¿Y qué pasa si nos vuelven a confinar?

Ana Asensio, experta en Neurociencia, reflexiona el pánico y estrés que genera esta incertidumbre

Las familias (y todos en general) llevamos más de 5 meses sosteniendo una situación muy difícil, los niños, la rutina, el teletrabajo, la preocupación económica, nuestros mayores,…y todo eso sumado al bombardeo de noticias diferentes cada día que nos hace sentir tambalear el “suelo” sobre el que pisamos. Sumado a la preocupación de contagios, proteger a nuestros mayores, educar a nuestros adolescentes, y poder hacer una previsión de lo que sucederá este otoño logísticamente, es todo un reto el que tenemos a día de hoy para afrontar.
Las familias (y todos en general) llevamos más de 5 meses sosteniendo una situación muy difícil, los niños, la rutina, el teletrabajo, la preocupación económica, nuestros mayores,…y todo eso sumado al bombardeo de noticias diferentes cada día que nos hace sentir tambalear el “suelo” sobre el que pisamos. Sumado a la preocupación de contagios, proteger a nuestros mayores, educar a nuestros adolescentes, y poder hacer una previsión de lo que sucederá este otoño logísticamente, es todo un reto el que tenemos a día de hoy para afrontar.UNSPLASH

”Como nos vuelvan a confinar, nos va a dar un ataque emocional!” -, esta frase escucho con frecuencia, o variaciones de la misma cuando sale el tema en cualquier chat de grupo de padres, reunión de familia, o amigos cercanos…-”Como nos vuelvan a confinar, nos va a dar un ataque emocional!” -, esta frase escucho con frecuencia, o variaciones de la misma cuando sale el tema en cualquier chat de grupo de padres, reunión de familia, o amigos cercanos…

Frase que escucho en consulta, y frase con la que como madre de familia, trabajadora, hija, hermana, amiga y familia de personal sanitario…frase con la que resueno y que me hace reflexionar, ocupa mi mente. Frase que opto por afrontar con actitud, y me lleva a confiar y a trabajar mi interior.

Es bien deseado y sabido que en este momento lo que más deseamos también es de las cosas que más miedo nos da hacer. Necesitamos encontrar normalidad, volver a nuestros trabajos, los niños lo necesitan, ir al colegio, ver a sus amigos, disfrutar del parque, las familias necesitan encontrar calma, las parejas reencontrarse, los negocios recuperarse, mentalmente es importante que recuperemos algo de tranquilidad, confianza, normalidad y calma. Pero todo lo que implica llegar a este estado de normalidad deseada y necesitada, en general da mucho miedo por la incertidumbre de lo que pasará, de como hemos estado y por el miedo a hacer daño a nuestros seres queridos y también a los No conocidos.

Las familias (y todos en general) llevamos más de 5 meses sosteniendo una situación muy difícil, los niños, la rutina, el teletrabajo, la preocupación económica, nuestros mayores,…y todo eso sumado al bombardeo de noticias diferentes cada día que nos hace sentir tambalear el “suelo” sobre el que pisamos. Sumado a la preocupación de contagios, proteger a nuestros mayores, educar a nuestros adolescentes, y poder hacer una previsión de lo que sucederá este otoño logísticamente, es todo un reto el que tenemos a día de hoy para afrontar.

Son muchas más las familias que se encuentran en este momento en peor condiciones físicas, emocionales y mentales que en pleno confinamiento donde además de la preocupación, muchas personas supieron adaptarse al estar en casa, a disfrutar en familia, a unirse a su pareja. Pero el cuerpo tiene reservas para un tiempo y mentalmente ha habido siempre un estado de esperanza que por días se iba derrumbando.

Tuvimos la noticia de que tendríamos verano, y esto supuso alegría y desconcierto a la par, pero había unas grandes ganas en el post-confinamiento de haber vuelto a la normalidad de antes, y es ahí donde ha estado y está el reto, afrontando los cambios repentinos de un día para otro, o sobrellevando las actitudes de negación de lo que sucede, viviendo las actitudes de pánico al virus, y como siempre gestionando la incertidumbre y el no saber cómo actuar o qué va a pasar.

Todo esto supone un handicap muy difícil y que en ocasiones se convierte no sólo en una dificultad psicológica o emocional en la que gestionar la ansiedad o la incertidumbre generando intranquilidad y estrés, sino que se convierte también en un problema real, un problema logístico, económico, un problema de organización, o de regulación emocional y familiar.

De cara a si hubiese un nuevo confinamiento o una vuelta al estado anterior, esto además de un problema económico y de salud grave, supondría un duro golpe emocional.

Por eso es importante ante todo, seguir las recomendaciones, ajustar la conducta a la norma establecida, poner todos los medios necesarios que esté en nuestra mano, y desde ahí solo queda confiar, que es una gran actitud.

Es importante tener conciencia colectiva, pensar que no eres tú y tus circunstancias, o tus padres o tus vecinos y que todos estáis bien, se trata de pensar en un mundo global donde cada cosa que suceda también tiene que ver con el grano de arena que ponemos en el mundo.

Cómo ayudarnos a sobrellevar el momento de incertidumbre y el pánico que este puede estar generando:

  • Vive a corto plazo. Hacer planes a corto plazo nos ayuda mucho más a fluir con las circunstancias que cuando menos ponemos a programar a medio y largo plazo. Y en esta situación de incertidumbre elevada y donde las decisiones nos vienen dadas con pocos días de antelación, lo mejor es planes a corto plazo y fluir con lo que va llegando. De esta manera tendremos sensación de confianza, y no sentiremos que todo lo que planificamos se cancela o se desmorona , entrando en sentimientos de frustración y mala suerte.
  • Es importante de cara a la carga emocional de las familias: busca todo el apoyo que se pueda, logístico, de tiempo. Volver a recargar la batería de energía interna, emocional y mental es importante para poder cuidar. Por lo tanto busca todo aquello que puedas en este momento que suponga tu autocuidado y mantenga tu equilibrio personal.
  • Aprende a meditar, ahora es el momento perfecto. También lo ha demostrado la ciencia, pero ahora más que nunca que la cabeza puedo irnos a muchas revoluciones, por las preocupaciones, por las alternativas que generas por si pasa una cosa, por si pasa otra, la de veces que piensas si algo le sucederá a tu familia, la de vueltas que le das a decisiones que no sabes cómo saldrán, el agobio que te puede generar escuchar la información y los comentarios de que esto irá a peor…todo esto solo obstruye tu mente, y la lleva por el lado del sufrimiento, calentando el cerebro de manera que empieza a generar sensaciones o somatizaciones de estrés y ansiedad. Para poder bajar la velocidad del pensamiento, buscar en la confianza y fluir con las circunstancias, siendo responsable con el momento, con la sociedad y contigo, una técnica muy eficaz es meditar, cada día, mínimo 5 minutos de respiración y calma. Se ha demostrado que realizar esta práctica de manera continuada durante al menos 8 semanas y durante 20 minutos al día, genera efectos positivos visibles en pruebas de estructura y actividad eléctrica cerebral.
  • Toma este momento con actitud de oportunidad. Otra forma de ver las circunstancias sin negarlas, es redirigir la actitud de no poder hacer nada que nos genera sensación de victimas y de indefensión, y transformarlo en poner todos los medios posibles, para contribuir a la sociedad y además para reinventarte en tu vida. Quizás sea la oportunidad para tus relaciones familiares, quizás sea la oportunidad para tomar un tiempo de descanso hasta que la situación escampe, quizás es el momento de aprovechar otras oportunidades laborales…En cada circunstancia existe una oportunidad si así sabes verlo.
  • Si sientes miedo, escucha a tu miedo y decide qué quieres hacer con él. El miedo es una emoción, normal, sana pero incómoda. Muchas veces negamos el miedo o nos instalamos en él sin ser conscientes, de manera que en ambos casos cuando esta emoción aparece, nos atrapa. El miedo, aunque es una emoción que queremos quitarnos con rapidez, es muy útil porque nos avisa, nos pone en alerta, nos prepara para el “reto”, nos cuida de alguna manera. Lo importante es aprender a detectar el miedo, verbalizarlo, reconocerlo, hacerle espacio, y gestionarlo de manera que decidamos si queremos hacer algo con miedo o queremos mantenernos en cautela por el miedo. El miedo como cualquier emoción, si se escucha y se gestiona, se acabará marchando saludablemente y no se convertirá en pánico o en otras expresiones desviadas de la negación del mismo.
  • Educa a tus hijos con tu ejemplo, honestidad y realidad. Esta circunstancia también es una oportunidad para educar, para sacar el ejemplo de afrontamiento de situaciones adversas o de gran incertidumbre, y así educar en casa, hablando con normalidad, con realidad, de lo que sucede, de lo que sentimos, de lo que si se puede o no se puede hacer, de lo que debemos respetar, de lo que no podemos contestar de momento, de las emociones que esto nos hace sentir, rabia, miedo, tristeza, … si educamos desde el ejemplo y le damos coherencia a nuestro mensaje con nuestras acciones, este será sin duda un regalo de vida no sólo para nosotros, sino también para nuestra familia. Afrontar las dificultades con actitud y realidad, asumiendo nuestra vulnerabilidad y afrontando nuestras emociones con diligencia, hará que encontremos nuestra gran fortaleza que puede que desconociéramos.
  • Recuerda que este momento también pasará. “No hay mal que cien años dure”, y esta situación también pasará. Y con el tiempo quedará en anécdotas, en un mal momento, en un momento del que aprendimos X, en una época para reflexionar y sacar algo de mejora social, un momento que cuando pase nos mantenga en el agradecimiento de lo que la vida nos ofrece cada día, y nos traiga el aprendizaje de la aceptación de lo que no pudimos cambiar.

Ana Asensio es Psicóloga y Doctora en Neurociencia, Especialista en Mindfulness y Fundadora de Vidas en Positivo