"Subastaron las carteras de Economía como en un bazar"

El mundo empresarial español mostró sus dudas a Sánchez ante una posible coalición con Podemos. Para ellos, la solución es o nuevas elecciones o un gran pacto de Estado. entre el PP y el PSOE.

El mundo empresarial español mostró sus dudas a Sánchez ante una posible coalición con Podemos. Para ellos, la solución es o nuevas elecciones o un gran pacto de Estado

entre el PP y el PSOE.

Un gobierno estable y unos presupuestos de coordenadas económicas con la Unión Europea que garanticen también la estabilidad fiscal, sin tocar la reforma laboral. Es lo que piden los grandes empresarios españoles, que han vivido la fallida sesión de investidura de Pedro Sánchez con «incredulidad y pánico». Así lo afirman dirigentes del IBEX, la CEOE y otras destacadas patronales españolas en este momento de incertidumbre política. Ante la posibilidad de una coalición con los radicales de Unidas Podemos y su asunción de ministerios económicos, sectores empresariales hicieron llegar a La Moncloa sus fuertes temores en algunas reuniones discretas, en especial con ministros de las áreas concernidas como Nadia Calviño, José Luis Ábalos, María Jesús Montero y Magdalena Valerio. Según estas fuentes, los empresarios solo ven ahora mismo una salida al túnel: o elecciones, o un gran Pacto de Estado entre el PSOE y el PP. El rechazo a cualquier alianza con el partido morado de Pablo Iglesias y la decepción ante la intervención de Albert Rivera es latente, añaden las misma fuentes.

Entre los «gurús» del Ibex definen la sesión de investidura de Pedro Sánchez de la semana pasada como «una mascarada», una especie de zoco vergonzante en el que se subastaban las áreas económicas y laborales más importantes del país. «Aquello era un bazar turco», afirman dirigentes del mundo financiero. En su opinión la economía necesita profundizar en grandes reformas estructurales que fortalezcan la competitividad del tejido empresarial de la nación, sin alterar la actual normativa laboral, algo que les encendió todas las alarmas cuando Pablo Iglesias exigía la cartera de Trabajo y las políticas activas de empleo, que mueven más de seis mil millones de euros al año. Aunque los fondos son de ejecución autonómica, los objetivos y criterios los marca el Gobierno central, matizan los empresarios. Por ello, la cara de Pedro Sánchez y la ministra del ramo, Magdalena Valerio, fue todo un poema en sus escaños del Congreso.

Varios dirigentes del Ibex, la CEOE y el Círculo de Empresarios consultados por este periódico coinciden en que el líder del PP, Pablo Casado, hizo un buen discurso, sereno e institucional, mientras se muestran decepcionados con el de Albert Rivera, al que en algunos momentos tachan de «arrebatado e histriónico». Sabedores de que una gran coalición entre PSOE y PP, al estilo de otros países europeos, aquí es muy difícil, prácticamente imposible por los propios prejuicios de Sánchez hacia la derecha, abogan por disfrazarlo bajo un gran Pacto de Estado entre los dos grandes partidos nacionales: «Complicidad en los temas gordos», dice un destacado financiero en buena línea con los ministros económicos en funciones. Al estilo de la moderación marcada por los ex presidentes Felipe González y José María Aznar, que coincidieron hace unos días en un Foro empresarial y lanzaron un necesario mensaje de estabilidad y acuerdos.

«La economía no va mal, pero tampoco está para tirar cohetes». La frase corresponde a un destacado empresario de la comisión ejecutiva de la CEOE. La reciente caída del paro y el aparente frenazo al déficit excesivo tenían satisfecho al Gobierno en funciones de Pedro Sánchez, pero el actual escenario de incertidumbre y parón políticos, y las consecuencias del Brexit salvaje que lidera el ya flamante primer ministro británico Boris Jhonson «pueden ser una catástrofe», aventuran varios dirigentes. Todos ellos ven con buenos ojos un gran acuerdo entre el PSOE y el PP: «Desde el centrismo volver al bipartidismo», aseguran muy críticos con partidos como Podemos y Ciudadanos, en especial este último que antaño fue un «ojito derecho» del Ibex. Las cosas han cambiado mucho y los empresarios ya no ven a Rivera como esperanza blanca, sino todo lo contrario, obsesionado con «devorar» al PP. Especialmente críticos se muestran con su bloqueo en la Comunidad de Madrid, dónde un intransigente Ignacio Aguado impide la salida. «Actúa como un niño de pataleta infantil», lamentan algunos dirigentes de CEIM, la gran patronal madrileña, que ve paralizadas todas las inversiones económicas en la Comunidad más importante de España.

Cualquier partido que se salga de la ortodoxia europea será un desastre para España. Es la unánime conclusión de los empresarios, quienes insisten en la necesidad de reformas que fortalezcan la competitividad, con una firme estabilidad fiscal, sin tocar la reforma laboral. Por ello, se les pusieron «los pelos de punta» cuando Pablo Iglesias reclamó un ministerio de Justicia fiscal. «Suena a rancio comunismo, en plan policía soviética», advierten varios de ellos. «Estamos huérfanos de políticos responsables», denuncian otros, al tiempo que demandan un Gobierno estable, moderado, que cumpla con las reformas estructurales sin desfases presupuestarios. Algo que la aritmética parlamentaria actual vaticina muy difícil si no se articulan grandes pactos entre los dos partidos más importantes, el PSOE y el PP. De lo contrario, y antes que una alianza con los radicales de Podemos o separatistas, contemplan como mejor salida unas elecciones para despejar algo el panorama que, tras la fallida investidura, califican de «endiablado».

El conflicto de Cataluña en septiembre, con la Diada y la sentencia del «procés», y el Brexit duro del primer ministro británico en octubre, preocupa mucho a los empresarios. «Es hora de ser responsables y no de egos», dicen ante el radicalismo personalista de Pablo Iglesias y el excesivo protagonismo de Albert Rivera. En estos sectores, claramente contrarios a cualquier planteamiento de Unidas Podemos, no está gustando nada el comportamiento de Ciudadanos en la negociación de los pactos locales, sobre todo en Madrid. Las críticas arrecian: «Son veletas, solo piensan en ellos», afirman algunos inquietos con la incapacidad del partido por apartarse de sus intereses partidismas a favor del interés general. Echan en falta programas de altura, propuestas económicas que cumplan los ajustes impuestos por Bruselas, con una presión fiscal sensata y la reforma laboral adecuada. En el gobierno, los dos ministros con más diálogo y respeto en el Ibex son la de Economía, Nadia Calviño, y el de Fomento, José Luis Ábalos. La primera aparece en pista de salida para el Fondo Monetario Internacional, pero una coalición de Pedro Sánchez con Podemos le cerraría la puerta de inmediato.

El titular de Fomento, hombre de enorme peso en el partido como Secretario de Organización y en el equipo negociador de Pedro Sánchez, siempre ha sido contrario a la entrada de Iglesias en el Ejecutivo y sus radicales propuestas económicas.

«El mejor signo de estabilidad política es la aprobación del presupuesto». No hacerlo, provoca fuerte incertidumbre en la economía. Es la advertencia empresarial, al tiempo que recuerdan como el Gobierno en funciones sigue aún con las cuentas prorrogadas del ministro Cristóbal Montoro, las últimas que logró aprobar el Ejecutivo presidido por Rajoy.

Tras el bochorno de la investidura, con una aritmética parlamentaria enrevesada, los empresarios insisten en que solo hay dos salidas: o elecciones, o pactos de estado PSOE-PP. Mientras tanto, el bloqueo del país sigue y muchos de ellos lo lamentan: «La economía no puede ser una alfombra”» O sea, pisoteada por políticos irresponsables, a los que piden una solución por elevación, incluso con imaginación.