Rajoy liga las escuchas a un intento de dañarle el 26-J

Respalda a su ministro y asegura que «hay quien quiere pescar en río revuelto».

Mariano Rajoy, durante su intervención en un acto de campaña electoral que el PP ha celebrado hoy en Soller (Mallorca).
Mariano Rajoy, durante su intervención en un acto de campaña electoral que el PP ha celebrado hoy en Soller (Mallorca).

Respalda a su ministro y asegura que «hay quien quiere pescar en río revuelto».

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, arropó ayer al ministro Jorge Fernández, después de que el diario «Público» informase de las grabaciones de unas conversaciones de 2014 del titular de Interior con el director de la Oficina Antifraude catalana, Daniel de Alfonso, sobre investigaciones de casos de corrupción que podrían afectar a políticos independentistas.

Rajoy sentenció que esas conversaciones entran dentro de sus competencias y enmarcó las revelaciones en que «hay gente con ganas de organizar un problema donde no existe». «Hablan de sus competencias, nada más», apuntó a primera hora de la mañana en Onda Cero. El líder popular negó conocer las reuniones entre el ministro del Interior y el responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña, pero insistió en que entiende que son absolutamente normales. Ayer sí hablo con Fernández Díaz, quien le informó de los encuentros en los que se «abordaron temas de la competencia de ambas partes». El candidato popular incluso dijo que desconocía la existencia de esta Oficina de Lucha contra el Fraude. Y negó categóricamente que desde su Gobierno se hayan filtrado informaciones sobre investigaciones policiales que afecten a partidos políticos.

Rajoy y su entorno creen que detrás de la filtración de estas grabaciones, realizadas hace dos años, hay una conspiración dirigida a dinamitar la campaña electoral y perjudicar sus intereses electorales. «Aquí lo importante es quién ha grabado una conversación del ministro en su despacho y por qué la ha filtrado, fuera de contexto, a días de que se celebren las elecciones generales», era la consigna compartida por toda la dirección popular.

Fernández Díaz llegó a calificar de ofensivo que se plantee que un ministro pueda ordenar y preparar pruebas falsas. «La verdadera conspiración es que tres o cuatro días antes de unas elecciones generales aparezca una grabación de hace varios años por fascículos», sentenció. Esta filtración rompe la estrategia del partido e introduce un ruido, que con independencia de si tiene o no coste electoral, apaga el mensaje en el que el PP había concentrado todas sus energías para aprovechar esta recta final de la campaña para buscar puerta a puerta esos votos que pueden decantar de su lado una docena de escaños que están bailando, según sus estudios. Rajoy tuvo que referirse en varias ocasiones a esta polémica en los actos electorales que tenía convocados para el día de ayer. «A cuatro días de las elecciones hay quien intenta pescar en río revuelto a ver qué saca», sostuvo. Al tiempo que intentaba volver a su mensaje principal de esta campaña, el de que los votos moderados deben concentrarse en torno al PP para conseguir una mayoría fuerte de escaños con la que poder gobernar. «Estoy en condiciones de decir que el PP va a ganar las elecciones el próximo domingo», proclamó en el puerto de Sòller. Nada más empezar este mitin una mujer de entre el público le interrumpió al grito de «partido de corruptos», justo en el momento en el que él estaba insistiendo en que lo que «se juega» España el domingo es «la moderación frente al extremismo y los radicales». Tras escuchar las protestas de la mujer, respondió «ahí, ahí, ahí», para señalar después que lo que se juega también el país es la moderación frente los que «no ven nada bueno y se creen en posesión de la verdad».

Rajoy apurará el último día de campaña para visitar Sevilla, Huelva y Badajoz. Ante la perspectiva de que continúe la tormenta por la filtración de las conversaciones del ministro, la dirección popular no se moverá del discurso que liga estas filtraciones a un intento de perjudicarles electoralmente el 26-J. No habrá comparecencia del ministro en el Parlamento de Cataluña. «Hay una operación política para derribarnos», aseguran.