Podemos pierde el 39% de los votantes más jóvenes desde enero

Su política de pactos tras los comicios de mayo, el principal motivo de la caída

El primer barómetro del CIS que recoge la expectativa de voto a Podemos en unas elecciones generales data de julio de 2014. Por lo que ya son cinco los realizados en el último año, lo que nos da una visión de conjunto de la evolución de esta formación política. Tanto la estimación final de voto como el voto directo registrados por el CIS guardan una estrecha coherencia a lo largo de este tiempo.

Podemos alcanzó la cumbre entre los meses de octubre de 2014 y enero de 2015, con porcentajes de voto válido en el entorno del 23 por ciento y tasas de voto directo comprendidas entre el 17.6 por ciento y 19.3 por ciento. En todo caso, semejantes al PSOE en esos momentos.

Pero con la campaña de las elecciones andaluzas comenzó su declive, como se recoge en el barómetro de abril, y tras las elecciones de mayo y los pactos locales y regionales con el PSOE, volvió a retroceder, como se constata en el barómetro de julio.

En el último semestre Podemos ha perdido el 34.3 por ciento de su electorado en estimación de voto y el 37.8 por ciento en votantes en voto directo, al tiempo que Partido Popular y PSOE se reforzaban alcanzando ya el 53.1 por ciento del voto válido entre ambos.

Pero donde mayor ha sido el retroceso de Podemos es entre los segmentos de población en donde estaba más fuerte. El 62.5 por ciento de sus votantes se concentra en edades comprendidas entre los 18 y 44 años, y son precisamente los menores de 25 en donde más espectacular ha sido el descenso, de 9,7 puntos, pasando de enero a julio del 27.4 por ciento al 16.7 por ciento en intención directa de voto en el tramo de 18/24 años. Ha perdido el 39,1 por ciento de sus votantes más jóvenes. Esta pérdida se ha agudizado tras los pactos municipales y autonómicos, cayendo del 27.0 por ciento de abril al 16.7 por ciento de julio. Un desplome tan importante no se da en el resto de segmentos, ya que los votantes de Podemos de 25/34 años sólo caen 0.9 puntos y los de 34 a 44 años descienden 1.5 puntos, tras los pactos con el PSOE. Lo que nos da a entender que su electorado más joven no acepta los acuerdos con el Partido Socialista.

La estrategia que están siguiendo los socialistas de que Podemos y sus satélites accedan a las instituciones está dando sus resultados. El motivo es que buena parte de sus votantes son antisistema y se sienten en cierta forma traicionados por su dirección política que les prometía la revolución y ahora ven que ha acabado integrándose en la vía institucional como el resto de partidos que precisamente repudian.

Por lo tanto, el partido de Podemos cuenta con una élite dirigente ubicada en la izquierda tradicional que contrasta con una base electoral mayoritariamente de centro-izquierda, básicamente votantes del PSOE en 2004 y 2008 que dejaron de votar a los socialistas en las elecciones de 2011.

La victoria en Andalucía, incluso antes de producirse, durante la campaña electoral que la precedió, dejó claro que el PSOE era la fuerza mayoritaria de la izquierda y supuso el inicio de la pérdida de votantes de Podemos y su retorno al PSOE.

Ahora con la marcha de los más radicales, el votante medio de Podemos apenas se diferencia ideológicamente del votante medio del PSOE, por lo que sería lógico esperar que en el tiempo que media hasta las elecciones generales el Partido Socialista acabe atrayendo de nuevo a la mayoría de los actuales votantes de Podemos. Lo mismo sucede ya con Ciudadanos, que retrocede y fortalece al Partido Popular.

Aunque se iniciaba el año 2015 con un «sorpasso» de Podemos al PSOE, en los meses siguientes el PSOE ha seguido una senda de recuperación, aunque lenta, y en la que ha ganado 2.7 puntos porcentuales, al pasar del 22.2 por ciento de enero al 24.9 por ciento de julio. Mientras que Podemos en este periodo ha perdido 8.2 puntos que no han sido mayoritariamente captados ni por el PSOE y mucho menos por Izquierda Unida, que sigue en caída libre sin vistas a remontar.