Sin acuerdo: Iglesias y Errejón pelearán por el control de Podemos

El secretario general de Podemos y su secretario político llevarán su pugna a la II Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre del 11 y el 12 de febrero y competirán con proyectos y candidaturas a la dirección diferentes

Pabo Iglesias e Íñigo Errejón durante el pleno del Congreso de los Diputados.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y su secretario político, Iñigo Errejón, llevarán su pugna a la II Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre del 11 y el 12 de febrero y competirán con proyectos y candidaturas a la dirección diferentes, tras haber constatado la imposibilidad de llegar a un acuerdo total antes de que finalice el plazo fijado por el partido para negociar, que expira la medianoche de este miércoles.

Finalmente, las diferencias políticas y organizativas entre sus proyectos han pesado más que las coincidencias, y los equipos de ambos han asumido, tras diez días de conversaciones y muchos desencuentros, la imposibilidad de confluir en una misma candidatura.

Aunque el cruce de acusaciones y reproches ha ido en aumento a medida que avanzaban los días, ninguno de los equipos ha querido dar por rotas las negociaciones públicamente. Hasta pocas horas antes de finalizar el plazo, tanto Iglesias como Errejón aseguraban que seguían intentado llegar al máximo nivel de acuerdo posible, y se negaban a cerrar la puerta al acuerdo.

Sin embargo, en la tarde de este miércoles, sus equipos se centraban ya en ultimar los detalles de las candidaturas con las que se postularán para integrar la nueva dirección de Podemos que saldrá del congreso de Vistalegre II, y que tienen que registrar antes de las 23.59 de este miércoles.

Constantes discrepancias

Las conversaciones han estado marcadas por la tensión desde la primera y única reunión pública que se ha producido entre los principales equipos que han presentado proyecto, y que tuvo lugar el miércoles de la semana pasada a iniciativa de Iglesias. A ella asistieron, además del equipo «Podemos para Todas» del secretario general y el de «Recuperar la Ilusión» de Errejón, el de «Podemos en Movimiento» de los anticapitalistas de Miguel Urbán, entre otros.

Este último sector, que representa la corriente más a la izquierda de Podemos, fue el primero en asumir la imposibilidad de llegar a un acuerdo global y anunciar que defenderían sus ideas en Vistalegre con sus propios documentos político y organizativo y su propia candidatura, en la que ha además de Urbán se integran, entre otros, el alcalde de Cádiz, José María González «Kichi» o el cantante Nacho Vegas.

Por su parte, «errejonistas» y «pablistas» han mantenido el contacto de forma permanente -de ello se han encargado, en concreto, los dirigentes Pablo Bustinduy, por parte del equipo de Errejón, e Irene Montero, en representación del de Iglesias-, pero los avances a lo largo de los diez días de negociaciones han sido escasos y los desencuentros, la tónica general.

Así, los de Errejón han lamentado en diferentes ocasiones la falta de voluntad de acuerdo de los «pablistas» durante las negociaciones -al no acudir a varias reuniones convocadas por otros equipos para buscar acuerdos parciales-. También han avisado de la imposibilidad de conseguir la unidad “a toque de corneta” y base de “proclamarla”.

Por su parte, el equipo de Iglesias ha acusado a los «errejonistas» de centrar las negociaciones en el “reparto” de poder de la organización. El propio secretario general afirmó que había sectores que estaban pidiendo “cuotas” o “liberados” como si Podemos fuera una “tarta a repartir”. “Hay quien dice que Podemos tiene que ser una tarta y un modelo de familias como el PSOE, yo lo respeto, pero creo que al PSOE le va bastante mal”, afirmó la semana pasada.

Tensión en los escaños

El posible pacto se alejó aún más cuando las negociaciones sobre el sistema para renovar la Comisión de Garantías de Podemos saltaron por los aires el pasado lunes en el llamado Equipo Técnico.

Ante la falta de consenso sobre este asunto, que era crucial para «errejonistas» y anticapitalistas, el secretario de Organización y destacado miembro del equipo de Iglesias, Pablo Echenique, decidió elevar a la propia Comisión de Garantías el conflicto, para que fuera este órgano el que lo resolviera.

Esta decisión fue tachada de “unilateral” e incluso de “golpe de Estado burocrático» por los «errejonistas» y la tensión generada llegó incluso al Hemiciclo del Congreso, donde Iglesias y Errejón protagonizaron el martes por la tarde, durante el Pleno, una “apasionada” discusión sobre este asunto, entre otras cosas.

Su enfrentamiento he llevado además a la secretaria de Análisis Político y Social, Carolina Bescansa, y al secretario de Economía, Nacho Alvarez, a decidir dejar sus cargos en la dirección y renunciar a integrarse en ninguna candidatura para formar parte de la nueva dirección que salga de Vistalegre II.