Los cuatro estilos de zapatos masculinos y cómo deben usarse y en qué ocasiones

El zapato clásico se está transformado en un símbolo de status y elegancia

Hoy en día, hay debate sobre los tipos de calzado; los deportivos ganan terreno al calzado clásico. Llevar zapatillas en un entorno laboral o de ceremonia era inconcebible hace unas décadas, pero ahora no tiene espacios prohibidos. Por esta razón el zapato clásico se está transformado en un símbolo de status y elegancia

Hoy en día, hay debate sobre los tipos de calzado; los deportivos ganan terreno al calzado clásico. Llevar zapatillas en un entorno laboral o de ceremonia era inconcebible hace unas décadas, pero ahora no tiene espacios prohibidos. Por esta razón el zapato clásico se está transformado en un símbolo de status y elegancia. Un zapato es una sofisticada fabricación, pero su objetivo fundamental sigue siendo el de proteger el pie; por ello, los primeros modelos se hacían sólo con suelas y unas tiras para sujetarlas al pie. Cuando se pensó que se necesitaba cubrir más partes del pie y no sólo la planta, la piel fue el material predilecto para proteger el empeine y el resto. Uno de los grandes innovadores en el calzado masculino fue Luis XIV quien daba personalmente sus instrucciones de fabricación a su zapatero personal. A partir del siglo XVIII los zapateros del West End de Londres diseñaron la mayoría de modelos que hoy consideramos clásicos. De la mano de los expertos de La Pinta Moda repasamos los más comunes.

Oxford Inglés

Seguramente el modelo más formal y versátil. Su característica principal es que las paletas laterales que acogen los agujeros para los cordones quedan por debajo de la pala del empeine. La silueta del calzado queda “aerodinámica” y limpia. En color negro se convierte en el más formal y puede utilizarse con traje de negocios, de ceremonia e incluso con chaqué. Si sólo quieres tener un zapato debería ser sin lugar a dudas éste, un clásico inglés presente en el armario desde 1830.

Existen multitud de variedades del modelo Oxford. Encontramos el clásico liso que no tiene prácticamente adornos, el “semi-brogue” con perforaciones marcadas en su recta puntera y el más recargado, el “full-broge” donde las perforaciones son más abundantes tanto en su puntera Vega, como en las palas. Como curiosidad, el origen de las perforaciones en la piel de los zapatos proviene de los granjeros irlandeses, quienes para facilitar el secado de su interior hacían agujeros en la piel de la puntera. Los más puristas recomiendan el negro como opción más elegante pero no olvidemos que los marrones también pueden ser aptos para un estilo más casual.

Blutcher

Al contrario que el Oxford, se caracteriza por contar con sus palas laterales cosidas por fuera de la parte delantera o, como se suele decir, costura inglesa en vez de prusiana. La lengüeta se extiende desde la parte que cubre los dedos hasta el final del empeine y por ello normalmente es más cómodo que el Oxford. La cantidad de adornos y perforaciones establecerá su grado de formalidad; con perforaciones marcadas su uso debería ser casual o informal.

Doble hebilla o Monkstrap

Recuerdan a las sandalias que antiguamente utilizaban los monjes irlandeses (de ahí su nombre en inglés). Se pueden encontrar con una hebilla o dos, siendo estos últimos los más “finos” estéticamente hablando, aunque existen ciertos modelos de una hebilla de gran belleza y limpieza de líneas.

Son muy cómodos y se convierten en el perfecto aliado de aquellos caballeros de pie ancho o empeine pronunciado pues dejan la parte superior del pie con gran libertad de movimientos. Pueden ser destinados a un uso más informal; tanto los de piel marrón como los de serraje en diferentes colores, resultan perfectos para vestirse incluso con vaqueros. Sin embargo hay que tener en cuenta que al llevar un elemento metálico como es la hebilla lo hace menos apropiado para acompañar a un chaqué o para vestirse con un traje en un evento formal.

Mocasines o loafers

Este calzado cuenta con varios “padres”, aunque ya todos aceptemos que sus primeros usuarios fueron los nativos americanos. Es un zapato cuyo proceso de fabricación tiene mucho de artesanal. Su uso con traje está totalmente desaconsejado; por el contrario en una vestimenta casual es correcto. Americana azul y pantalones beige combinan perfectamente con unos mocasines, los habituales de “antifaz” o con borlas. O si lo prefieres con vaqueros para un look más informal. No nos olvidemos del colorido; el color vino o las diferentes tonalidades de marrón aportarán si se combinan adecuadamente estilo y variedad.