Sánchez e Iglesias se atascan en una negociación sin conversaciones

Han pasado más de tres meses desde las últimas elecciones generales celebradas en España. Semanas en las que las negociaciones entre los partidos, entre PSOE y Unidas Podemos principalmente, han pasado por diferentes etapas que han incluido incluso duros intercambios de declaraciones a través de los medios de comunicación.

Hoy, la consecución de un acuerdo parece todavía una realidad lejana en el horizonte, dada la imposibilidad de los partidos de alcanzar una serie de consensos que permitan la constitución de un nuevo Consejo de Ministros. En un primer momento, el primer escollo radicó en las distintas fórmulas planteadas por los partidos. Así, mientras que Unidas Podemos apostaba por un gobierno de coalición, el Partido Socialista se enroscaba en un gobierno en solitario.

No obstante, con el paso de los días, el presidente en funciones Pedro Sánchez optó por hacer algunas concesiones al partido morado. El PSOE aceptaría miembros de Unidas Podemos en el gobierno con una única condición: que éstos fuesen cualquiera menos Pablo Iglesias. El anuncio, que cayó como un jarro de agua fría en los círculos más cercanos al secretario general de Podemos, supuso un punto de inflexión en las negociaciones.

Iglesias se apartó, pero los partidos no consiguieron, aun así, alcanzar ningún tipo de acuerdo. El PSOE había propuesto hasta ese momento varias fórmulas que pasaban por puestos intermedios para Podemos, la inclusión de independientes o la incorporación de ministros de perfil técnico próximos al partido morado. No obstante, las diferentes estrategias de negociación aplicadas durante todo el proceso fracasaron con la consiguiente ruptura de los contactos entre los equipos negociadores de cada partido.

Actualmente, el PSOE ha optado por no irse de vacaciones y mantener una serie de encuentros con diferentes agentes sociales como sindicatos y organizaciones de la sociedad civil de carácter ecologista y feminista, entre otras. El objetivo es, según fuentes del Partido Socialista, escuchar a los diferentes actores que trabajan por una sociedad mejor y más avanzada, de cara a incluir sus propuestas en su hoja de ruta como presidente.

El PSOE ha decidido, de esta manera, optar por permanecer en silencio con Unidas Podemos, para recuperar las conversaciones a finales de verano, con la esperanza de que los distintos conflictos de intereses que atraviesan a cada partido se vean relativamente limados debido a la proximidad temporal de unas nuevas elecciones. Así, pese al fracaso de las anteriores etapas de la negociación, ambos partidos jugarán sus mejores cartas en su siguiente encuentro.

David Castellón, experto en negociación en el INCE, explica: "En cualquier negociación la parte fuerte es aquella que tiene la alternativa más favorable. El PSOE puede jugar la presión con los tiempos porque entienden que su situación en caso de no acuerdo es la mejor de todas. Podemos deberá ser más flexible si realmente busca un pacto de gobierno próximo porque es muy difícil que pueda construir una alternativa mejor."

En este sentido, el PSOE intentará alcanzar nuevos consensos en septiembre, intentando llegar a un posible acuerdo con Unidas Podemos, pero sin dejar de lado la alternativa de un pacto con otros partidos. De este modo, si la estrategia del PSOE no cambia, el partido de Pedro Sánchez intentará apurar al máximo los plazos con el objetivo de alcanzar el acuerdo de gobierno más beneficioso.

El PSOE es consciente, sin embargo, de que goza de muchas ventajas electorales con respecto al resto de partidos. Seguramente por este motivo, ha optado por suspender las conversaciones con Unidas Podemos, como una táctica para presionar al resto de partidos con la proximidad de unas nuevas elecciones altamente desfavorables para algunos de ellos.

Aun así, recientemente la ministra en funciones de Hacienda, María Jesús Montero, ha roto con la estrategia escogida por el PSOE para las negociaciones. Frente al silencio imperante, Montero ha invitado a Unidas Podemos a negociar un acuerdo programático desde ya. Unas declaraciones que responden, en parte, a las reiteradas quejas de Pablo Echenique, responsable de Unidas Podemos en las negociaciones, para recuperar los contactos.

Con todo, el partido morado se ha inclinado también por la estrategia del silencio y no ha respondido abiertamente a las declaraciones de Montero. Pese a esto, es ya conocida la postura de algunos dirigentes de la coalición que, como Alberto Garzón, han defendido la consecución de un acuerdo programático simulando el pacto alcanzado por los partidos de izquierda en Portugal.

Por lo de ahora solo queda esperar al final del verano, con la esperanza puesta en la aparición de un buen negociador capaz de desencallar la situación, limar las diferencias y alcanzar acuerdos comunes que posibiliten, al fin, un nuevo gobierno. El proceso de negociación sigue vigente, pero habrá que esperar a septiembre para saber si se volveremos a las urnas en noviembre o si, por el contrario, España estrenará Consejo de Ministros con la vuelta al cole.