Familia

Regina Cárdenas, ginecóloga: “La depresión postparto es una realidad con una alta prevalencia”

Ejerce su labor en la Clínica de la Universidad de Navarra en Madrid

Regina Cárdenas ha sido premiada por La Razón por su Trayectoria Profesional en Defensa de la Calidad y en Respeto en la Atención al Parto. Es ginecóloga en la Clínica Universidad de Navarra-Lleva usted muchísimos años dedicada a darle la bienvenida a los bebés.

Regina Cárdenas ha sido premiada por La Razón por su Trayectoria Profesional en Defensa de la Calidad y en Respeto en la Atención al Parto. Es ginecóloga en la Clínica Universidad de Navarra

-¿Cada parto le sigue emocionando?

Mentiría si dijera que si. Se que queda muy bien decirlo, y lo escucho decir en muchas entrevistas a ginecólogos o matronas. Mi trabajo es precioso, me apasiona, incluso con todos los malos ratos que a veces se pasan. Pero la emoción, de esa que te salta las lágrimas, es algo que experimento sólo de vez en cuando. Me emociona la emoción absoluta de algunos padres al recibir a su hijo, me emociona coger en las manos a un bebé por el que hemos luchado sin cansancio durante un embarazo complicado, me emociona recibir a la vida a ese bebé que se que no lo va a tener fácil, Me emocionan los partos de las personas a las que quiero. Lo si me produce cada parto, y mas con el paso de los años, es un respeto casi sagrado que me hace tratar de dar todo lo que se y todo lo que soy en cada parto.

-Las mujeres, a lo largo de la historia y hasta hace bien poco, hemos tenido siempre muchísimo riesgo a la hora de dar a luz y es que algo tan natural, tan “normal” y tan biológico y en nuestro ADN sigue siendo algo que, de repente, se puede complicar por eso hay una grandísima polémica con el tema “dar a luz en casa”. ¿Usted que es tan partidaria de los partos lo más naturales posibles, sin embargo no se muestra tan partidaria de un parto en casa pero lo explica con argumentos mucho más sólidos que porque sí, porque es más seguro...Cuéntenos sus razones.

-No es una convicción mía, es un consenso general de las sociedades científicas, que la intervención médica en un parto se tiene que ajustar a las necesidades de la madre y del bebé. Hasta hace unos años se realizaban de forma sistemática muchas intervenciones y maniobras en los partos que no tenían una justificación científica y que en ocasiones suponían un aumento del riesgo. Afortunadamente predomina ahora una nueva forma de hacer en obstetricia, que parte del respeto a la fisiología del embarazo y del parto y lleva a desarrollar protocolos de mínima intervención. Pero todos los que nos dedicamos a esto hemos vivido muchas, muchas situaciones en las que, de forma imprevista, aparecen complicaciones, en ocasiones tan grandes, que pueden poner en riesgo la vida del bebé o de la madre, y que requieren de todos los medios humanos y materiales y de toda la tecnología que solo aporta un hospital.

-Qué duda cabe que una mujer tiene derecho a elegir un parto sin dolor con una epidural pero cada vez hay más mujeres que se animan a hacerlo “a pelo” y no es precisamente porque quieran sufrir sino porque han recibido una información minuciosa sobre en qué consiste un parto natural, no instrumentalizado y las consecuencias (todas buenas) de un parto natural. Hábleme de sus experiencias con respecto a esto.

-Ante todo creo que es importante recalcar que la epidural no supone riesgo para el parto. Acompañado y asistido de una manera adecuada es igual de seguro y permite, igualmente una vivencia plena de cada instante del proceso. Optar por tener un parto sin epidural cuando se tiene disponible es una opción muy personal que en general responde al deseo de vivir el proceso del parto con la mayor intensidad y la mayor conciencia corporal posible. Es, sin duda, una experiencia brutal. En lo bueno y en lo malo. Es una vivencia que te lleva al límite, Pero, desde mi experiencia en primera persona y después de acompañarlo en infinidad de ocasiones, se que te aporta algo único: la sensación física, que se te queda grabada como a fuego, para siempre, de que tu hijo sale de tus entrañas.

-Usted ha sido en su trayectoria una gran conocedora de la salud mental perinatal y ha estado muy alerta siempre en su consulta a las mujeres cuando ha sospechado de una depresión postparto. ¿Seguimos hablando poco y seguimos hablando mal de esto?

-Creo que sí. La depresión postparto es una realidad con una alta prevalencia. Se estima que en torno al 20% de las mujeres, sin diferencias entre primer hijo o posteriores. En la mayor parte de las ocasiones tiene un curso benigno y se resuelve sin necesidad de tratamiento en un plazo relativamente corto de tiempo, pero incluso en esas ocasiones es una experiencia profundamente desagradable, que la mujer en general experimenta sin ser comprendida por su entorno, sin acceso fácil a un acompañamiento médico o psicológico adecuado en inmersa en profundos sentimientos de culpa.

-Se habla poco o poquísimo de las matronas, sin embargo son mujeres importantísimas a la hora de hacer un buen equipo con los obstetras....

-Bueno, creo que, como debe ser, actualmente en lo que se refiere a parto se habla mucho mas de matronas que de ginecólogos. En la atención al parto de bajo riesgo las matronas son el equipo y los obstetras el apoyo. Cuando cada uno asume sus funciones, pone todo de si mismo, respeta el trabajo del otro y sabe sonde están sus límites, las cosas funcionan, y funcionan muy bien.