Herramientas en disciplina positiva útiles en la educación de los niños

¿Cómo consigo colaboración por parte de mis hijos?

¿Cómo consigo colaboración por parte de mis hijos?
¿Cómo consigo colaboración por parte de mis hijos?UNSPLASH

Mucho se habla sobre la crianza respetuosa y como debemos cambiar la mirada que tenemos hacia la infancia. El respeto mutuo es un pilar fundamental si queremos abandonar la educación autoritaria. Observar y tener en cuenta el ritmo de nuestros hijos son factores que no debemos perder de vista. En el artículo Los cuatro pilares que sustenta la disciplina positiva encontrarás más información, pero hoy vamos a hablar sobre herramientas en disciplina positiva.

Muchos son los padres que no saben por donde empezar pero tienen claro que quieren cambiar la relación que tienen con sus hijos. ¿Cómo consigo colaboración por parte de mis hijos?, ¿qué hago para que me escuchen?, ¿cómo puedo conectar con mi hijo?... En primer lugar, el cambio debe ser en uno mismo, en cómo vemos y entendemos la infancia, y tras ello, ¿qué herramientas propone la disciplina positiva?

- Tiempo especial: Pasar tiempo con cada uno de nuestros hijos, pero tiempo solo para ellos, sin móviles y sin distracciones. Es un gran momento para conectar con tu hijo y que podáis conoceros más. Todos necesitamos sentirnos especiales y que importamos, que mejor manera que dedicando un poco de nuestro tiempo.

- Comprobar las percepciones: Ante un mal comportamiento en vez de quedarnos únicamente con el modo de actuar debemos mirar que ha llevado a nuestro hijo a comportarse así. La interpretación que cada uno hacemos de las situaciones es lo que nos lleva a tomar decisiones. Los niños no son diferentes y según cómo perciban e interpreten será como actúen (comportamiento). El post Qué es la lógica privada y cómo puede influir en la educación te ayudará a profundizar en ello.

- Abrazos: La comunicación no verbal hace que podamos conectar con nuestros hijos cuando no son capaces de controlar una emoción. Pregúntale si le vendría bien un abrazo, acércate a él, ponte a su altura y trata de calmarle más con tus actos que con tus palabras. Cuando las emociones se “apoderan” de una situación no solemos estar preparados para escuchar.

- Acuerdos: Es una forma para tratar de prevenir un conflicto ((en el post Como podemos anticiparnos a un conflicto con nuestros hijos podrás encontrar más). No es más que tomar decisiones y llegar a acuerdos sobre como se va a realizar algo. Estos acuerdos deben realizarse ante de iniciar lo que vayamos a hacer y ambas partes deben estar de acuerdo.

- Escucha activa: Es escuchar de verdad a nuestros hijos cuando nos hablan. Muchas veces estamos haciendo varias cosas a la vez y no prestamos verdadera atención a lo que nos cuentan los niños. A la vez que hacemos la cena y contestamos un mensaje en el móvil, le decimos “si hijo sí, que bien”. Esto hace que el niño sienta que no te importa lo que te está contando. Si no podemos dejar lo que estamos haciendo es preferible que le digamos a nuestro hijo: “Me interesa mucho lo que me estás contando y quiero poder enterarme de todo, te importa que termine de hacer la cena y mientras comemos me lo cuentas”.

- Opciones limitadas: Dejar que los niños elijan entre dos o tres opciones. Estas opciones deben ser limitadas y ayudan mucho a que el niño se sienta parte de la familia. Para cualquier persona es muy importante el sentimiento de pertenencia y que se le tiene en cuenta. Es mucho más fácil que un niño quiera participar en algo si ve que se tiene en cuenta su opinión.

- Aliento: Ofrecer a nuestros hijos palabras de aliento que les motive a seguir intentándolo. No es celebrar o premiar el resultado sino valorar el camino y el esfuerzo realizado. Por otro lado, es tratar de rebajar las veces que decimos NO. Dejemos de decirles lo que no pueden hacer y digamos aquello que si pueden hacer.

- Preguntas de curiosidad: Hacer preguntas al niño para que se cuestione las situaciones y para que él mismo encuentra la manera de hacer las cosas. No sobreprotejamos tanto a los niños y dejémosles actuar, cuanto más les preguntemos más desarrollarán su cerebro buscando soluciones.

- Tiempo fuera positivo: Es conseguir un espacio donde poder acudir cuando estemos enfadados, tristes, frustrados... Cada miembro de la familia debe tener el suyo para que cuando no se note bien o necesite relajarse pueda acudir a él. Con los niños está bien que lo organicemos juntos y que sea un sitio donde él pueda tener cosas que le ayuden a tranquilizarse (juguetes, cojines, pinturas…). Es una forma de evadirse del conflicto para conseguir tranquilizarnos y poder tratar el problema desde la búsqueda de soluciones. No se obliga a ir porque le quitamos todo lo bueno y hasta los 4 años es el adulto el que se retira (hasta esa edad el cerebro del niño no está maduro para realizarlo).

- Reuniones familiares: Es una herramienta muy útil con la que llegar a acuerdos, resolver conflictos y hacer participe a toda la familia de las normas. Con estas reuniones se consigue reforzar el sentimiento de comunidad. Entre todos tomamos decisiones, si creamos las normas entre todos es mucho más fácil que todo fluya y se cumpla.

- Rutinas: Son fundamentales desde que nacen, es lo que hace que un niño se sienta seguro. Saber que es lo que va a pasar y saber que viene ahora hace que los niños sientan tranquilidad. A medida que van cumpliendo años, tener escritas, en fotos o dibujadas estas rutinas hace que sea mucho más fácil que se cumplan (no te pierdas el artículo Tabla de rutinas para fomentar la responsabilidad en los niños).

Las tablas de rutinas son una buena manera de solucionar conflictos. Por ejemplo, tu hijo quiere jugar después de cenar pero es hora de lavarse los dientes e irse a dormir. En vez de iniciar una discusión vamos juntos a la tabla de rutinas y vemos que tenemos que hacer. En este caso validaremos el sentimiento del niño: "Entiendo que quieras jugar ahora porque es muy divertido, pero ¿qué es lo que tenemos que hacer?, validamos el sentimiento del niño (se siente entendido) y él ve lo que tiene que hacer (no es que nosotros no le dejemos jugar). “Si quieres mañana cuando nos levantemos podemos jugar, pero ahora ¿dónde quieres guardar el juguete en la caja o en el cajón?”, nos centramos en lo que si podemos hacer (jugar mañana) y le damos opciones limitadas sobre lo que quiere hacer con el juguete.

Todas estas herramientas que se proponen en disciplina positiva son para ofrecer recursos a los padres a la hora de desarrollar una crianza consciente y positiva con sus hijos. No todas ellas tienen porque servir a todo el mundo, cada persona somos únicos y nos funcionan determinadas cosas. Párate a observar a tu familia y mira cuales de estas herramientas de disciplina positiva pueden seros útiles para resolver los conflictos.

Rosa Rasche Santaolalla, especializada en Crianza Respetuosa, educadora en Disciplina Positiva para Familias y miembro de la Positive Discipline Association (PDA). Puedes encontrarme en: www.embarazoycrianza.comInstagram Facebook