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Cómo concienciar a tu hijo de la importancia de cuidar los oceános

El próximo 8 de junio será el Día Mundial de los Océanos. Una buena fecha para que mayores y pequeños nos hagamos una pregunta ¿Somos conscientes de que, cada año, arrojamos al mar 8 millones de toneladas de plástico?

El próximo 8 de junio será el Día Mundial de los Océanos. Una buena fecha para que mayores y pequeños nos hagamos una pregunta ¿Somos conscientes de que, cada año, arrojamos al mar 8 millones de toneladas de plástico? Esto no solamente contamina el agua, también afecta muy gravemente a la vida de los animales que viven bajo las aguas oceánicas. Para que este efecto no sea irreversible, tenemos que educar a nuestros hijos en el respeto al medio ambiente y en el reciclaje... y qué mejor manera de hacerlo que promoviendo campañas como The ocean plastic book, el primer libro infantil hecho completamente con plástico del mar reciclado.

Idea de la organización ecologista belga Waste Free Oceans, ellos se encargaron de “pescar” el plástico que hay en el océano y, pensando en generar el cambio desde las próximas generaciones, invitan a los niños a que no solo sientan esta problemática mediante la historia del cuento que pueden leer... sino que también lo hagan sintiendo el tacto del material con el que está hecho el libro y que sienten en sus manos. Así, bajo el sugerente título Cómo Pippa se convirtió en la reina del océano, el cuento relata la historia de una niña que, al bajar al fondo del mar, se encuentra con animales que están atrapados en plástico. ¿Su misión? Liberarlos de estos desechos para poder nadar junto a ellos en el océano y convertirse en su heroína. El libro, que ya va por la segunda edición, está escrito en inglés y puede ser adquirido en este enlace.

¿Un día para celebrar o para ponernos en guardia?

Parece, vista la situación, que el Día Mundial de los Océanos debería servir más para lo segundo que para lo primero... y más si tenemos en cuenta que cada año vertemos a las aguas de mares y océanos, entre 8 y 12 toneladas de plásticos. O, dicho con otras palabras: un 80% de la basura marina esté compuesta por plásticos. Estos datos los aporta Santi Mier, antiguo directivo de Danone y hoy CEO de Ocean 52, una empresa que, además de dedicar el 52% de sus beneficios a la protección del océano “con ese dinero apoyamos proyectos de protección y concienciación ambiental” ha decidido envasar el agua mineral que comercializa en recipientes de aluminio “creemos que esta decisión tiene dos ventajas. Por una parte, ofrecemos a nuestros clientes un envase que pueden reutilizar. Además, el aluminio es un elemento totalmente reciclable, hasta el punto de que el 75% del producido por la humanidad, desde sus orígenes hasta ahora, sigue en uso”.

La importancia de reciclar productos y materiales

Como empresario y experto en gran consumo, Santi Mier considera de vital importancia “que la sociedad en general, y las empresas en particular, apuesten por la regla de las tres erres: reducir, reciclar y reutilizar. Debemos tomar conciencia de que los recursos con los que contamos son escasos, por lo que es labor de toda la sociedad tener hábitos de consumo responsables”. La regla de las tres erres, a la que se refiere el CEO de Ocean 52, no es nueva. En realidad, surgió en los años 80 del pasado siglo y fue popularizada por Greenpeace. Como explica Celia Ojeda, responsable del programa de consumo de Greenpeace España “la regla de las tres erres no es ni más ni menos que una sencilla regla para el cuidado del medio ambiente, pues va encaminada a desarrollar hábitos generales, y de consumo, responsables”.

El aluminio y la economía circular

Reducir, reusar y reciclar para funcionar igual que la naturaleza. Esta es la regla de las tres erres en la que se basa la Economía Circular, la búsqueda de una economía sostenible que se aleje de la tradicional economía lineal basada en producir, usar y tirar. Y en todo este proceso, materiales como el aluminio han demostrado tener un rol esencial. Coach y formadora especializada en Biotecnología y Medio Ambiente, Alexandra Farbiarz lo explica “el aluminio es un material muy demandado actualmente y fácilmente reciclable sin que por ello pierda propiedades”. Farbiarz subraya su argumentación señalando que “reciclar aluminio desechado requiere solamente el 5% de la energía que se consumiría para producir aluminio de la mina”.

Educar en el menor coste, el ahorro energético y la reducción de la contaminación

La Nave es un espacio de 13.000 metros cuadros, ubicado en Madrid y dedicado a la innovación. Allí se celebró, el pasado 16 de mayo, #Barbac0d1ng un evento anual, dirigido a jóvenes de 9 a 17 años y organizado en torno a la innovación, la tecnología y la sostenibilidad. En la edición del pasado año se retó a los participantes a encontrar el envase más innovador y sostenible para el futuro. ¿Y cuál fue el proyecto ganador? botellas reutilizables, y personalizables, diseñadas en aluminio y tela que sumaban bajo coste, ahorro energético y minimización de la contaminación.

En palabras de Azucena Elbaile, directora de La Nave, que los ganadores, y el resto de los participantes, trabajaran sobre una misma filosofía de trabajo que desembocó en la creación de soluciones originales, a la vez que factibles, tiene una explicación “al igual que los Millennials, que están cambiando los hábitos de compra y consumo, los más jóvenes llevan dentro la necesidad de ser sostenibles, gracias a la labor de los colegios que ya están trabajando mucho acerca de la conciencia ambiental. Los jóvenes y los niños son los consumidores del futuro, por lo que son los más adecuados para inventar los envases que ellos mismo van a utilizar”. Reto alcanzado: el envase del futuro ya está aquí y es de aluminio.