Mi hijo tiene dislexia y estamos perdidos

La terapia Gestalt es muy buena para tratarla

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Madrid.

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19 de marzo de 2018. 08:25h

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Madrid. 19/3/2018

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¿Qué es la dislexia? Existen diferentes enfoques a la hora de definirla generando que las definiciones a veces se confundan o sean redundantes. Para Mª Florencia Rodriguez, Psicóloga del Centro Ciprea, la que mejor refleja a su modo de ver es la de la mirada multifactorial con la que cree debe realizarse el acercamiento a la dislexia. Nos lo explica.

En 2008 la Consejería de Educación, Ciencia e Investigación de la Región de Murcia, estableció en su Guía de Actualización sobre la Dislexia del Desarrollo una definición muy completa considerándola como: “Aquella condición relacionada con una alteración en el neurodesarrollo que lleva consigo una discapacidad específica y persistente para adquirir de forma eficaz las habilidades lectoras, a pesar de presentar un nivel intelectual adecuado, disponer de los oportunos recursos escolares y sociofamiliares, buena disposición y motivación hacia el aprendizaje y no presentar ninguna deficiencia neurológica, psíquica ni sensorial.”

En general, la dificultad principal en la dislexia se encuentra en el reconocimiento de palabras, que puede afectar o no a la comprensión lectora. Por tanto podríamos decir, en términos muy generales, que la dislexia hace más referencia a la decodificación (transformar la palabra escrita en su sonido y/o concepto), que a la extracción del significado.

Algunos manuales la describen como un trastorno del neurodesarrollo, cuya presencia responde a un rendimiento lector inferior al esperable por la edad cronológica y el grado de desarrollo, que interfiere especialmente el rendimiento académico y otras actividades que implique la lectura. Por lo tanto, este trastorno se manifiesta durante el proceso de aprendizaje-enseñanza de esta habilidad, pero puede manifestarse hasta la vida adulta.

Lo que más me interesa destacar respecto de la gran cantidad de definiciones que existen es que muchas coinciden en que existe: una buena inteligencia, aspectos socioculturales adecuados y motivación hacia el aprendizaje. Creo que aprovechando estas capacidades, sumadas al apoyo familiar, que en muchos casos es inmenso, estos niños a través del Terapia Gestáltica pueden mejorar notablemente (estos aspectos) generando así un mayor rendimiento en la lectura.

Las investigaciones muestran que muchos niños disléxicos manifiestan tener múltiples dificultades que podrían ser clasificadas en tres grandes áreas:

· En el área de expresión oral: presentan tartamudeo, ansiedad en la situación de lectura, miedo a hacer el ridículo, etc.

· En el área de la salud corporal: presentan cuadros de estrés o enfermedades psicosomáticas (gastritis, bruxismo, contracturas, etc)

· En el área de desarrollo socio-emocional: manifiestan notable interés en trabajar en equipo, tener amigos, y crear vínculos con los demás. Las dificultades propias de la dislexia generan un estado de ánimo depresivo al no poder realizar esta adaptación social con normalidad. Se genera así un círculo vicioso entre estas dificultades y el estado de ánimo.

La etapa de la escolarización temprana es una etapa de gran necesidad de generar vínculos con los demás, ya que siempre somos en relación con un otro. Nuestras primeras experiencias emocionales se basan en un sano contacto con el entorno y con los demás que de verse imposibilitado puede acarrear grandes problemas emocionales con el pasar de los años. El niño en esta etapa debe realizar tareas psíquico-emocionales propias de su edad que, en ocasiones al padecer de dislexia, le resultan de mucha dificultad.

En el plano intelectual se produce un gran cambio ya que a la edad de 6 ó 7 años los niños comienza a razonar, y pueden comenzar a manipular las representaciones mentales de la misma manera en que lo hacen con los objetos físicos; en el plano social poseen una visión más desarrollado de los demás y pueden comprender con mayor empatía el entorno y comienzan a desarrollar más ampliamente sus habilidades sociales. Comienzan a comprender que al igual que ellos pueden comprender a los demás, lo mismo ocurre en el sentido inverso. Y desde el plano de la personalidad, siguen desarrollando la construcción del propio “yo” y se producen cambios muy importantes en la valoración de sí mismos (autoconcepto y autoestima).

Muchas veces debido a las dificultades que conlleva la dislexia los alumnos no pueden realizar estas tareas o las realizan de un modo desadaptativo. Si miramos globalmente el problema planteado, éste podría constituir una de las razones por las cuales los niños comienzan a retrotraerse y a generar cada vez mayores dificultades en la lecto-escritura.

Desde este vértice, si consideramos a los niños en edad escolar como una persona en construcción, con problemas que no sólo se reducen al área académica y de adquisición de conocimiento, es posible plantear acompañarlo en su crecimiento desde otro lugar y de esta manera mejorar notablemente el rendimiento de los alumnos en cuanto a la mejora en sus habilidades sociales, emocionales y comunicativas y por lo tanto en la lectura y la escritura.

Mi hijo tiene dislexia y estamos perdidos

¿Qué papel puede desempeñar la Terapia Gestalt en esta problemática?

La Terapia Gestalt nos enseña a enfrentar la existencia partiendo del presente, del aquí y ahora. Para ello nos centramos en la forma de actuar, pensar y sentir que nos conduce a la toma de conciencia al “darnos cuenta”. Así, la persona contacta consigo misma, sus necesidades y el ambiente que le rodea. Descubre su forma de actuar y cómo esta influye en su bienestar y sus relaciones. Y a partir de ahí puede decidir libremente otras formas de hacer más coherentes con su sentir, encontrando nuevas salidas y un mayor grado de bienestar. Se promueve el reconocimiento y la expresión de las emociones negadas con el fin de conectar con toda nuestra vitalidad y recursos.

En este tipo de terapia se utilizan medios artísticos empleados para un fin terapéutico, tales como aspectos del teatro, la pintura, el collage, la danza, la escultura, la música, etc. Los recursos recién mencionados podrían denominarse “lenguajes artísticos”. Mediante el desarrollo de estos lenguajes se trata de estimular la creación artística (con un fin terapéutico y nunca estético) para permitir la expresión de lo más profundo y genuino de la personalidad.

Estas técnicas parten del principio de que la creatividad es algo intrínseco al desarrollo de cada individuo. A través de ellas logramos crear lazos entre nuestro interior y lo exterior. El desarrollo individual consiste en desarrollar herramientas y recursos que nos permitan ser creativos en nuestro día a día para abordar la existencia y las relaciones sociales. Por ello, en la Terapia Gestalt tanto el paciente como el terapeuta deben estar dispuestos a entrar en el juego de la creación.

Dicho esto: ¿de qué forma entonces podemos intervenir como terapeutas Gestalt en la mejora del desempeño escolar en la dislexia?

Comencemos por ejemplo con la ansiedad que pueden sentir estos niños al leer en público. Si consideramos que la ansiedad es la respuesta del organismo humano ante el pensamiento anticipatorio de algo malo que puede pasar, a través de las diferentes técnicas gestálticas podemos intervenir en la ansiedad que genera la lectura. Si esta ansiedad resulta de estar anticipando un futuro catastrófico (por ejemplo “voy a hacer el ridículo), la propuesta terapéutica implica el entrenamiento en lo que se denomina “awareness”. Este concepto implica estar presente en el “aquí y ahora”. Se trata de llevar el foco de atención (conciencia) hacia el tiempo presente; en contraposición a la tendencia de las personas a pensar acerca del pasado o el futuro.

Así, todo lo que pueda experimentarse en el ámbito terapéutico puede ser luego extrapolado a la vida cotidiana, ya que todas nuestras experiencias vivenciales corporales (que se apartan del mero análisis cognitivo y del pensar aislado sin conciencia corporal), modifican necesariamente nuestra cognición.

¿Y respecto a la tensión corporal? El cuerpo, según aportes de la Bioenergética (A.Lowen,1977) participa integralmente en la expresión de las emociones. A partir de recuperar la conciencia corporal por ejercicios respiratorios y de movimientos básicos se puede acceder a la conciencia de la propia personalidad. Nuestro cuerpo es el que traduce en lo social nuestros pensamiento a cerca de nosotros mismos y a cerca de los demás, reflejando (de algún modo) también nuestra posición existencial ante la vida y ante lo social. Al llegar a tomar conciencia tanto del cuerpo como de las emociones, se puede acceder a un mayor autoconocimiento modificando y modulando tendencias básicas de nuestra personalidad. Las emociones son así la puerta de entrada a la modificación de la conducta.

Respecto a esto último la Neurociencia, Neuropsicología y la Neuropsicopedagogía cada vez con mayor exactitud demuestran en estudios la influencia de las emociones en la toma de decisiones y por lo tanto en nuestra cognición. La teoría de Damasio y del marcador somático (Damasio 1995) demuestra que las experiencias pasadas vuelven al momento presente por estar asociadas a determinadas emociones básica. Al activarse en el presente esta antigua asociación (emoción-pensamiento) se “revive” en el aquí ya ahora esta emoción antigua. Así, desde una visón holística del ser humano, si se logra traer al presente la emoción pasada anclándola a vivencias nuevas y enriquecedoras se logrará también obtener nuevas emociones que en el aquí y ahora que pueden ser positivas y determinar una relación diferente con el entorno. Todo este proceso dará lugar a una mayor autoestima y mejorará nuestro auto-apoyo.

A través de la Terapia Gestalt se pretende ir ampliando el conocimiento de sí mismo que posea cada ser humano, siendo la puerta de entrada a las emociones en los niños disléxicos. Se intenta modificar el conocimiento de su mundo emocional y con ello determinar también modificaciones a nivel cognitivo y por lo tanto en su rendimiento en la lectura.

Es importante destacar que en el tratamiento de los niños disléxicos está actualmente muy poco contemplado el desarrollo de este tipo de actividades recreativas y experienciales contra la gran cantidad de tratamientos diseñados para la mejora de lo académico y los índices específicos del trastorno.

Así puede verse que este tipo de terapia es un potente recurso para abarcar las dificultades mencionadas ya que promueve el desarrollo de la expresión oral y corporal, estimula el autoconocimiento del mundo interno, el cuerpo y los recursos personales, así como el desarrollo de habilidades socio-emocionales tan importantes para los niños disléxicos de estas edades.

Sostengo, por último, que sería muy importante que el ámbito educativo incluya lo expresivo y lo corporal en el tratamiento integral de este tipo de dificultades. Es fundamental que la educación se adapte a las necesidades del niño, quien necesita métodos de enseñanza distintos a los convencionales: más tiempo de aprendizaje y mucho apoyo emocional. La dislexia requiere una enseñanza “multisensorial” que le proporcione diversos medios de estimulación que refuercen e integren las habilidades básicas.

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