«Si los secretarios de ayuntamientos os ponen problemas con el CIF del partido, abrid otro»

La Secretaría de Finanzas de C’s daba instrucciones a los concejales de cómo hacer llegar las subvenciones municipales al partido. Reconoce que muchos interventores no dejaban utilizar el CIF de la formación para cobrar porque la ley no lo permite

El correo que prueba que Ciudadanos desvía los fondos municipales a la formación
El correo que prueba que Ciudadanos desvía los fondos municipales a la formación

La Secretaría de Finanzas de C’s daba instrucciones a los concejales de cómo hacer llegar las subvenciones municipales al partido. Reconoce que muchos interventores no dejaban utilizar el CIF de la formación para cobrar porque la ley no lo permite

Ciudadanos (C’s) intentó al principio cobrar todas las asignaciones económicas que los ayuntamientos conceden a sus equipos de concejales para gastos de funcionamiento a nombre y con la identidad fiscal no de cada uno de esos grupos municipales –que es la forma correcta de hacerlo–, sino del propio partido.

Así se desprende de un correo interno, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, que los departamentos de Contabilidad y Finanzas de Ciudadanos a nivel nacional remitieron a todos sus grupos de concejales, particularmente a los de ciudades superiores a 50.000 habitantes, que son las que destinan más dinero a estas ayudas y en las que, según los protocolos de C’s, sus representantes locales deben ingresar estas asignaciones en una única sucursal de Madrid, como ha informando este periódico durante el pasado fin de semana.

Ese correo lo redacta la Secretaría de Finanzas de C’s, cuyo responsable es Carlos Cuadrado, uno de los dos cargos nacionales –junto al vicesecretario general y número dos del partido, José Manuel Villegas– que controlan todas las cuentas en las que los grupos de concejales sólo pueden ingresar las asignaciones que reciben de sus ayuntamientos, pero no disponer de ellas hasta que la dirección nacional les devuelva lo que van pidiendo cada mes a través de otras cuentas, en este caso sólo de gastos.

La fecha de esta comunicación es el 19 de junio, apenas seis días después de que los concejales de C’s tomaran posesión de sus actas en los respectivos ayuntamientos y se constituyeran como grupos municipales. Desde entonces, su partido les insistió varias veces en que las asignaciones de sus consistorios para gastos de funcionamiento del propio grupo municipal las debían ingresar en cuentas controladas por la dirección nacional para, entre otras cosas, pagar las campañas electorales de C’s, como se recoge literalmente en la Carta Ética y Financiera que el partido obligó a firmar a todos sus candidatos locales y que LA RAZÓN reprodujo ayer.

Para empezar cuanto antes a cobrar y centralizar todos esos ingresos en una sola sucursal de Madrid, Ciudadanos intentó dar en cada ayuntamiento el código de identificación fiscal (CIF) del partido, de forma que el dinero fuera directamente a cuentas del mismo. Sin embargo, y como es lógico, se encontró con que interventores y secretarios de muchos ayuntamientos se negaron, ya que la forma de cobrar esas asignaciones económicas es através de una cuenta a nombre y con CIF del propio grupo municipal, no del partido, pues no en vano ese dinero es para gastos ordinarios de los concejales, tales como viajes y desplazamientos, periódicos y publicaciones similares, asesoramiento legal, alquiler de equipos informáticos, fotocopias o folletos informativos, siempre que todo ello afecte a su ámbito y sus competencias como concejales. Por eso, Ciudadanos se encontró con que muchos de sus ediles, después de intentar cobrar esas ayudas municipales a través del CIF único del partido, advirtieron a la dirección nacional de que sus respectivos ayuntamiento no se lo permitían.

Todo ello obligó a la Secretaría de Finanzas a corregir sus intenciones, como demuestra este correo interno, en el que reconoce que ha recibido «varias llamadas de compañeros informando de la dificultad que están teniendo en que los secretarios de ayuntamiento acepten el CIF del partido», por lo que acto seguido ordena a sus concejales que, «allí donde los ayuntamientos os pongan problemas, optéis por abrir un nuevo CIF para el grupo en cuestión», como deberían haber hecho desde el principio para evitar esos «problemas».

Además de la fecha del propio correo, las prisas de Ciudadanos por solucionar esta «dificultad» cuanto antes para empezar a ingresar estas asignaciones municipales se aprecia también en el párrafo siguiente, cuando el mismo correo añade que «tomamos esta decisión para facilitaros la entrada a los ayuntamientos», es decir, para «resolver el problema» y empezar a cobrar las asignaciones. Con todo, estas cuentas de ingresos siguen centralizadas en una única sucursal de la capital y controladas por la dirección nacional, sin que los representantes locales puedan gestionarlas, aunque son sus ayuntamientos los que pagan esas asiganciones y son ellos los que figuran como titulares de las mismas.

Dicho correo entre los departamentos de Finanzas y Contabilidad de la estructura nacional de Ciudadanos –como puede apreciarse en las direcciones de la imagen– se remitió después a los distintos grupos de concejales de medianas y grandes ciudades en las que este partido obtuvo representanción y, como consecuencia de ello, la opción de cobrar estas asignaciones, que en la mayoría de los casos es un importe anual que resulta de la suma de un cantidad fija para todos los grupos municipales y otra variable en función del número de concejales de cada uno de ellos.

- La carta ética y financiera que la dirección nacional de Ciudadanos obliga a firmar a cualquier persona para participar en sus listas electorales deja muy claro, en su punto quinto, que aquellos que salgan como concejales se comprometen a destinar a la financiación de las campañas electorales del partido el dinero que les concederá su ayuntamiento no para este fin, sino para los gastos de funcionamiento del propio grupo municipal. También les obliga a dar directamente al partido un 10% de lo que cobren como concejales.

- El protocolo de cuentas que C’s impone a sus representantes locales pone más énfasis en los ayuntamientos superiores a 50.000 habitantes, que son los que destinan más dinero a los grupos de concejales. A diferencia de los consistorios más pequeños, en muchos de los cuales no existen estas ayudas, los ediles de C’s en medianas y grandes ciudades ingresan sus asignaciones en cuentas de una única sucursal de Madrid, en todas las cuales figuran como apoderados el número dos y el secretario del partido a nivel nacional.