Zapatero asume algún error pero se enorgullece de haber evitado el rescate

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha asumido hoy algún error en su gestión de la economía, como no usar antes la palabra crisis, pero ha ensalzado su herencia social y su negativa a que España pidiera un rescate ante la petición que en ese sentido le hizo la canciller Angela Merkel.

Zapatero ha hecho ese balance de su mandato en la primera rueda de prensa que ha ofrecido desde hace dos años, cuando abandonó el Gobierno, y en la que ha presentado "El dilema", un libro que ha considerado "un deber"ante todos los ciudadanos y una "necesidad"personal para explicar y justificar su gestión de la crisis económica.

Ha explicado que en esta obra (que será presentada públicamente el jueves en un acto al que asistirá el ex primer ministro británico Tony Blair) ha procurado "la máxima sinceridad"y ha realizado autocríticas como la de no haber utilizado durante mucho tiempo la palabra crisis.

A su juicio, no haberlo hecho antes fue un error de "apreciación", pero no puede interpretarse como un intento de engañar a los ciudadanos.

Zapatero ha destacado que en el libro relata algunos hechos no conocidos porque en su momento podían afectar a la estabilidad del país, como la petición que le hizo la canciller alemana, Angela Merkel, en la cumbre del G20 de Cannes en 2011 para que España solicitara el rescate de la UE.

Una petición a la que respondió con un no, ya que según ha explicado, estaba convencido de la capacidad de financiación del Tesoro y porque las condiciones que conllevaba habrían sido muy negativas para las expectativas de futuro y la recuperación de España.

"La crisis va a llevar años de recuperación, pero es posible que, con un rescate, nos hubiera llevado lustros", ha aseverado.

El libro explica detalles de por qué se vio forzado a presentar ante el Congreso en mayo de 2010 una serie de recortes que hoy ha recordado que afectaron a medidas sociales como la eliminación del denominado cheque-bebé que su Gobierno había puesto en marcha.

Pero ha defendido todo lo conseguido en políticas sociales durante su mandato.

Especial hincapié ha hecho en el mantenimiento del sistema sanitario y educativo, con importantes inversiones, por ejemplo, en materia de becas, en la puesta en marcha de las ayudas a la dependencia, y en la mejora del salario mínimo y de las pensiones.

Ha asumido que tuvo que congelar las pensiones, pero ha resaltado que para pagarlas, y en contra de lo que ha hecho el actual Gobierno, él nunca recurrió al Fondo de Reserva de la Seguridad Social pensando en riesgos futuros.

Zapatero se ha defendido también de las críticas por la puesta en marcha del denominado Plan E y ha dicho que supuso sólo un punto de PIB de deuda cuando, en los dos últimos años, esa deuda ha subido veinte puntos.

"He explicado con datos hasta qué punto preservé el Estado social", ha subrayado pese a reconocer el "frenazo"que supusieron las medidas de mayo de 2010.

Dos años después de haber abandonado el Gobierno, ha considerado que datos como el del paro o la deuda pública ponen de manifiesto que superar la crisis no era tan fácil como algunos creían.

"Si había que hacer unos recortes u otros no es mi tarea enjuiciarlo; quien dispone de la información es el Gobierno", ha subrayado antes de recalcar que él considera al Ejecutivo de Mariano Rajoy como su Gobierno y que está dispuesto a ayudarle en lo que pueda.

Sí ha pedido que se recupere lo que se han dejado en el camino los pilares del Estado social.

El expresidente ha explicado que no adelantó las elecciones por responsabilidad política al considerar que debía de afrontar la difícil tarea de hacer frente a la crisis y ha reconocido que fue "doloroso"para el PSOE apoyar la reforma constitucional para garantizar la estabilidad presupuestaria.

Zapatero no ha querido polemizar con su vicepresidente económico Pedro Solbes ante las críticas que éste ha vertido sobre la forma en que se afrontó la crisis y se ha limitado a expresarle su respeto y a señalar que "cada uno tiene una memoria de las cosas".

Tampoco ha querido responder a las críticas que está recibiendo por haber situado en el Tribunal de Estrasburgo al magistrado Luis López Guerra, quien votó a favor de la anulación de la doctrina Parot.

Ha expresado su respeto por todas las decisiones judiciales y ha dicho que no iba a entrar en esas críticas por respeto a la memoria de las víctimas del terrorismo.