Los mandamientos (que no te puedes saltar) para proteger tu corazón

Amarás a tu corazón sobre todos los órganos porque con él deteriorado tendrás una peor calidad de vida

Las enfermedades cardiovasculares hoy en día se sitúan como la primera causa de muerte en España, con una creciente presencia entre la población femenina, representando casi el 30% del total de fallecimientos de mujeres, justo por encima del cáncer, según señala la Fundación Española del Corazón.

Las enfermedades cardiovasculares hoy en día se sitúan como la primera causa de muerte en España, con una creciente presencia entre la población femenina, representando casi el 30% del total de fallecimientos de mujeres, justo por encima del cáncer, según señala la Fundación Española del Corazón. Y no es sólo cosa de nuestro país, ya que aproximadamente una de cada cinco mujeres en Europa fallece a causa de enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, se sabe que la afectación cardiovascular en la mujer suele ser más agresiva y con un peor pronóstico en comparación con los hombres, si bien es algo que se suele asociar más al varón. En contra de la creencia popular, los problemas relacionados con el corazón van mucho más allá del paro cardiaco, ya que las mujeres sufren múltiples dolencias relacionadas con este órgano, siendo las más habituales el ictus, la enfermedad coronaria y la insuficiencia cardíaca.

Además, la probabilidad de que una mujer tenga un infarto es más frecuente después de la menopausia, época en que se reduce la producción de hormonas femeninas (que han actuado como protección) y suele ocurrir una mayor alteración de los niveles de colesterol, glucosa y tensión arterial.

La importancia de la prevención

Aproximadamente el 80% de las muertes se podrían evitar siguiendo buenos hábitos de vida que frenen la aparición y la acumulación de factores de riesgo. Por ese motivo, coincidiendo con el Día Mundial del Corazón, que se celebra el próximo sábado 29 de septiembre, la empresa española especializada en el cuidado de la salud Ondalium, ha elaborado una lista con los principales hábitos a tener en cuenta si se quieren evitar enfermedades cardiovasculares.

Los hábitos de vida saludables acompañados de la suplementación con extracto concentrado de ajo negro tendrán un efecto muy beneficioso para prevenir las enfermedades cardiovasculares y cuidar el corazón. La marca cuenta con productos que ayuda al normal funcionamiento del sistema cardiovascular, actuando también como depurativo arterial para mejorar la circulación sanguínea y la libido tanto en hombres como en mujeres.

Visitar periódicamente al médico para revisar la salud cardiovascular: saber exactamente el estado en el que se encuentra nuestro corazón es clave para evitar problemas de salud irreversibles. Las pruebas de estrés, electrocardiogramas o las radiografías de pecho pueden revelar dolencias importantes en caso de que el médico considere oportuno realizarlas.

Dejar de fumar: según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el tabaco provoca cerca de 50.000 muertes anuales en España. La nicotina obstruye las arterias y el monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que llega al miocardio, por lo que cualquier dosis de tabaco, por pequeña que sea, es desaconsejable.

Disminuir el consumo de alcohol: este funciona como un tóxico para el músculo cardíaco, por lo que un consumo excesivo y constante puede llegar a debilitar el corazón y causar una enfermedad denominada miocardiopatía dilatada (el corazón se dilata y disminuye la fuerza de ‘bombeo’), provocando en el paciente síntomas de insuficiencia cardiaca, según alerta la Fundación Española del Corazón.

Hacer ejercicio: el deporte es nuestro mejor aliado para tener un corazón sano y libre de dolencias. Incorporar la práctica de ejercicio aeróbico de manera regular, como caminar 20-30 minutos cada día, no sólo mejora el estado general de salud, sino que reduce la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. Lo ideal es el deporte aeróbico, que aumenta el ritmo cardíaco y ayuda a mantener el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos y los músculos sanos.

Controlar el peso: la obesidad está relacionada con enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 o las afecciones articulares, entre otras. La hipertensión hace que el corazón bombee la sangre con más fuerza para lograr que ésta llegue correctamente a los tejidos. Este trabajo excesivo al que se ve sometido el corazón hace que a la larga el órgano aumente su masa muscular para hacer frente al sobreesfuerzo y las arterias se engrosen.

Dieta equilibrada: más allá de vigilar nuestro peso, es importante que la dieta sea equilibrada para comer todos los alimentos necesarios y que nuestro cuerpo y corazón estén lo más sanos posible. Planificar los menús durante el fin de semana para toda la semana es una gran medida para lograr seguir una dieta variada y equilibrada a base de frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, aceite de oliva y pescado azul.

Ojo con los procesados: siguiendo con la alimentación, clave para mantener sano el corazón, no hay que perder de vista los alimentos procesados, que pierden nutrientes y añaden aditivos, sal, azúcar y otros componentes para potenciar el sabor o aumentar el tiempo de conservación. Evitar el consumo de alimentos procesados es, al fin y al cabo, evitar grasas saturadas, azúcares refinados y sal, que tienen un impacto directo en la salud de nuestro corazón.

Descansar lo suficiente: el sueño regula los niveles de leptina y de ghrelina, las hormonas que regulan la sensación de apetito. Si no descansamos lo suficiente, el cuerpo comienza a producir ghrelina, que le dice a tu cuerpo que tienes hambre; y a no producir leptina, que suprime el apetito. El resultado será que comerás más de forma innecesaria, aumentando de peso y las probabilidades de enfermedades cardiovasculares.

Organización para reducir el estrés: resulta inevitable en muchas ocasiones, pero es importante intentar planificar el día a día para que no resulte una trampa para el corazón. Gestionar mal los tiempos y las obligaciones nos puede llevar a aumentar de forma considerable nuestros niveles de estrés, con el impacto que esto tiene en nuestra salud. El estrés modifica las sustancias químicas que tienen un efecto en nuestro corazón, de tal forma que según un estudio de la American Journal of Cardiology, las personas con estrés tienen un 27% más posibilidades de padecer una enfermedad al corazón.

Gestionar bien las emociones: en ocasiones es imposible organizarse para evitar el estrés o prevenir situaciones que afectan a nuestras emociones. Por eso es importante controlar cómo las encajamos. Los estudios muestran que sentimientos como la ira, la frustración, el sentimiento de culpabilidad y por supuesto, el estrés crónico aceleran el envejecimiento celular y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por tanto, una mente serena y el buen humor nos ayudarán a proteger nuestro corazón y a sentirnos mejor. La meditación de conciencia plena, el yoga o la hipnosis nos ayudan a gestionar mejor nuestras emociones y las situaciones de estrés.

“Cuantos más factores de riesgo permitamos, más son las probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular. Una dieta sana, practicar ejercicio físico de forma moderada y evitar el alcohol y el tabaco reducen significativamente el número de éstos ‘factores de riesgo’, explica Miguel Serrano, socio fundador y director técnico de Ondalium. “Además de las terapias convencionales, existen algunos alimentos y componentes nutricionales que han demostrado ser efectivos para la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Entre estos alimentos, el ajo (Allium sativum L.) tiene una sólida reputación desde hace siglos en diversas culturas por sus propiedades antitrombóticas y antihipertensivas”.