Sánchez ya ve a Iglesias como vicepresidente

Gira hacia Podemos 24 horas después de que Rivera insinúe que ya no es su candidato

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, saluda al secretario general de UGT, Cándido Méndez, que ayer se despidió del cargo 22 años después

Gira hacia Podemos 24 horas después de que Rivera insinúe que ya no es su candidato

Ha pasado un mes y medio desde que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, lanzara al líder socialista, Pedro Sánchez, un órdago en forma de propuesta de Gobierno, con ministerios y cargos ya decididos –incluido el de vicepresidente para él mismo–.

Tras aquel 22 de enero las relaciones entre ambos se enfriaron y entró en juego Ciudadanos, con quien el socialista se presentó la semana pasada al fallido debate de investidura en el Congreso de los Diputados. Desde ese momento empezó otro tiempo de juego con renovadas estrategias. Si Rivera sugería el martes la retirada de la candidatura de Mariano Rajoy y aludía a la del propio Sánchez, el líder socialista no descartaba ayer –24 horas después– que Pablo Iglesias pudiera ser vicepresidente de un Gobierno del PSOE. Ahora sí.

En una entrevista en Cuatro, el secretario general del PSOE se mostró convencido de que será presidente del Gobierno, pero admitió que, con sus 90 diputados, no tiene «fuerza suficiente» para liderar un Ejecutivo monocolor, por lo que no se cierra a «ninguna formulación» y deja abierta la puerta a un Gobierno de coalición.

Pedro Sánchez recalcó que «nunca» se ha «cerrado» a esta posibilidad, pero dio un paso más al apuntar que su partido no puede gobernar en solitario «porque así lo han querido los españoles» en las urnas. Por eso, explicó que trabajará por un Gobierno paritario, que «no va a ser un gobierno partidista, no va a ser monocolor», sino «transversal, que pueda ir al centro derecha y que pueda representar a la izquierda».

Así respondió cuando se le preguntó por la posibilidad de que Iglesias sea vicepresidente de un Ejecutivo socialista. Sánchez insistió en que no se cierra a «ninguna formulación», pero sí a «las formas» que ha tenido el líder de Podemos. «Yo con chantajes no funciono», afirmó.

El líder del PSOE apuntó que «primero» intentó pactar con Iglesias, pero el líder de Podemos «se descolgó» pidiendo una vicepresidencia que tuviera el control del CNI, el CIS y RTVE y defendiendo un referéndum en Cataluña. Es decir, puso «chantajes, vetos y líneas rojas», y después «cerró la puerta» cuando el PSOE defendió la necesidad de hablar también con Ciudadanos, el único con el que Ferraz rubricó un acuerdo para la investidura.

Pese a esto, y también a que la semana pasada tuvo que «escuchar» en el Congreso «lo de la cal viva», Sánchez aseguró que se quiere «poner de acuerdo con Iglesias», porque tienen «una enorme oportunidad de poner fin a Rajoy como presidente del Gobierno», informa Ep.

Pero también insistió en que el pacto debe implicar a Ciudadanos y rechazó que ahora pueda empezar de cero las negociaciones y dejar a un lado el acuerdo sellado con el partido naranja. En primer lugar, remachó, porque sería «una incoherencia» y, en segundo, porque el cambio debe incluir a los tres partidos. Por eso, hizo hincapié en que es Iglesias quien «tiene que abandonar su zona de confort» y dejar «el veto y la línea roja» para lograr «transformar la política». En este punto, elogió la actitud de Rivera, que «nunca» le ha hablado de sillones. «Ésa es la virtud del acuerdo con Ciudadanos», afirmó, lo que puede ser interpretado como una ironía tras conocerse ayer por este diario los detalles de la «operación Moncloa», que pretende encumbrar al líder naranja a la presidencia del Ejecutivo.

Eso sí, preguntado acerca de si se ve en La Moncloa, Sánchez lo tiene claro: «Yo voy a ser presidente del Gobierno y no va a haber elecciones. Estoy convencido de que Iglesias recapacitará y tenderá la mano, igual que yo se la tiendo», respondió.

Abucheos en el congreso de UGT.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, saluda al secretario general de UGT, Cándido Méndez, que ayer se despidió del cargo 22 años después, muy emocionado y lanzando una defensa firme del sindicalismo y la acción sindical, aunque entre abucheos por parte del auditorio.