Rajoy garantiza a C’s que no negocia con los independentistas

Traslada al partido naranja las previsiones económicas para negociar los presupuestos

Traslada al partido naranja las previsiones económicas para negociar los presupuestos

Al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, le estalló ayer en las manos la incompatibilidad entre Ciudadanos y los partidos independentistas. La misma que existió, por cierto, cuando el que negociaba la investidura fue Pedro Sánchez. Ayer la tensión alimentada por el cruce de interpretaciones y declaraciones sobre la negociación del PP obligó al candidato popular a intervenir para intentar apaciguar el escenificado golpe en la mesa de la formación de Albert Rivera, que amenazó incluso con votar en contra de Rajoy si el PP pacta «con los que quieren romper España».

La crisis estalló a cuenta de los 10 votos inesperados que el PP sumó a su pacto con Ciudadanos para la Mesa del Congreso. Votos secretos, pero que han llevado a mirar a la bancada de los diputados nacionalistas, a Convergència y a PNV. Aunque la suma íntegra de estos dos grupos sería de trece diputados (8 de CDC y 5 del PNV).

La interpretación, difundida además intensamente desde la bancada socialista, es que había un pacto secreto para que a cambio el PNV dispusiera de una Secretaría en la Mesa del Senado y el compromiso de que CDC dispusiera de grupo parlamentario en el Congreso. El PP confirmó que sí facilitará que el PNV tenga grupo propio en el Senado, pero precisó que es una decisión «ya tomada» antes de las votaciones para configurar la Mesa del Congreso. Los nacionalistas vascos necesitan la colaboración de otros partidos para sumar los 10 parlamentarios exigidos por el Reglamento. Tienen seis senadores por los resultados de las elecciones de junio.

Por su parte, Moncloa negó que Rajoy vaya ni siquiera a intentar negociar su investidura con los independentistas. El Grupo Popular les pidió apoyo para las vicepresidencias, pero puntualizan que esto no implica negociaciones de ningún tipo ni que vayan a modificar el «no» que ya han anunciado a la investidura de Rajoy. Fue una «petición dentro del clima que hemos intentado crear en estos meses», y con el objetivo, insisten, de «blindar» el pacto con Ciudadanos frente a la posibilidad de que ERC se moviera con PSOE y con Podemos y les «birlaran» el orden pactado con Ciudadanos para esas vicepresidencias, la primera para la formación naranja, y la tercera, que queda en manos del PP. Desde la dirección popular también limitan el alcance de lo que se visualizó en la votación de la constitución de las Cortes Generales con el argumento de que tienen «137 escaños a favor, y 32 dudosos, que cada día dicen una cosa, y todos los demás en contra». «Con eso no es suficiente y el problema de Ciudadanos es que tienen que ocultar que la gente ha visto que los sillones sí que importan», añaden en Génova.

En cualquier caso, el hecho de que el voto sea secreto, y de que, según remarcan en Génova, no haya negociaciones en paralelo que afecten a los independentistas, también ha servido para que desde las filas populares lancen sospechas que colocan incluso el origen de esos diez votos en la bancada socialista.

En ese sentido, sobre si Convergència tendrá grupo propio y otros premios de consolación en el reparto de la «pedrea» parlamentaria, en presidencias de comisión y las portavocías, la posición del PP es que se estudiará si lo piden ,y dependerá de los argumentos que expongan para tener grupo y de los antecedentes jurídicos. «Ya hubo otros grupos en el pasado, incluso de dos diputados, pero será la Mesa la que lo estudie. Lo otro, los cargos en mesa de comisiones, se suele hacer proporcional», sentencian.

En la más estricta teoría, esos diez votos de más no eran necesarios, y, subrayan en el PP, «uno de ellos era de Coalición Canaria (CC), y los otros pueden ser de cualquiera, hasta socialistas». «Es posible que incluso sea una maniobra nacionalista para fastidiarnos», dice otra de las explicaciones que difunden desde el PP ante la campaña del PSOE y de Podemos para enrarecer el clima de la negociación de la investidura de Rajoy, especialmente en lo que toca a Ciudadanos. Los de Rivera ratificaron ayer que no apoyarán en la Mesa del Congreso, donde tienen dos puestos gracias a su acuerdo con el Partido Popular, que los ex convergentes tengan grupo propio.

Mientras, el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, le ha enviado ya a Albert Rivera los datos económicos necesarios para negociar el techo de gasto de las administraciones y los presupuestos de 2017, así como los compromisos con Europa que se deben atender de forma inmediata, según ha sabido este diario. Aunque Ciudadanos condiciona las negociaciones sobre este punto a que el candidato supere la investidura, coincide con el PP en que no puede demorarse la tramitación de las cuentas públicas y deben cumplirse los compromisos de déficit adquiridos con Bruselas.

De esta manera, el equipo económico de Ciudadanos ya estaría analizando las cifras macroeconómicas que maneja el Gobierno para poder llegar así con los deberes hechos a la mesa de negociaciones si finalmente Mariano Rajoy es elegido presidente.

Desde Ciudadanos han precisado que tales datos no han llegado en forma de documento, sino que se han trasladado de forma verbal, pero niegan que se esté llevando a cabo ningún tipo de negociación con el PP, que estaría buscando un «sí» en la investidura y no sólo la ya prometida abstención naranja.