Política

¿Qué otros líderes dimitieron tras un fracaso electoral en España?

Almunia, Llamazares o el mismo Pedro Sánchez dimitieron tras fracasar en elecciones

Albert Rivera ha presentado su dimisión como líder de Ciudadanos tras el fracaso de las elecciones generales del 10-N. Otra dimisión similar a otros como Almunia o Llamazares.

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Albert Rivera ha confirmado su dimisión como líder de Ciudadanos después de que el partido naranja pasara de los 57 escaños que consiguió en abril y los diez que cosechó tras la jornada de ayer. En apenas seis meses, Rivera y su partido han perdido más de dos millones de votos y prácticamente el 80% de los diputados que tenía en el Congreso.

Él mismo confirmó que, si los resultados eran malos (además de que han sido peores de lo esperado), pondría su cargo a disposición. Y pese a que en su comparecencia anoche lo dejó en el aire, finalmente ha cumplido su promesa.

El fracaso electoral es de las pocas cosas que llevan a los líderes políticos a presentar su renuncia, aunque no es muy frecuente, porque muchos se aferran al cargo hasta su desgaste. Uno de los casos más sonados de dimisiones tras fracaso electoral fue Joaquín Almunia. Corría el 12 de marzo del año 2000. Ese día se celebraron las séptimas elecciones de la democracia en España y el Partido Popular consiguió mayoría absoluta en el Congreso al obtener 183, con un descenso considerable de PSOE e Izquierda Unida. Mientras que IU solo obtendría ocho diputados, el Partido Socialista se quedaría en 125 diputados, una de las cotas más bajas de la historia del partido y perdiendo millón y medio de votos respecto a las anteriores elecciones. Almunia salió tras confirmarse la primera mayoría absoluta de Aznar y presentó su dimisión irrevocable.

También en el PSOE, y más reciente, fue la dimisión de Pedro Sánchez. En las pasadas elecciones de 2016, el PSOE obtuvo su peor resultado en unas elecciones, al obtener 85 diputados. El PP conseguiría gobernar en minoría y en octubre de ese año, Sánchez puso su cargo a disposición, pero no por sus malos resultados, sino por la presión de su propio partido y por la negativa a abtenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Acabó dimitiendo como secretario general del partido tras celebrar unas primarias en las que fue derrotado con 132 votos en contra y 107 a favor.

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La mayor bajada que ha conocido España fue la de UCD en 1982, que pasó de 168 diputados a tan solo 11. De por sí era una legislatura complicada, pues el año antes se produjo el golpe de Estado del 23-F. El que el PSOE y Felipe González habían obtenido una amplísima mayoría absoluta al conseguir 202 diputados y la pérdida de 157 diputados obligó a dimitir a Landelino Lavilla, que había sustituido unos meses antes a Adolfo Suárez. Pero no lo hizo in situ, sino que tardó varias semanas en hacerlo.

Gaspar Llamazares era cabeza de lista cuando Izquierda Unida tocó su suelo: de ser tercera fuerza del país con Anguita a quedarse con dos diputados. Por eso la misma noche del 9 de marzo de 2008 anunció su salida.

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Dimisiones no solo tras las generales

Pero los fracasos políticos no se producen solo en elecciones generales. En las elecciones gallegas de junio de 2005, Manuel Fraga consiguió ser el más votado. Sin embargo, la alianza entre PSOE y BNG echó al popular de la Xunta, lo que hizo que viera forzada su dimisión tras más de veinte años al frente del Parlamento gallego.

Otro que ganó unas elecciones pero que tuvo que dimitiar fue Txiki Benegas. Sucedió en las elecciones vascas de 1986, cuando el PSE superó al PNV e intentó pactar con EE y EA. El problema fue que Carlos Garaikoetxea quería ser lehendakari y, además, contar con una Seguridad Social propia. Él en tres meses no consiguió pactar y abandonó.