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La calidad del trato recibido fue un factor clave para afrontar las partes más duras del tratamiento

Pilar y Pablo son unos niños fruto de la incesante lucha de unos padres que querían hacer su sueño realidad a través del tratamiento FIV en Clínica Tambre

Foto actual de familia.
Foto actual de familia.

Crear una familia, ese era el objetivo de Rocío y Agustín cuando tenían 30 años y gracias a su paso por Clínica Tambre han logrado cumplir su objetivo construyendo una de las familias más bonitas que se pueda tener. Hoy son padres de Pilar y Pablo, unos mellizos que llegaron como un regalo a sus vidas y han hecho que se sientan plenos de felicidad.

Dos años intentando sin éxito quedarse embarazados les hizo plantearse iniciar un nuevo camino a través de la reproducción asistida, como hacen actualmente muchas parejas. Su caso era algo especial ya que Rocío tenía el síndrome de ovarios poliquísticos y su marido una enfermedad genética hereditaria, además de espermatozoides vagos.

Decididos a embarcarse en este nuevo proyecto que cambiaría sus vidas, y sin ninguna información bajo la manga, nos confiesan que no tenían referencias de Clínica Tambre, e investigaron opiniones a través de internet y de las redes sociales. Movidos por los buenos comentarios obtenidos en su búsqueda y las recomendaciones que vieron en la red, optaron por realizar una primera visita.

“Éramos un absoluto mar de dudas” confirma esta pareja que llegó a la clínica dispuestos a resolverlas todas. Sentirse como en casa fue lo que les hizo tomar la decisión final y a afrontar con ilusión la nueva etapa que habían emprendido.

La buena impresión que les dio el centro, el trato humano y personalizado de todo el equipo, así como el sentirse comprendidos al compartir su situación, les hizo escoger a Clínica Tambre para ser papás con plena confianza.

Tras recibir toda la información que les fue necesaria contando con la entrega, paciencia y el apoyo de los médicos especialistas del centro, se sometieron al tratamiento ICSI + DGP, haciendo un estudio de alteraciones genéticas y cromosómicas, y seleccionando los mejores espermatozoides que serían utilizados en la fecundación de ovocitos. El éxito llegó cuando los profesionales los derivaron a la unidad de inmunología, quedándose finalmente embarazados a través de la gammaglobulina.

“El momento del primer negativo yo creo que es lo peor, junto con pequeñas cosas que van surgiendo, y alargaban y dificultaban el tratamiento”, nos explica Rocío. Por ello, aconseja a otros pacientes que “la paciencia y la actitud positiva son la clave”, ya que hay momentos durante el tratamiento que se hacen realmente duros, “aunque la calidad del trato recibido fue un factor clave para afrontar las partes más duras del proceso”.

A la hora de elegir el mejor momento dentro de esta dura pero bonita etapa, la pareja se queda con el instante en que recibe la llamada de los médicos donde les confirmaron que estaban embarazados. La ilusión para ellos fue doble, ya que habían conseguido nada menos que tener un embarazo gemelar después de una larga lucha. “Gracias a los profesionales de Clínica Tambre, hemos logrado sentirnos muy felices y contentos con nuestros mellizos. Es un sueño hecho realidad.”

A sus 39 años, están viviendo el momento más feliz de sus vidas y, como no podía ser de otra manera, se sienten orgullosos de haber peleado tantísimo por Pilar y Pablo, que ahora tienen ya 6 años. “Pablo y Pilar fueron unos niños muy deseados. Lo volveríamos a hacer una y mil veces más en manos del gran equipo de Clínica Tambre”.