Rajoy se reunirá con Urkullu antes del congreso del PP

Juan Maria Atutxa, Íñigo Urkullu y Juan María Uriarte, ayer en Bilbao
Juan Maria Atutxa, Íñigo Urkullu y Juan María Uriarte, ayer en Bilbao

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se entrevistará con Iñigo Urkullu antes del congreso extraordinario del PP vasco, que será convocado previsiblemente para el 8 de marzo, según fuentes del partido liderado por Arantza Quiroga. La Junta directiva del PP vasco realizará hoy la convocatoria formal del congreso en la reunión que celebrará a las seis de la tarde en Vitoria. La dirección de los populares vascos no descarta que el encuentro entre Rajoy y Urkullu se conozca a posteriori, como ha ocurrido ya en dos ocasiones, pero la entrevista es inminente, una vez que el presidente del Gobierno ha dejado pasar un tiempo tras la foto del PNV caminando junto a Sortu en la manifestación a favor de los presos de ETA el pasado día 11 en Bilbao.

Rajoy y Quiroga coinciden en la voluntad de evitar la ruptura con el PNV en la política para el final del terrorismo, ya que entienden que eso es precisamente lo que pretenden los proetarras, que consideran un éxito político cualquier paso del PNV que se visualice como un frente nacionalista. La actual dirección del PP vasco está unida en esta estrategia, pero en las bases no hay tal unanimidad y los debates internos se suceden en estos momentos tras la secesión en la asociación vasca de víctimas del terrorismo, Covite, cuya dirección ha criticado públicamente la política antiterrorista de Mariano Rajoy, y la creación del partido Vox, liderada por un ex parlamentario vasco fiel a la estrategia que defendió hasta hace cinco años María San Gil.

Fuentes del PP vasco argumentan que la división está en el seno de las víctimas y no en el interior del partido y esgrimen como argumento de peso que no ha habido bajas en el mismo ni por las críticas de víctimas como Consuelo Ordóñez, ni por el nacimiento de Vox. Sin embargo, los rumores precongresuales apuntan a la salida de la dirección del partido del actual secretario general, Iñaki Oyarzábal, algo que el núcleo oficial considera natural, con el argumento de que «pasa en todos los congresos, ya que será Arantza Quiroga la que decida su equipo».

Oyarzábal se ha significado en los últimos días con una declaración en el programa Ganbara de Radio Euskadi, que el que dice que «las víctimas no siempre tienen la razón», que contradice la frase acuñada hace ya una década por quien podría volver a encabezar la candidatura del PP al Parlamento europeo, Jaime Mayor Oreja, en el sentido de que «las víctimas siempre tienen la razón». Oyarzábal se siente «partícipe» del equipo que lidera Quiroga, por lo que su relevo podría ser sólo la aspiración de quienes, sin cuestionarlo públicamente, no están totalmente de acuerdo con ese liderazgo. A las críticas que le llegan de fuera del partido, como la recibida por Consuelo Ordóñez la semana pasada, Arantza Quiroga contesta de frente. «Nadie puede darnos lecciones de coraje frente a ETA», dijo la sucesora de Antonio Basagoiti al frente del PP vasco.

Al igual que en 2008 María San Gil se sintió legitimada para marcar la política antiterrorista del PP, después de haber defendido las ideas del partido a costa de su vida, ahora Arantza Quiroga, escoltada desde adolescente por comulgar con esas mismas ideas, se considera con autoridad moral para dirigir la estrategia del PP vasco respecto al final del terrorismo etarra, aún en contra del sentir de parte de las víctimas de ETA. La convicción interna explica la fuerza de estas dos dirigentes del PP vasco, distanciadas por las coyunturas y las estrategias, pero unidas por el objetivo común de luchar contra la pretensión del nacionalismo radical vasco de imponer su proyecto político bajo la presión de las armas o a cambio de dejar de matar.

La brecha que abrió la renuncia de María San Gil a presidir el PP vasco, tras su enfrentamiento con Mariano Rajoy en 2008, se mantuvo latente durante el mandato de Basagoiti, pero no cicatrizó, sobre todo porque la apertura de los populares en el País Vasco no supuso la ampliación de su espectro electoral.