Rajoy cree que al final el PSOE se entenderá con él

Moncloa descarta un paso al lado del presidente y la abstención del PP

Mariano Rajoy junto a Juan Vicente Herrera y Fernando Martínez-Maíllo, durante la reunión de la Junta Directiva del PP de Castilla y León
Mariano Rajoy junto a Juan Vicente Herrera y Fernando Martínez-Maíllo, durante la reunión de la Junta Directiva del PP de Castilla y León

La Moncloa y la dirección del PP apelan a su victoria en las pasadas elecciones generales para descartar la posibilidad de que Mariano Rajoy se tenga que apartar a un lado para supuestamente favorecer un pacto de investidura si ésa fuera una de las condiciones formales de alguna de las otras partes de la negociación, hipótesis con la que han empezado a coquetear en Ciudadanos. Y Moncloa también rechazó ayer con rotundidad la posibilidad de que el PP se abstuviese en una sesión de investidura del líder del PSOE, Pedro Sánchez para facilitar que saliera adelante sin depender de los independentistas y con el apoyo del partido de Albert Rivera.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, reclamó humildad a los partidos que no ganaron los comicios de diciembre, y pidió también responsabilidad para afrontar las negociaciones. «Aquí hay un partido que ha ganado por más de un millón de votos al segundo, y después están el tercero y el cuarto. Y, sin embargo, aquí no se están planteando otros nombres que el del candidato que ha ganado por amplia mayoría. ¿Qué deberían hacer los que no han ganado?», argumentó la vicepresidenta, después de que el día anterior el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dijese en Antena 3 que cuando no es posible formar Gobierno uno tiene que apartarse para que lo intente otro, o intentar otra fórmula.

Mariano Rajoy también reivindicó ayer la independencia de su partido para tomar sus decisiones en cuanto a su liderazgo y sus alianzas, ratificando que el PP mantiene su candidatura a la Presidencia del Gobierno porque es la fuerza más votada. En Valladolid, dentro de los actos de la agenda de partido, Rajoy contestó a quienes le señalan como un posible obstáculo: «Nadie nos va a decir lo que tenemos que hacer». El presidente en funciones sabe que cuenta con la disciplina del Partido Popular y con su apoyo, pese a la compleja situación y la revisión interna que se está haciendo de algunas de sus decisiones. Y que en estos momentos no existe en su formación ningún movimiento de rebelión en su contra ni nadie con capacidad de activarlo antes de que se aclare qué pasa con la legislatura. Hay dudas y críticas tras los resultados del 20 de diciembre, pero hoy no están articuladas como alternativa a Rajoy. Si el PP pierde el poder, el escenario sí puede cambiar, aunque Rajoy hasta ahora ha señalado que es partidario de administrar la renovación que requerirá su organización con tranquilidad, y presentándose él de nuevo al Congreso del PP para mantener la presidencia nacional. En cualquier caso, es un hecho que la respuesta a la evolución de la negociación postelectoral, ante la hipótesis de que desde Ciudadanos exigiesen su cabeza para llegar a un acuerdo, hoy estaría en manos del propio Rajoy.

Ayer, ante la Junta Directiva del Partido Popular de Castilla y León, defendió que lo que haga el PP, «lo decide el PP». No citó expresamente a Albert Rivera, pero entrelíneas se interpretó que su mensaje iba dirigido, entre otros, a él. «Lo que tenemos que hacer lo sabemos muy bien. Aquí hay gente muy competente y capaz de resolver una situación como ésta», explicó.

En vísperas del Comité Federal del PSOE, que hoy celebran en Madrid, Rajoy insistió en reivindicar un Gobierno del PP, y se permitió la licencia de mostrarse optimista sobre la posibilidad de que al final prospere su propuesta de una gran coalición, y que el PSOE se siente a hablar con él de ella. «Que nadie se preocupe, el momento llegará», dijo a los suyos. El presidente en funciones auguró que Sánchez acabará negociando con él porque la opción del pacto con Podemos es un «disparate» y, a su juicio, inviable en la medida en que obliga a implicar a un conglomerado de partidos con intereses opuestos.

El líder popular aprovechó para dejar un mensaje contra la corrupción. En sus filas asisten con preocupación y desconcierto a la evolución del escándalo que se ha llevado incluso por delante la autonomía del PP valenciano. Rajoy intentó calmar las aguas internas y poner sordina al desgaste por la «Operación Taula». «La corrupción ha hecho daño a este partido, todos lo sabemos. Hemos actuado, a lo mejor no hemos sido todo lo diligentes que hubiéramos tenido que ser, pero es fácil hablar a toro pasado», señaló.