Sánchez pide "responsabilidad y altura de miras"para evitar otras elecciones

Rechaza explorar un gobierno conjunto con Podemos y no abrirá la ronda de consultas políticas hasta la semana del 9 de septiembre.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez/Efe
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez/Efe

Rechaza explorar un gobierno conjunto con Podemos y no abrirá la ronda de consultas políticas hasta la semana del 9 de septiembre.

Mientras que desde Unidas Podemos continúan forzando a negociar un gobierno de coalición para sumar sus votos en una futura investidura, el Gobierno oficializó ayer su «no es no». Se muestran firmes en rechazar cualquier oferta que venga del partido de Pablo Iglesias en la que se siga hablando de coalición, como vienen repitiendo desde finales de julio.

En esta ocasión, no parece que Moncloa vaya a moverse de sus posiciones como si hiciera el pasado mes cuando después de querer gobernar en solitario acabaron mostrándose a favor de negociar una coalición en el último momento. Este argumento lo escenificó el propio presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez, que reapareció ayer por primera vez en público después de no recoger la confianza de la Cámara en julio. Antes de que comenzara el pleno extraordinario para que la vicepresidenta Carmen Calvo explicara la posición del Gobierno por la crisis del «Open Arms», Sánchez rechazó cualquier referencia a su «socio preferente» y pidió «responsabilidad» y «altura de miras» al resto de partidos políticos para poner en marcha un gobierno progresista con el fin de «que no tengamos que vernos abocados a convocar el 23 de septiembre de nuevo a elecciones».

De nuevo, sin referirse a la nueva oferta de Pablo Iglesias para retomar la coalición tal como estaba en julio. «Me gustaría que el resto fuerzas políticas hicieran lo mismo. Antepongamos los intereses generales de España a los intereses de cada uno de los partidos políticos». Sánchez endosó la responsabilidad a la oposición de actuar en pro de un gobierno socialista porque «el pasado 28-A los españoles dijeron que quieren un gobierno socialista y no quieren que la gobernabilidad de España dependa de fuerzas independentistas, que lo que quieren es romper con el Estado». Se mostró «esperanzado» en que el documento que ultima su partido –compuesto por 300 medidas–permita que haya un nuevo Gobierno porque, dijo, será una propuesta programática «progresista, ambiciosa, reformista, transformadora y modernizador».

Este nuevo portazo de Pedro Sánchez a la coalición llegaba después de que el Partido Socialista informara por la mañana de que no se iniciaría una ronda de contactos con los principales líderes políticos hasta el próximo 9 de septiembre. Cuando quedarán escasos 13 días para la disolución de las Cortes Generales. El desbloqueo gubernamental, por tanto, se dilata en el tiempo, al apurar el presidente en funciones los plazos hasta el máximo. Una estrategia con la que pretende forzar tanto a los partidos del bloque de la derecha, Partido Popular y Ciudadanos, como a la izquierda, Unidas Podemos, a cambiar de posición, bajo la amenaza de elecciones.

Lo confirmó ayer el ministro de Fomento José Luis Ábalos en una entrevista en la «Cadena Ser» en la que aseguraba que primero había que continuar con las reuniones con los colectivos sociales para presentar el próximo día 3 las 300 medidas con las que pretenden convencer a Podemos al incorporar medidas sociales que, si rechazan, les sería difícil de explicar ante su electorado. El también secretario de Organización del PSOE se deshinibió de responsabilidades por el hecho de lo ajustado de los plazos y argumentó que «hay quienes desde el principio no se han movido» de sus posiciones desde abril.

De cara a las reuniones que tengan lugar a partir del 9 de septiembre, dentro del grupo parlamentario socialista creen que con la estrategia de la amenaza de unas nuevas elecciones, el partido morado finalmente se mueva y acuerde un pacto programático con apoyos puntuales desde fuera del Ejecutivo, como ya exploraron después de la moción de censura a Mariano Rajoy. Se escudan en que unas nuevas elecciones debilitarían el liderazgo de Pablo Iglesias y confían en el escenario de que podría abrirse una nueva brecha en Podemos por fraguar por segunda vez un gobierno socialista. «En julio ya estaban divididos», recuerdan.