Confinamiento y abusos sexuales

El objetivo de este artículo es arrojar luz a una realidad presente en la actualidad y proporcionar información para aprender a gestionar esta situación y acudir en busca de ayuda.

El confinamiento agrava los abusos sexuales que se producen en el seno de la familia, y las víctimas lo sufren sin saber dónde y a quién pedir ayuda. El objetivo de este artículo es arrojar luz a una realidad presente en la actualidad y proporcionar información para aprender a gestionar esta situación y acudir en busca de ayuda.

¿Qué frena a una víctima de abusos sexuales a denunciar los hechos y pedir ayuda?

Compleja pregunta, cuya respuesta está relacionada con varios aspectos, aunque todos giran en torno a emociones como el miedo y la vergüenza. Si hablamos de abusos sexuales en la familia sobreentendemos que hablamos de abuso a menores, pues también existen las agresiones sexuales y las violaciones a personas adultas en el seno de la familia. En el caso de los menores, la propia edad frena la posibilidad de denuncia y de petición de ayuda. Aparece miedo a no ser creído, miedo a las represalias, miedo a dañar a la familia,  miedo a la pérdida del apego, a las amenazas explícitas o veladas del agresor, entre otros miedos indefinidos.

¿Suelen mostrarse abiertos o, por el contrario, se encierran en sí mismos y les cuesta explicarlo?

Un abuso sexual es algo que se vive en una intimidad muy dolorosa, de hecho puede ser tan grave el dolor que las experiencias quedan disociadas, de manera que muchos síntomas que se desarrollan, ya sea en el curso del abuso o en la vida adulta, no solo son psicológicos o emocionales, también incluyen una amplia variedad de síntomas físicos que se originan por el estrés que suponen o supusieron esos abusos. No es nada extraño, la experiencia de un abuso, como cualquier experiencia se vive en el cuerpo. Si hablamos de adultos abusados en la infancia, pueden incluso no recordar esos episodios.

¿Hay un perfil de víctima?

Los niños y las niñas son, por definición, potenciales víctimas de un agresor sexual. Son pequeños, vulnerables, inmaduros, inocentes. Si un adulto se propone hacerles daño tiene mil maneras de engatusarles. Desde mi punto de vista, hablar de perfiles en el caso de las víctimas, ayuda muy poco, es más bien un estigma que no aporta nada, categoriza sin necesidad y puede aportar información muy equivocada. Por ejemplo, se puede pensar que esas cosas tan horrendas solo pueden suceder en el seno de familias con escasos recursos y  poca  educación. Eso es, simplemente, una gran mentira.

¿Cómo afectan las situaciones de abusos sexuales en la infancia o adolescencia a lo largo de la vida?

El mundo emocional de un menor abusado queda devastado, pues de pronto todo gira en torno a emociones muy desalentadoras. La vergüenza está ligada a los contenidos del abuso, al miedo social a ser juzgado y, sobre todo, a las propias reacciones fisiológicas del cuerpo ante, por ejemplo, la indefensión que produce el abuso y la desvalorización de la integridad personal que sufre el menor agredido. Los abusos, en general y los sexuales en particular, cambian radicalmente el mundo interno de un menor, afectan a su alegría, a sus relaciones, a la relación con su cuerpo, a la manera de sentir la realidad, a todo su ser en desarrollo, en definitiva.

¿Por qué hay víctimas de abuso que creen haber olvidado la vivencia pero, sin embargo, siguen bajo los efectos que provocan este tipo de vivencias en la mente humana?

Ese fenómeno se llama amnesia disociativa. La disociación que puede darse de varias maneras, no solo en forma de falta de recuerdos, es mucho más común de lo que uno pueda pensar. Ese fenómeno de “olvidar” es involuntario y tiene que ver con cómo se ha procesado la agresión. El cuerpo tiene mecanismos antiguos de supervivencia que impiden la plena conciencia de los actos que suponen un peligro para la integridad personal, como es el caso de un abuso sexual. Otra cosa es que el abuso se ha vivido y el cuerpo tiene registro de ello. Una persona puede no recordar un abuso sexual en su infancia, pero en el presente, ante una relación sexual, por ejemplo, puede tener reacciones físicas que no entiende, porque ese recuerdo está disociado. También puede ocurrir que esa sensación, de pronto, le traiga el recuerdo.

¿Qué tipo de terapia o programa se le aplica a la víctima de abuso sexual para ayudarle a superar el trauma?

La terapia EMDR es una de las terapias de elección según la OMS para trabajar con cualquier tipo de trauma. También con fenómenos disociativos. También la terapia sensoriomotriz es una terapia indicada para trabajar los abusos sexuales. Hay otro tipo de intervenciones que ayudan a entender, a aceptar, pero es posible además liberarse de las ataduras del trauma, para eso las terapias verbales no suelen ser suficientes y se necesitan intervenciones que centradas o que incorporen el trabajo corporal, como es el caso de nuestras terapias.