Larga vida a los bares de barrio

El Doble es uno de tantos locales que sufrirá las nuevas restricciones que entran en vigor en la capital, como la prohibición del uso de la barra

Echamos de menos el maravilloso bullicio de los bares, los codazos para hacernos un hueco en la barra, la voz de Jesús cantando las peticiones de los comensales. Los mismos que abarrotaban El Doble en hora punta, que era la del aperitivo. Lo volverá a ser. Larga vida a los bares de siempre, que nos han hecho tan felices. Sin embargo, con las nuevas restricciones entradas en vigor, recuerden que eso de tomar la barra se ha terminado, el aforo de los locales es del 50 por ciento, las mesas no pueden estar ocupadas por más de seis comensales y la hora de cierre es a las once.

Después de casi siete meses cerrado, nos cuenta el propietario de este mítico templo, que ha vuelto con ganas de quedarse, a pesar de que se lo pongan difícil. El Doble se ha modernizado, ya tiene cuenta de Instagram (@cerveceriaeldoble) y se ha reinventado con un servicio de «take away». Es decir, quien no desee desplazarse, te acercan el aperitivo a casa también a través de la web www.cerveceriaeldoble.com. Desde los boquerones en vinagre, las gambas, los berberechos, los mejillones y las anchoas hasta el marisco, ya sea nécoras, camarones y percebes, que tanto gustan a Pepe Rodríguez Rey, cliente habitual cuando el oficio se lo permite: «Me piden un poco de cada y se lo llevamos a casa», explica Jesús, quien ha colocado en el local cinco mesas altas, cuyas sillas mantienen la separación obligada y es él quien sitúa a los comensales.

A día de hoy, no atiende a más de 24 cuando antes de que batalláramos contra el Covid-19 estaba siempre hasta arriba. Ante las normativas, asegura que «nos adaptaremos a lo que nos digan. Ahora, no me dejan usar la barra, así que pondré una mesa más junto a ésta, porque no pretendo cerrar, así que espero que la gente venga. Así no se puede trabajar, pero intentaremos hacerlo lo mejor posible. Piensa que abrimos a las 7:30 de la tarde, pero hasta las 8.30 o 9 no viene nadie. Abriremos si o sí, pero pinta fatal», concluye.

Larga vida a bares como Jurucha también, cuya variedad de canapés entusiasma a Ramón Freixa, tanto como el premiado pincho de tortilla de Casa Dani, donde es fácil encontrarte a Juanjo López Bedmar, cocinero y propietario de La Tasquita de Enfrente. Situado en el Mercado de la Paz, está considerado uno de los mejores restaurantes de Europa en el que comer barato, según OAD, y, además, la Academia Madrileña de Gastronomía lo reconoció como el mejor bar de la capital por su cocina popular.

El menú del día, con platos como lentejas, revuelto de ajetes y gambas, pollo en pepitoria o bacalao con tomate, es imbatible. Su precio es de 11,50 para tomar en el local y un euro más si prefiere comerlo en casa o en la oficina. Fue Rodrigo de la Calle quien nos dio la pista de Casa Justo, en Pozuelo de Alarcón, y de sus «torreznos de Velázquez», que así los denomina Justo, el propietario.

Por 15 sirve un menú en el que escoger entre patatas guisadas, macarrones al roquefort y ensalada de burrata de primero y, como platos fuertes, entrecot, rabas de calamar o caldereta de cordero, por poner un ejemplo.

Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid ha creado un mapa cultural ilustrado que, bajo el nombre «Restaurantes y tabernas de Madrid», reúne los doce establecimientos con más de un siglo de historia a los que no debemos dejar de ir. Entre ellos, Lhardy, Casa Labra, Botín y la Taberna de Antonio Sánchez, a los que volveremos en estos tiempos convulsos.