Política

Miriam González: «Si no reformamos el sistema desde dentro, se va a romper»

«En España siempre ocurre todo diez o doce años más tarde que en Europa», afirma la autora de “Devuélveme el poder”.

«En España siempre ocurre todo diez o doce años más tarde que en Europa», afirma Miriam González, la autora de “Devuélveme el poder”.

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Miriam González (Olmedo, Valladolid, 1968) le puede la responsabilidad. Lo confiesa ella misma en una entrevista a LA RAZÓN. Abogada experta en la UE y fundadora de Inspiring Girls, un movimiento que busca aumentar la aspiración profesional de las niñas, publica su libro «Devuélveme el poder» (Ed. Península) en semana postelectoral y eso, claro, lo marca todo. «La reforma liberal está más lejos desde el domingo, pero espero que reflexionemos. Hay que salir del ensimismamiento».

Con una mirada tamizada por la distancia (tras décadas en Reino Unido, ahora reside en Palo Alto, California), se implica sin ambajes en el complejo escenario de la vida pública española. Defiende el liberalismo en un país de «férreo bipartidismo» y advierte a una clase política acomodada en su atalaya de la necesidad de que los ciudadanos recuperen el poder («Llámalo Segunda Transición o como quieras»). En tiempos de argumentario, habla claro y se agradece. Mucho.

-Afirma que «hay pocas democracias consolidadas donde se haya cedido tanto poder a los políticos como la nuestra». ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

-En la Transición se crea un sistema para dejar el poder muy concentrado, sin marcha atrás. Pero ahora hay cuestiones que se convierten en un obstáculo. Necesitamos una puesta a punto del sistema.

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-¿Y cómo sería?

-En la parte política habría que intentar que la administración fuera más neutral, que controlara a los políticos. Es necesario abrir los procesos legislativos y reconsiderar la politización de la Justicia. A la vista está tras las últimas elecciones: si no reformamos el sistema desde dentro, se va a romper.

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-Señala la partitocracia como uno de los lastres...

-El sistema pone el poder en los partidos y ellos lo han concentrado en el líder. Prueba fehaciente es lo que ha ocurrido en los últimos seis meses. Los partidos son parte fundamental de la democracia, pero hay que reivindicar un cambio, una reforma liberal.

-¿Justo ahora? ¿Tras la debacle de Ciudadanos?

- No cae como partido liberal. El gran batacazo llega cuando el líder decide mover el partido hacia la derecha. Pero me interesa menos el liberalismo con mayúscula, el hecho de que haya un partido liberal en España, que el liberalismo en minúscula: reformas que devuelvan el poder al ciudadano.

-¿El centro en España está condenado a desaparecer?

-El liberalismo no es el centro. No es equidistante entre la derecha y la izquierda.Cada vez tiene menos sentido esta división, en España y en el mundo. Se articula la política con respecto a otros conceptos, identitarios o de valores, que antes no existían.

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-Pero la corriente iliberal de los países del Este se extiende...

-Siempre vamos a destiempo. En España ocurre todo diez o doce años más tarde que en Europa. Ahora que algo se mueve frente a esta corriente, le damos 52 escaños a Vox. Es anacrónico.

-Ya no somos la excepción europea. Sin embargo, ¿no fijamos un cordón sanitario como el resto de países?

-Ha pillado por sorpresa. Es una situación anómala de cuatro elecciones en cuatro años. Aquí los partidos no representan a la sociedad. La mayoría no quería otros comicios y ahora apostaría por un acuerdo entre PSOE y PP.

-¿Ve a España preparada para una gran coalición?

-No sé si una gran coalición, hay muchas fórmulas. Los españoles son de corte moderado y pragmático. Vaya destrozo que han hecho los partidos. PSOE, PP y Cs podían haber pactado después de abril con distintas combinaciones. En la UE éramos parte de la solución y ahora somos parte del problema.

-¿Estamos ante una generación de políticos fracasada?

-No solo de políticos, creo que mi generación en España es fracasada. Si no logramos modernizar el sistema, ¿qué hemos hecho? ¿Vivir del sistema que nos dejaron nuestros padres y simplemente quejarnos?

Hay que devolver el poder al ciudadano, pero lograr también que éste se haga responsable.

-El debate electoral nos dejó una foto sin mujeres líderes..

-No me llama tanto la atención porque ocurre en muchos países y no solo en la política. Pero bueno, ahora podrían llegar... Me importa más la calidad del líder que el género del líder.

-¿Le tienta entrar en política en España?

-Si estuviese aquí, sí. Aunque no me sentiría cómoda con ninguno de los partidos, como le pasa a muchos ciudadanos. Vivo a miles de kilómetros y no me planteo cosas imposibles. Escribir este libro es la forma de contribuir que he encontrado.

-Usted conoce bien las claves políticas británicas. ¿Habrá Brexit?

-Sí, aunque depende del resultado de las elecciones en Reino Unido. Lo que más me preocupa es que este país se convertirá en un juguete sociopolítico de la administración Trump en un intento claro de desestabilizar a la UE. Uno de los grandes deberes de mi generación es poder mantenerla. No me extrañaría que de aquí a diez años fuera irrelevante.