«Queremos un Gobierno ya, pero no somos optimistas»

Estrategia de Sánchez.Tras reunirse con casi 200 colectivos, el presidente ha captado el mensaje de que la sociedad no quiere elecciones. Pero sólo aceptará un Gobierno monocolor: «La coalición es una pantalla pasada»

Pedro Sánchez se reunió esta semana con el Rey, al que trasladó su intención de iniciar una nueva de ronda de contactos con los partidos a principios de septiembre
Pedro Sánchez se reunió esta semana con el Rey, al que trasladó su intención de iniciar una nueva de ronda de contactos con los partidos a principios de septiembre

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se ha reunido en una semana con 181 colectivos, desde grupos ecologistas y organizaciones que trabajan en la transición ecológica, entidades culturales o agrarias, sectores educativos, hasta organizaciones empresariales, sindicales, atención a las personas, colectivos sociales y científicos. El líder socialista ha hilvanado tras estas catorce reuniones la primera etapa de su estrategia para presentar a finales de agosto o primeros de septiembre «un programa social progresista». No serán los últimos. Los próximos en ser convocados serán colectivos que trabajan en temas de vivienda, las universidades y entidades relacionadas con la formación profesional, entre otros.

Según diferentes fuentes consultadas por LA RAZÓN, en las catorce reuniones realizadas, las organizaciones presentes han manifestado un «consenso absoluto» exigiendo que no haya elecciones, por lo que piden al presidente del Gobierno un esfuerzo para presentar una nueva oferta a las fuerzas políticas que haga posible la formación de un Gobierno monocolor y «estable» porque «el Gobierno de coalición es ya una pantalla pasada». Dicho en palabras de los dirigentes sindicales José María Álvarez, de UGT, y Unai Sordo, de CC OO, «que empiecen a negociar el programa». Ambos dirigentes sindicales, con experiencia negociadora, exhortan a Podemos a negociar sin empecinarse en la forma de gobierno. También el presidente de la CEOE ha sido tajante al mostrarse a favor de «un Gobierno estable». Pedro Sánchez ha escuchado este mensaje en muchas ocasiones en estos días, por eso, una vez «ha marcado los tiempos» en la negociación tras el fracaso de la investidura, convocará, con el programa en la mano, al PNV –Sánchez en esta reunión irá acompañado de Idoia Mendia– al Partido Regionalista de Cantabria, a Esquerra Republicana y a Unidas Podemos para formalizar un acuerdo de Gobierno «progresista». El presidente dejó claro en Mallorca que se reunirá en primera persona con Iglesias, y también con Casado y Rivera, si este último quiere porque «tiene su forma de ver la democracia», dijo Sánchez para añadir: «Creo que los ciudadanos tomarán nota». Con el resto de las formaciones políticas, lo previsible, es que asuman la negociación José Luis Ábalos y Adriana Lastra, aunque el PNV sale de esta ecuación y se reunirá con Pedro Sánchez.

Los socialistas mantendrán más reuniones con la sociedad civil a partir del día 19 de agosto, tras un parón la próxima semana. En este tiempo, los socialistas aprovecharán para analizar las propuestas y las peticiones recibidas hasta ahora para conformar «una propuesta abierta y un programa común progresista», en línea con lo solicitado por las entidades de la sociedad civil, que no será monolítica y estará abierta a aportaciones de los partidos políticos. Unas aportaciones que también realizarán otros colectivos en este mes de agosto que se reunirán con el presidente Sánchez, como son los de vivienda, formación profesional, universidades, entre otros, que ya están siendo convocados desde La Moncloa.

En el PSOE afirman que «estamos haciendo lo posible para que haya un Gobierno, pero no somos optimistas», clara referencia a Unidas Podemos que en estos días se ha limitado a través de las ruedas sociales a descalificarlos mientras sus líderes están desaparecidos, incluido Pablo Iglesias. «Queremos un Gobierno ya. Que no haya duda», ha manifestado la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, abriendo un nuevo eje de la estrategia de Pedro Sánchez «sabemos que habrá cuestiones delicadas en otoño, por eso cuanto antes lo hagamos será más sencillo». Si no fructifican las negociaciones España puede afrontar con un ejecutivo en funciones la fecha límite del Brexit, 31 de octubre, y la compleja situación en Cataluña tras la sentencia del 1 de octubre, y la agitación en la calle ante el 11 de setembre y el aniversario del referéndum ilegal. Por eso, Isabel Celaá ha insistido a las fuerzas políticas que «arrimen el hombro», mientras que el presidente Sánchez reitera su petición de abstención al Partido Popular y a Ciudadanos para no bloquear la formación del ejecutivo del PSOE.

A su entrada en la reunión con las organizaciones culturales, Sánchez marcó sus nuevos pasos: «A finales de agosto o primeros de septiembre hablaremos con el PNV, con los regionalistas cántabros, con las fuerzas nacionalistas de Cataluña y, por supuesto, con Unidas Podemos, a ver si podemos llegar a un acuerdo, en base a un programa abierto, con contenido y de política», marcando una vez más su estrategia «en base a lo que, en definitiva, necesita la ciudadanía, que no es tanto hablar del continente sino del contenido, es decir, las políticas que queremos poner en marcha durante los próximos cuatro años». Ha exceptuado a Compromís, partido con el que se reunió personalmente en Valencia.

Muchas de las organizaciones presentes en las reuniones con el líder socialista son próximas a Podemos y algunas tienen una relación preferente con la formación morada. De momento, Unidas Podemos se ha refugiado en el silencio, al margen de algunos tuits que pretenden «descafeinar» los movimientos de Sánchez. Sin embargo, la presión interna –de los partidos y agrupaciones territoriales que instan a Iglesias a negociar– y la presión externa de estas organizaciones que piden un acuerdo «programático» están dejando al líder morado con su capacidad de movimiento disminuida. El último consejo le llega al secretario general de Podemos desde los sindicatos, que le aconsejan «discreción y bajar el tono en las negociaciones» para «avanzar en un pacto programático que desbloquee la situación».