Política

PSOE y Bildu, de la mano en el 61% de las votaciones

En la Presidencia de Sánchez, el partido de Otegi se ha alineado con los diputados socialistas a la hora de votar 58 de las 95 iniciativas legislativas debatidas en el Congreso

Sánchez y la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, en el Congreso de los Diputados / Foto: Luis Díaz
Sánchez y la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, en el Congreso de los Diputados / Foto: Luis Díaz

En la Presidencia de Sánchez, el partido de Otegi se ha alineado con los diputados socialistas a la hora de votar 58 de las 95 iniciativas legislativas debatidas en el Congreso.

La legislatura más atípica de la democracia española –la primera en la que se ha aplicado el artículo 155 y la primera en la que ha triunfado una moción de censura– se cerró esta semana, al menos en lo que concierne a su actividad parlamentaria, con la imagen del Gobierno de Pedro Sánchez convalidando seis decretos sociales con el apoyo de Podemos y de las formaciones nacionalistas e independentistas. También de Bildu, que se arrogó además el mérito de ser «decisivo», de «inclinar la balanza» en la Cámara Baja a la hora de «mejorar la vida de la gente», «frenar a la derecha y al bloque reaccionario» y en la defensa de «la soberanía nacional del pueblo vasco». También esta semana, aunque en esta ocasión en el Parlamento regional, PSOE y Bildu facilitaran con sus votos que saliera adelante la Ley de Víctimas de Violencia Policial. Dos escenas, la de Madrid y la de Vitoria, que han alimentado la polémica y han situado a los socialistas en el centro de las críticas del PP y de Cs por su cooperación parlamentaria con los abertzales.

En la legislatura que ahora se cierra, EH Bildu ha contado con dos diputados en el Congreso. Se trata de los escaños ocupados por Marian Beitialarrangoitia y Oskar Matute. Ambos formaron parte del bloque de la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de La Moncloa y que convirtió a Sánchez en jefe del Ejecutivo. Desde ese momento, Bildu y el grupo parlamentario socialista han coincidido en el 61% de las votaciones en la Cámara Baja. En concreto, de las 95 veces en las que los grupos han debatido y votado proposiciones de ley, proposiciones no de ley, iniciativas procedentes de parlamentos autonómicos o reales decretos del Ejecutivo, el PSOE y Bildu han coincidido a la hora de fijar su posición de voto en 58 ocasiones.

En lo que se refiere exclusivamente a los «decretazos» de Sánchez, el partido de Otegi ha sido un socio algo menos fiable que en el cómputo general de las votaciones. De los 35 reales decretos que, desde la moción de censura, el Gobierno socialista ha llevado a la Carrera de San Jerónimo para su convalidación, Bildu ha respaldado 19, o lo que es lo mismo, el 54%. Aunque dentro de la relación que han mantenido ambas formaciones en la Cámara Baja, hay que diferenciar dos etapas: antes de que Sánchez anunciara la convocatoria de elecciones, los de Otegi sólo apoyaron el 38% de los decretos; a partir de ese momento, sin embargo, Bildu ha dicho «sí» al 100% de los decretos –un total de 9– alumbrados en los denominados viernes sociales.

El Gobierno tuvo que reaccionar ayer a la aprobación de la Ley de reparación de víctimas de abusos policiales en el Parlamento vasco con los votos del PSOE. La portavoz del Ejecutivo socialista defendió que esta norma «no supone ninguna comparación entre las víctimas de ETA y las de la Policía» y que se trata de «muy pocos» casos «identificados y concretos». La enmarcó, no obstante, en una cuestión de «derechos humanos». «No se vierte ninguna sospecha sobre la Policía», destacó Celaá, que puso en valor el «respeto y la honra» que merecen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que lucharon durante casi 50 años contra ETA y contribuyeron a su derrota final. La portavoz explicó que la iniciativa nace de un acuerdo de 2011 en la Cámara vasca que salió adelante con el beneplácito de todos los partidos, excepto UPyD, y dejó entrever que son los intereses electorales los que han despertado ahora en algunos partidos reacciones airadas. No obstante, Celaá censuró y calificó de «del todo inaceptables para cualquier democracia» las declaraciones del portavoz de Bildu y recordó a este partido que todavía «tiene cuestiones pendientes» como «pedir perdón por los asesinatos de ETA».