Una oposición que no suscita mayorías alternativas

La moción de censura de Podemos vuelve a visibilizar la fractura entre los tres principales partidos que se creó a raíz de la investidura de Sánchez. PSOE y Cs le piden «cambiar de actitud».

La Razón
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La moción de censura de Podemos vuelve a visibilizar la fractura entre los tres principales partidos que se creó a raíz de la investidura de Sánchez. PSOE y Cs le piden «cambiar de actitud».

3 de mayo de 2016. El Rey Felipe VI firma el decreto de disolución de las Cortes y convoca unas nuevas elecciones. Por primera vez en democracia se ejercita el artículo 99.5 de la Constitución para dar por finalizada la estéril XI Legislatura. «Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso», reza la Carta Magna. Hoy se cumple un año de esta insólita situación, un plazo que desde el punto de vista institucional y legal tiene relevancia porque habilita a Mariano Rajoy para, «previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad», volver a disolver las Cortes Generales.

Sin embargo, esta facultad constitucional del presidente del Gobierno queda limitada por la oposición, pues «la propuesta de disolución no podrá presentarse cuando esté en trámite una moción de censura». Y este es precisamente el artificio que Unidos Podemos prevé impulsar en las próximas semanas, una iniciativa que lejos de tensionar al Gobierno ha puesto de relieve que la situación que llevó a los 315 días de bloqueo sigue hoy plenamente vigente: la oposición es incapaz de suscitar consensos y mayorías alternativas al Ejecutivo de Rajoy. Esa es la principal lección y el reproche unánime que tanto PSOE como Ciudadanos le hacen a Unidos Podemos, al que advierten que en este nuevo tablero político es imprescindible «cambiar de actitud para ser capaz de llegar a acuerdos con partidos que no piensan igual que tú», porque «pactar no implica traicionar ningún principio».

Un año después, la situación de los tres grandes partidos de la oposición es desigual. El PSOE ha perdido peso específico en la izquierda, debido a la crisis de liderazgo que arrastra desde octubre; Ciudadanos se mantiene cómodo en su rol inestable de muleta del Gobierno, aunque no tiene reparos en alinearse con PSOE y Unidos Podemos para tumbar algunas iniciativas del Ejecutivo, y Podemos ha asumido el papel de principal partido de la oposición para desgastar a los socialistas y mirar de frente a Rajoy.

Esta foto fija de los partidos se visualiza en sus reacciones ante la posibilidad de que el presidente disuelva las Cortes a partir de hoy. Mientras que Ciudadanos señala que «no tiene ningún miedo a que Rajoy convoque elecciones», los socialistas reconocen que «tendrían serias dificultades para enfrentarse a una nueva cita con las urnas» por su situación de debilidad interna. Unidos Podemos, directamente, pasa a la ofensiva y bloquea el adelanto electoral con la moción de censura. Mientras que PSOE y Cs coinciden en señalar que «no contemplan esa hipótesis», porque supondría recuperar el periodo de inestabilidad que se vivió durante 2016, Podemos ve en las elecciones una «salida a la situación de excepcionalidad democrática que se está viviendo por los casos de corrupción del PP».

Sobre la mesa está la propuesta del PSOE de cambiar el artículo 99 de la Constitución para evitar que vuelva a darse un bloqueo institucional de estas características, importando sistemas autonómicos de elección del presidente –como los que operan en Asturias o el País Vasco– para que si superadas las dos primeras votaciones no hay mayorías, se imponga la del partido más votado. Mientras que para los socialistas esto invita a llegar a acuerdos con otros partidos, Ciudadanos recela y considera que este partido siempre forzaría llegar sin pactos a esta tercera ronda e imponer así su mayoría.

La formación que encara esta eventual coyuntura en el peor escenario es el PSOE. Desde Ciudadanos critican que con los socialistas tienen que resolver sus problemas internos, porque «huérfanos de cabeza y dirección, uno no sabe ni con quién tiene que hablar». También desde el PSOE se reconoce que «cuando tengamos un liderazgo podremos tomar decisiones más contundentes y entrar en el debate de la moción de censura». Por el momento, los socialistas se afanan en la pedagogía de «explicar lo que hemos hecho y por qué lo hemos hecho», en alusión a la abstención, y en sortear los envites de Unidos Podemos que les reclaman unidad de acción desde la izquierda y critican que voten en la Mesa del Congreso con PP y Ciudadanos para tumbar sus propuestas, como que Rajoy comparezca ante el Pleno por la corrupción de su partido.