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Y ya no pudo más. Nos deja Camilo Sesto

Pensaba que era inmortal como Kirk Douglas

Con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas para mi generación será siempre el hombre que consiguió que todos nos desgañitásemos cantando su “vivir así es morir de amor”.

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Ha muerto Camilo Sesto y yo no doy crédito. Estaba convencida de que era inmortal, como Kirk Douglas. Pensaba que nunca nos abandonaría. Pero a los 72 años, y tras casi veinte de arrastrar problemas graves de salud, el cantante alcoyano falleció ayer sábado, tal y como se anunciaba en su cuenta oficial de Twitter con estas palabras: “Queridos amigos y amigas, lamentamos mucho comunicaros que nuestro gran y querido artista Camilo Sesto nos acaba de dejar. Descanse en paz”.

Con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas, millones de copias vendidas de sus cuatro decenas de discos editados y multitud de números uno, para mi generación será siempre el hombre que consiguió que todos nos desgañitásemos cantando su “vivir así es morir de amor”. No hay fiesta que se precie con un mínimo de calidad en la que, en algún momento, no suene este temote y nos empuje a todos los asistentes a cantarla a grito limpio. Es el revientapistas patrio por méritos propios. Hasta yo, que tengo una amusia que no me la acabo, me marco un “sujétame el cubata” en cuanto empiezan a sonar los primeros acordes.

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Protagonista a mediados de los 70 de la exitosísima ópera rock Jesucristo Superstar, su fama fue catapultada hasta el punto de ser considerado como el mejor artista del momento. Y así seguiría hasta que en el año 86 abandona los escenarios para dedicarse plenamente a su vida familiar. Regresaría en 1991 con un nuevo álbum (“A voluntad del cielo”) y continuaría, pese a los problemas de salud que empezarán a afectarle seriamente en 2001, hasta publicar en 2018 su último trabajo: “Camilo sinfónico”. En él, Camilo Sesto interpreta junto a la Orquesta Sinfónica de RTVE algunos de sus grandes éxitos y cuenta con la colaboración de artistas como Mónica Naranjo, Pastora Soler o Marta Sánchez. Una despedida profesional por todo lo alto.

Camilo Sesto era un personaje entrañable, un icono pop. Es una de esas muertes que todos sentimos porque a todos nos caía bien. ¿Cómo podía caer mal? Con ese peinado de señora mayor recién salida de la peluquería del barrio, ese eterno fular, esa sucesión de operaciones de cirugías estéticas sin sentido... Pasó de joven francamente atractivo a señor mayor con alma de Cher sin despeinarse el cardado, sin que se le viniese abajo la onda del flequillo. Y así se ha ido. Ya no pudo más.

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Para nosotros siempre será Jesucristo Superstar.