Sumelzo: «Nunca he visto un sectarismo en el PSOE como el de la gestora»

La diputada del PSOE por Zaragoza exige «lealtad» a los dirigentes territoriales en este nuevo tiempo, pues considera que su «daño intencionado» al secretario general en el pasado acabó pasando factura al PSOE, también en el plano electoral.

La diputada del PSOE por Zaragoza exige «lealtad» a los dirigentes territoriales en este nuevo tiempo, pues considera que su «daño intencionado» al secretario general en el pasado acabó pasando factura al PSOE, también en el plano electoral.

La victoria de Pedro Sánchez devuelve a la escena del PSOE a los mismos actores que propiciaron el 1 de octubre. Los puentes siguen rotos. Así lo asegura Susana Sumelzo (Zaragoza, 1969) que reconoce no hablar con su secretario general, Javier Lambán, desde hace meses. En este proceso interno ha conseguido doblarle el pulso en Aragón y apunta a alternativa para sucederle. Todavía esperará para llamarle.

–Las primarias del PSOE han supuesto una rebelión de las bases contra los dirigentes. ¿Está en crisis el modelo de democracia representativa en el partido?

–No, simplemente existen dos modelos de partido, que se enfrentaban en las primarias: el PSOE de la gestora, que caminaba al lado de la derecha y no daba voz a la militancia, y un PSOE de izquierdas, pegado a la calle, que plantea una alternativa al PP sin dar opción a Unidos Podemos para que le «sorpase».

–¿Si estos dirigentes no consiguen «reconectar» con los afiliados deberían dejar sus cargos?

–No dejarlos porque sí, pero en los próximos congresos será la militancia la que hable.

–¿Están en entredicho los liderazgos de Javier Lambán o Emiliano García-Page, que vincularon su continuidad a la victoria de Susana Díaz?

–No creo que tengan ninguna deslegitimidad como presidentes autonómicos, ya como secretarios generales serán los propios militantes los que decidan.

–Ha conseguido doblar el pulso a Javier Lambán en las primarias ¿Se ve como su alternativa al frente del PSOE en Aragón?

–Ahora no toca hablar de otros procesos hasta que acabe el Congreso federal. No tengo en este momento ninguna otra aspiración, digamos, regional. No me lo he planteado.

–Pero, ¿habrá alternativa a Javier Lambán?

– Queda mucho tiempo, ya veremos.

–¿La distorsión entre votos y avales demuestra que ha habido coacciones a la militancia para avalar en las primarias?

–Ha habido muchísimas presiones para apoyar la candidatura de Susana Díaz y los hechos demuestran que, con voto secreto y en urna, ha ganado el otro proyecto.

–¿Existe amenaza de «purga» entre los dirigentes críticos con Pedro Sánchez?

–No, el PSOE necesita un liderazgo fuerte y contar con la lealtad de los secretarios generales que en muchos momentos del pasado no existió. Deben ser leales a Sánchez porque así lo ha querido la militancia.

–Sin embargo, a quienes votasteis «no» a Rajoy sí os despojaron de vuestros cargos.

–Es precisamente el modelo de partido que no queremos, un PSOE sectario con los que piensan diferente. Creemos que en el partido tiene que haber un debate transparente, limpio y respetuoso con todas las opiniones.

–Echando la vista atrás, ¿se arrepiente de haber votado «no» en contra del Comité Federal?

–Para nada. Estoy muy orgullosa de haber votado «no» y si tuviese que votar mañana, volvería a hacerlo por coherencia y por cumplir con la palabra dada. El PSOE no puede facilitar un gobierno de la derecha, que le sitúa en una posición muy complicada, porque le vamos a dar la alternativa de la oposición a Unidos Podemos, cediendo nuestra situación de izquierdas.

–¿Entendería, entonces, que en el futuro otros diputados decidieran no acatar las directrices de la dirección de Pedro Sánchez?

–Depende de la situación y de las decisiones que sean. Este fue un voto en conciencia y espero que nunca más en la historia del PSOE nos veamos en una situación similar.

–¿Cómo vivió el traumático Comité Federal del 1 de octubre?

–Como una película de terror. Surrealista.

–Fue una de las diputadas que se mantuvo fiel a Sánchez hasta el final, ¿tuvo dudas en algún momento?

–Muchos de los que hemos apoyado a Pedro Sánchez teníamos claro que, además de a él, defendíamos el modelo de partido que él representaba. Si Pedro no se hubiese presentado y hubiese habido otra persona que defendiera ese modelo, le hubiéramos apoyado igual.

–¿Era Patxi López esa persona?

Patxi López nunca tendría que haberse separado de la candidatura de Pedro Sánchez, porque es prácticamente el mismo proyecto. Nunca me plantee apoyar a Patxi.

–¿Cuándo y cómo comenzó a gestarse la «reconquista» de Sánchez?

–Es lógico que tardase en anunciar su decisión, fue sensato y dio el paso cuando supo que se podía poner en marcha con un trabajo hecho en todos los territorios y en varias áreas para empezar con un proyecto político. Tenía decidido que se iba a presentar.

–¿Cómo se reconduce la corriente de ilusión que han generado entre la militancia?

–Tenemos que tener una gran altura de miras, generosidad y no mirar hacia atrás, aunque llevemos el retrovisor puesto para saber porque hemos llegado hasta aquí y qué innecesarios han sido estos nueve meses. Le ha hecho mucho daño al PSOE el Comité del 1 de octubre, en el que de una forma vergonzosa se hizo dimitir a un secretario general elegido por la militancia.

–Susana Díaz ha dicho que el «susanismo se acabó» y que va a apoyar a Pedro Sánchez ¿pone esto fin a la amenaza?

–En el Congreso federal se puede votar a favor o abstención, yo creo que es clave que los secretarios generales sean leales con su líder.

–¿Eso empieza por votar a favor?

–Claro que sí. Pero hablo más del día a día, esa lealtad se demuestra con hechos. Pedro tiene que ser generoso, pero la lealtad se ve trabajando de la mano y no haciendo daño intencionado al PSOE, dañando al secretario general.

–¿Cree que es posible la integración?

–El PSOE hoy es uno, ya no hay ni sanchistas ni susanistas, aunque haya quien haya defendido a Pedro o a Susana. Debe existir una representación de aquellos que han apoyado a otras candidaturas.

–¿A qué achaca la derrota de Díaz?

–Sabíamos que íbamos a ganar, porque llevábamos mucho tiempo recorriendo agrupaciones y hablando con la gente. No imaginábamos una victoria tan abultada, pero eso es la grandeza de la democracia, de las urnas y del voto secreto.

–¿Está Pedro Sánchez más legitimado como secretario general ahora que en 2014?

– Esto es un plus de legitimidad. La victoria nace de la purga que se hizo en el Comité Federal del 1 de octubre y de los meses de gestora sectaria. Ha demostrado que es un líder fuerte, que sabe aguantar las adversidades y que pelea por lo que cree. Tiene la altura de miras para saber que deberá caminar de la mano con muchos secretarios generales que han estado durante estos nueve meses enfrente de él.

–¿Cuándo fue la última vez que habló con Javier Lambán?

–Con él directamente hace meses.

–Se mantiene la ruptura...

–Sí y es un error. En política, cuando uno opta por una opción u otra tenemos que respetarnos y no debemos convertirlo en cuestiones personales. Eso es lo que ha pasado en mi caso –en Aragón–, yo jamás he sido desleal al secretario general, lo que no he sido es sumisa. Se pueden tener diferencias políticas, pero seguimos siendo del mismo partido. Hay compañeros que no lo entienden así, es o conmigo o contra mí.

–¿Ha llamado a Lambán después de las primarias?

–No. Vamos a dejar un tiempo, a ver qué es lo que ocurre. Yo no comparto la forma de hacer política sectaria y procuro llevarme bien con todos los compañeros.

–La vuelta de Sánchez a Ferraz devuelve al escenario a los mismos actores que propiciaron la crisis del 1 de octubre. ¿No estamos destinados a repetir la historia?

–Depende de ellos. El 1 de octubre nunca debía de haber ocurrido, debían de haber sido los militantes los que hubiesen decidido a quién querían de secretario general. Tenemos que reflexionar por qué hemos tenido una gestora nueve meses, por qué ha sido sectaria con las personas que tildaban de «sanchistas», pero también no acordarnos y mirar hacia delante para que el PSOE vuelta a estar fuerte y unido.

–¿Hacen algo de autocrítica para acercar posturas?

–Claro que sí, es indudable que cuando se trabaja se cometen errores y hay que enmendarlos. En el PSOE todos tenemos que hacer un propósito de enmienda general. Hacernos la autocrítica y empezar a trabajar todos de la mano, mirando hacia delante.

–Un 50% de los votos es un amplio respaldo para Sánchez, pero también refleja un PSOE partido por la mitad ¿Cómo se resuelve esta contingencia?

–Será un trabajo duro y necesario de cohesión. Pedro quiere hacerlo, quiere unir el partido.

–También existe una profunda fractura en el grupo parlamentario, donde existe una mayoría de diputados afines a Díaz...

–Fui diputada en la anterior legislatura y viví la división y los enfrentamientos entre Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, pero nunca había visto una división tan grande ni un sectarismo como el que ha habido a lo largo de estos nueve meses. Esta semana se ha rebajado ese ambiente y todos hemos respirado y hemos dicho: «Volvamos a empezar».

–La dimisión de Antonio Hernando o el rifirrafe entre Margarita Robles y Antonio Trevín no dan muestras de ello...

Antonio Hernando ha sido coherente con su dimisión, no lo veo como una cuestión de tensión. El tema de Margarita Robles fue sobre el sentido del voto, no por otro tema.

–¿Qué papel se ve jugando en el nuevo PSOE? ¿Con qué responsabilidades se sentiría cómoda?

–No me lo planteo, de verdad. Hasta el Congreso federal nos toca una etapa de unir y pegar el PSOE, tenemos una labor importante en los territorios. En mi tierra, tiendo la mano a Javier Lambán para volver a trabajar por un PSOE fuerte, sin mirar atrás. Tiene que ser Pedro el que decida qué papel tenemos que jugar cada uno en la organización.

–¿Repetirá en la Ejecutiva?

–Él sabe que estoy a disposición del PSOE y que trabajaré con la misma ilusión allí donde se considere oportuno que debo estar.

–¿Qué puede ofrecer este Pedro Sánchez distinto al del las dos derrotas electorales?

–Fue muy duro que en una campaña interna a Pedro se le acusara de perdedor, cuando muchos de los que le acusaban habían obtenido muy malos resultados electorales en sus propios territorios. Pedro no tuvo buenos resultados, pero no fueron tan malos. Venimos cosechando malos resultados desde 2008, en las europeas fueron nefastos y Pedro Sánchez compitió contra Unidos Podemos, contra el que no habían competido los anteriores candidatos. No fueron buenos, pero los de junio podían haber sido mucho peores, sobre todo por la batalla interna que había. Tenemos un proyecto político de izquierdas, creíble y queremos un gobierno que esté cerca de los ciudadanos, contrario a los recortes y la desigualdad de Mariano Rajoy. Una alternativa real al PP.

–¿En qué medida contribuyó la debilidad del liderazgo a los malos resultados electorales?

–Los meses anteriores de ataques de líderes del partido que debilitaban internamente con sus opiniones a Pedro Sánchez influyeron en la visión que tenían los ciudadanos del PSOE: un partido fraccionado y dividido. Contribuyeron a los malos resultados electorales.

–¿Qué relación debe tener el PSOE con Unidos Podemos: el «codo con codo» con Pablo Iglesias o eliminar toda alusión a la «alianza de progreso»?

–Tenemos que hablar con los grupos de izquierda que están representados en este país, igual que hablan el resto de presidentes autonómicos que gobiernan gracias a Unidos Podemos. Diálogo fluido, pero desde la independencia del Partido Socialista. Pablo Iglesias no tiene que ser el que marque la agenda política del PSOE.

–Votar «no» con el PP en la moción de censura, ¿no les colocaría en la posición que quiere Unidos Podemos, esto es, en la misma que Iglesias al oponerse al Gobierno del cambio?

–No tiene nada que ver, esto es una moción de censura que plantea Unidos Podemos. Hay que hacer números, no se pueden hacer juegos de artificio ni política para la televisión. Una moción de censura es una cuestión muy seria, hay que hablar con el resto de grupos antes de anunciarla.

–En esos números entran los partidos independentistas, ¿esto descarta que el PSOE pueda presentar una moción de censura en el futuro?

–Desconozco cuál será la decisión de Pedro Sánchez cuando llegue el momento.

– ¿Se debería consultar a la militancia?

–Todo lo que sean acuerdos de Gobierno se consultará a la militancia.

–Con unas bases tan movilizadas –al 80%– y desde el punto de vista estratégico, ¿no le interesaría al PSOE un adelanto electoral?

–Al PSOE lo que le interesa ahora es ir fase a fase internamente. Quedan tres semanas hasta que Pedro Sánchez sea refrendado como secretario general. Al Partido Socialista le interesa tener un líder fuerte, un proyecto coherente y creíble. Esa movilización de la militancia que sea para unirnos e impulsar una oposición dura y responsable al Partido Popular, sin plantearnos otras cuestiones que hoy por hoy no tocan.

–¿Cree que Mariano Rajoy agotará la Legislatura?

–Eso es ciencia ficción, no me atrevo a hacer suposiciones.

–¿Cómo calificaría los meses de la gestora al frente del partido? ¿Se ha derechizado el PSOE?

–Muy negativos, han hecho mucho daño al PSOE. Hemos ofrecido una imagen muy sectaria y eso se ve claramente en que la sociedad asocia la palabra «gestora» con algo negativo.

–Pero remontan en el CIS...

–Bueno... (duda)

–¿Qué relación debe tener el PSOE con el PP?

–Una relación entre dos partidos políticos que tienen sentido de Estado y tendrán que acordar todas aquellas cosas que han venido pactando con el resto de grupos políticos. Una relación de coordialidad.

–¿Cómo valora entonces que ni Mariano Rajoy ni ningún cargo del PP haya llamado a Sánchez para felicitarle?

–Muy negativamente. Eso es un ejemplo de como no tienen que funcionar las relaciones entre los dos partidos y demuestra que preferían que ganase otra candidata –Díaz–que estaba más cerca de ellos que el PSOE de Pedro Sánchez.

–¿Corre el riesgo el PSOE de sucumbir a la crisis de la socialdemocracia europea?

–El PSOE va a ser un partido fuerte y va a salir a competir electoralmente, siendo una fuerza de izquierdas, alternativa real de Gobierno.

–Ganar las primarias entre militantes no asegura triunfar entre los votantes, como demostró Benoît Hamon en Francia o Jeremy Corbyn en Reino Unido...

–Sánchez es ahora el secretario general, en su día tendrá que haber primarias para La Moncloa. Vamos a ir paso a paso para reflotar el PSOE que tan mal está, incluso electoralmente. Tenemos que trabajar mucho para que eso suceda y cuando toque elegir candidato y nos presentemos a las elecciones, veremos.

–¿Con qué líder socialdemócrata se identifica su proyecto?

– Estamos muy cerca de lo que están haciendo en Portugal.