Rajoy ofrecerá hoy enmiendas en su programa económico y político

Moncloa ve despejada la abstención de Ciudadanos y les ofrecerá un puesto en la Mesa del Congreso para que no se queden fuera del órgano de gobierno de la Cámara

Moncloa ve despejada la abstención de Ciudadanos y les ofrecerá un puesto en la Mesa del Congreso para que no se queden fuera del órgano de gobierno de la Cámara

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, avanzó ayer un paso en el camino para despejar su investidura. Casi hora y media de reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, dejó en Moncloa la sensación de que tienen al menos al alcance una abstención de la formación naranja. Hoy su ejecutiva decidirá formalmente su posición. Pero de las sensaciones pulsadas, en medios populares no descartan incluso que esa abstención pudiera convertirse en un «sí» en el último momento y en función de cómo evolucione la posición socialista.

Éste es un objetivo de máximos, en cualquier caso. Los primeros tanteos, que culminaron en la reunión de ayer en el Congreso entre Rajoy y Rivera, han servido para que en Moncloa se asiente la idea de que la negociación con Ciudadanos está encaminada en buena dirección, a asegurarse al menos una abstención, que se sumaría al apoyo de Coalición Canaria (CC). En el entorno de Rajoy dan, sin embargo, por casi perdido el apoyo del PNV y, por supuesto, cualquier tipo de acercamiento al partido de Artur Mas. Por motivos diferentes. Con los nacionalistas vascos, por sus elecciones de otoño. Con los convergentes, por las discrepancias insalvables que los separan.

En la negociación sobre la Mesa del Congreso y la Presidencia de la Cámara Baja, desde la dirección popular anticipaban ayer tarde su disponibilidad a ceder a los de Rivera un puesto en el órgano de gobierno del Parlamento, aunque no les corresponda por la nueva aritmética parlamentaria.

La dirección popular abre además una negociación con Ciudadanos sobre la base de un documento con objetivos y reformas que Rajoy remitirá hoy a los grupos, después de su reunión con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Este documento tendrá como raíz la propuesta de cinco grandes acuerdos nacionales, que Rajoy ya propuso en la legislatura fallida también como base de negociación de un pacto con socialistas y con Ciudadanos. Sus cinco pactos genéricos afectan al crecimiento y al empleo; a la reforma fiscal y a la financiación de las comunidades autónomas; un pacto social por el mantenimiento del Estado del Bienestar; un pacto por la Educación y un último por el fortalecimiento institucional, que incluye todo lo relativo a la regeneración democrática. En estos puntos introducirá posibles correcciones en su programa electoral, abiertas a la negociación.

Rivera trasladó ayer a Rajoy su disposición a dialogar sobre los asuntos de Estado, como el techo de gasto o los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. Pero el PP intentará que la negociación sirva para ampliar el margen de búsqueda de acuerdos en cuestiones como el mercado laboral, la política fiscal, la política educativa o incluso la ponencia sobre la reforma constitucional que se activará en esta legislatura. El PP no la llevaba en su programa, y tiene mayoría para frenarla en el Senado, pero si finalmente forma Gobierno, la oposición también cuenta con la mayoría necesaria para activar este debate parlamentario. El documento incluirá, asimismo, algún guiño en materia de regeneración. Pero no habla de cargos ni de ministros.

Rajoy ha llevado con absoluta reserva la elaboración de este documento «con matizaciones» a su programa electoral para facilitar los entendimientos y el acuerdo con otros grupos. De hecho, en la dirección popular, ni los más próximos estaban ayer tarde al tanto de las propuestas que hoy lanzaría su candidato.

De este trabajo han estado ocupándose en Vicepresidencia y en el Gabinete del jefe del Ejecutivo en funciones. Más allá de las consultas de Rajoy con algún otro miembro de su Gabinete. Hoy esperará a la entrevista con Sánchez, por respeto institucional, antes de hacer pública su propuesta. Si bien en Moncloa manda el escepticismo sobre el resultado de esa reunión. Igual que la de Rajoy con Rivera fue calificada de «constructiva», de la de Sánchez no esperan, de momento, más que el «no». No cierran la puerta a que ese «no» pueda ser corregido, por una abstención, en la segunda votación de la investidura, que se celebrará a finales de julio, o primera semana de agosto como muy tarde. Pero la «cerrazón» de Ferraz ha llevado a que haya algunos altos cargos del PP que empiecen a temer por la posibilidad de que Sánchez se atreva a forzar la cuerda hasta bloquear el nuevo Gobierno durante todo el verano.

«Ensimismamiento»

Quieren pensar en que la situación interna, la presión europea, empresarial, y hasta de otros grupos –como la disponibilidad de Ciudadanos a no bloquear la situación– puedan ayudar a que Sánchez «salga de su ensimismamiento, haga la lectura correcta del resultado electoral y actúe con responsabilidad y sentido de Estado».

El portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, insistió ayer en que el líder del PSOE debe asumir «cuál es la aritmética parlamentaria». «Si uno quiere ser el líder de la oposición, lo primero que tiene que hacer es ayudar a la formación de un Gobierno o no poner zancadillas».

Rajoy comparecerá hoy. Ayer, en un comunicado, trasladó su apuesta por conseguir «un apoyo parlamentario sólido que fije un horizonte temporal y programático capaz de generar certidumbre y estabilidad».