilitado PSC

La Razón
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Oficialmente, la Diputación Permanente del Parlament de Cataluña se reunía ayer para abordar la malnutrición infantil, la prórroga presupuestaria y el proceso de privatización de Aguas Ter-Llobregat, en manos de los tribunales. Pero en el campo estrictamente político la noticia estaba fuera del hemiciclo. En los pasillos del parlamento catalán, se esperaba la llegada del primer secretario del PSC, Pere Navarro. Era la primera vez que aparecía públicamente tras la pelea mediática que están protagonizando su mano derecha, el secretario de organización, Antonio Balmon, y los sectores críticos del socialismo catalán, entre los que se encuentra la vieja guardia de los gobiernos de Pasqual Maragall.

Aunque responder ante los medios sobre qué está pasando en el PSC ya era suficientemente difícil, a Navarro se le complicó todavía el día. Uno de los capitales del PSC, Carme Chacón, y su mejor baza electoral, anunció ayer que se va. Que abandona su escaño en el Congreso de los Diputados y marcha a dar clases durante el próximo curso a una universidad de los Estados Unidos, la Miami Dade College.

Chacón había comunicado personalmente su decisión a Navarro, quien explicó que mantendrán el contacto y seguirán colaborando, «porque no se hace sólo política desde el Congreso». Navarro y Chacón tuvieron un encontronazo el pasado mes de marzo cuando el primer secretario instó a los diputados del PSC en el Congreso a romper la disciplina de voto en defensa del derecho a decidir. Todos respondieron a su petición excepto Chacón, que se abstuvo en la votación. Pese a este episodio, la relación entre la ex ministra y la actual cúpula del PSC es fluida. Navarro sigue confiando en Chacón como una de las mejores bazas electorales que tiene el partido.

El primer secretario del PSC confía en que cuando termine este curso, Chacón «volverá evidentemente aquí y será una persona, desde el punto de vista político, muy valiosa para nuestro partido».

Con el mal trago de tener que digerir la baja de Chacón, el primer secretario del PSC tuvo que responder a la escalada de hostilidades de las últimas semanas en el seno de su partido. Tras cinco días de silencio, lo primero que hizo fue pedir unidad. En un intento de rebajar la tensión rechazó la idea que Balmon lanzó en un artículo a través de la Prensa de que en el partido sobra la gente que no acepta que el PSC no es independentista. Navarro afirmó que leyó el texto «cuando lo leyó todo el mundo» y se limitó a reclamar a los sectores críticos «respeto» a las decisiones que tomen los órganos de dirección del partido.