Rajoy irá a ver a Sánchez con su oferta de reformas para la gran coalición

El líder socialista anuló un encuentro con el presidente el día 18, y en la reunión en Moncloa le dijo que ni se sentara, porque no se movería del «no»

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.

El líder socialista anuló un encuentro con el presidente el día 18, y en la reunión en Moncloa le dijo que ni se sentara, porque no se movería del «no».

Mariano Rajoy ya tenía decidido a finales de la semana pasada que acudiría a la reunión con el líder socialista, Pedro Sánchez, dentro de la ronda de contactos que éste ha puesto en marcha para sacar adelante su investidura. Así se lo comunicó a algunos de sus colaboradores el viernes por la mañana, día en el que se reúne el Consejo de Ministros. Al margen de las consideraciones que ha escuchado a su alrededor, el líder popular entiende que su obligación es acudir a esa ronda de contactos y marcar distancias con Sánchez y su negativa a dialogar con él hasta que recibió el encargo del Rey Felipe VI de intentar formar al Gobierno. Entonces optó por incluir al PP en el mismo grupo que los partidos independentistas, junto con ERC y Democracia y Libertat, la nueva marca de Artur Mas, en un gesto dirigido a simbolizar que con ninguno de los tres va a negociar su investidura. Las cuentas, sin embargo, no salen, porque sin la abstención de los populares no podría prosperar un acuerdo del PSOE con C’s. Desde el equipo socialista se propuso la fecha del miércoles, pero el líder popular tiene reunión de su grupo parlamentario en el Senado y ha ofrecido como alternativa jueves, viernes o incluso el fin de semana.

En medios populares sostienen que Rajoy debe aprovechar esta reunión para recuperar iniciativa. Defienden que acuda con un elaborado discurso a su comparecencia posterior, en el que vaya más allá de apuntar contra Sánchez por negarse a buscar un acuerdo de Gobierno con el PP, como lista más votada, y con la formación de Albert Rivera. Es decir, que Rajoy aproveche para detallar su oferta de reformas para la que él reclama la gran coalición. El encuentro será en el Congreso, pero oficialmente Moncloa no confirmó si será en la sala en la que Sánchez está manteniendo las conversaciones con el resto de los grupos.

Rajoy no ha tenido posibilidad de abrir un diálogo con el líder socialista porque éste se cerró tajantemente a explorar esa vía. La única entrevista después de las elecciones, el pasado 23 de diciembre, fue un desastre mayúsculo porque Sánchez fue tan poco colaborador que incluso le planteó al presidente del Gobierno en funciones que no hacía falta ni que se tomasen la molestia de sentarse porque del «no» al diálogo no se iba a mover. Ambos líderes pactaron una reunión el día 18 de enero, que Sánchez canceló «sin explicaciones» horas antes de la misma. Y después de esa cita fallida, Rajoy intentó hablar con él por teléfono en otras dos ocasiones y no fue posible.

«Nosotros llevamos intentando hablar con Sánchez desde el primer día. La estrategia de Pedro Sánchez fue bloquear cualquier posibilidad de diálogo con el PP para luego él tomar esta iniciativa. Nosotros naturalmente que le atenderemos y estaremos con él», defendió Alfonso Alonso, ministro de Sanidad en funciones y presidente del PP vasco. Rajoy y Rivera también acordaron ayer reunirse el jueves en el Congreso. La decisión se concretó tras una llamada de Rajoy, después de que Rivera dijera en una comparecencia que seguía esperando saber si el líder popular quería o no reunirse con él porque no le había telefoneado. Igual que en el PP no hay discusión sobre la estrategia con el PSOE, si hay más dudas sobre la que han seguido con Ciudadanos. En las filas populares hay debate sobre si la dirección no debería haber tomado desde un primer momento la iniciativa para promover el acercamiento con Rivera, o al menos escenificar en público que trabajaban en ese camino, antes de dejarle «el hueco libre» al líder del PSOE. Una situación que Ferraz y Rivera utilizan para presionar al PP con la hipótesis de un acuerdo entre los dos partidos, en el centro, y que exigiría que los populares no lo bloqueasen con su abstención. «Deberíamos haber presionado más nosotros para que se alimentase la idea de que la obstrucción a un Gobierno del PP con C’s la ponía el PSOE», precisan en las filas del PP.

Desde la dirección se apela a la disciplina interna y se demanda unidad y confianza en el líder del partido. «Vamos a estar fuertes en todo este proceso hasta el final», defendió ayer Alonso.