Política

Unió ve inevitable el divorcio con CDC

La convocatoria de la consulta ilegal va camino de ser el desencadenante la ruptura

Entre Duran y Mas el distanciamiento es cada vez más evidente
Entre Duran y Mas el distanciamiento es cada vez más evidente

Las distancias entre Convergència y Unió desde que Artur Mas puso rumbo a la consulta son más que enormes: son insalvables e irreversibles. Los dirigentes de Unió, el partido de Josep Duran i Lleida, no fueron ni de invitados de piedra al acto organizado ayer por CDC para resituarse como referente en el mundo nacionalista. Artur Mas quiere recuperar terreno en las encuestas disputándoselo a ERC. Pero Unió ni quiere ni le interesa jugar ese partido.

Un dirigente democristiano hace el siguiente análisis de la situación: «La ruptura de la federación es irreversible. Sólo falta ver cuando se produce. Pero esta ruptura también afectará a Unió. También nos romperemos». Los de Duran son conscientes de la situación y contemplan varios escenarios de ruptura. Si CDC cierra una candidatura conjunta con ERC para las europeas; si el presidente de la Generalitat convoca unas elecciones plebiscitarias; si se convoca una consulta sin acuerdo con el Estado, o sea, ilegal; y si se plantea una declaración unilateral de independencia.

El distanciamiento entre Mas y Duran es evidente. El líder de Unió ya ha comunicado que abandona la Comisión Bilateral Estado-Generalitat. Se lo ha dicho a Mas y a la persona que lo sustituirá, la vicepresidenta del Gobierno, Joana Ortega, con la que no tiene la mejor de las complicidades, porque Ortega, en estos momentos, está más cerca de Mas que de Duran.

Las crisis en el nacionalismo catalán han sido cíclicas pero nunca la confrontación ha alcanzado los límites de tensión actuales que ponen muy difícil la vuelta atrás. Un dirigente democristiano verbaliza la tensión de esta manera: «Mas se ha vuelto místico. Quiere ser mártir. No se da cuenta que en esta situación no nos han metido ni el PP ni el PSOE. Artur Mas es quien nos ha metido en esta situación». Todo un aviso de que estamos en «el principio del fin».

Algunas voces cercanas al comité de dirección democristiano consideran que la ruptura «será sí o sí, si se convocan unas elecciones plebiscitarias. Mas pondrá en el programa la independencia y Unió no es independentista». Otros, en su análisis, contemplan otro escenario. «Si Mas declara la independencia de forma unilateral o se celebra un referéndum ilegal» y, todos, miran con desconfianza las negociaciones con ERC para presentar una lista única soberanista en las europeas.

Duran, en sus cartas semanales a la militancia, marca sus líneas rojas. Critica al Gobierno de Rajoy por no mover pieza al tiempo que critica al ejecutivo catalán. Considera que la petición de competencias para la celebración de la consulta, aprobada el pasado jueves por el Parlament, hace «imposible» el diálogo con el PP y el PSOE e insiste en una consulta «legal» que encajaría en la Constitución si es «consultiva y no vinculante». El dirigente del nacionalismo más moderado aprovecha también para marcar distancias con los soberanistas más radicales al afirmar que «es muy importante no identificar consulta con independencia». Duran dice lo que dice «pero siempre hay que leer entre líneas», matiza una persona de su entera confianza. La verdad es que se le entiende todo. Como en la última carta. En ella, Duran no descarta ser candidato a unas elecciones. Sin CDC, evidentemente.

En CDC no se rasgarían las vestiduras ante una ruptura de la federación. Sobre todo, el sector más nacionalista que acusa a Duran de ser el culpable de los previsibles malos resultados de CiU en unas elecciones. De hecho, el portavoz del Govern y hombre fuerte de Mas en el proceso soberanista, Francesc Homs, menosprecia a Unió y a Duran y «haría una fiesta si éste rompe con CDC», afirman fuentes conocedoras del ambiente existente entre ambos socios. Estas fuentes añaden «en la calle Córcega –sede de Convergència– no harían nada por evitarlo». El ambiente está tan enrarecido que desde la Generalitat se insinúa que Duran puede retirarse de la vida pública. «De eso nada. Acabará la legislatura y luego se marchará. Se queda porque sabe que el momento es delicado. Lo dejaría todo si pudiera. Pero, es responsable y sabe que ahora no puede» afirma contundente un estrecho colaborador del líder democristiano. En las intoxicaciones convergentes se apunta que el sustituto de Duran en la dirección de Unió será Ramón Espadaler, actual conseller de Interior. «Nuestro futuro pasa por Espadaler» confirma un dirigente de la mayoría pero «esto no se va a producir ahora. Tenemos un congreso de estatutos pero en este congreso no se producirá ningún cambio en la dirección. Los que hablan así lo hacen con inquina», añade.

Un eterno tira y afloja

Una equilibrio delicado. El «estado de la unión» entre las dos principales fuerzas del nacionalismo catalán de centro-derecha ha estado sujeto a continuos vaivenes desde su fundación en 1978. Este difícil equilibrio ideológico ha sido puesto a prueba –hasta casi el punto de ruptura– por la reciente radicalización del mensaje independentista del presidente de la Generalitat, Artur Mas, azuzado por sus socios de gobierno de ERC.