Abascal nunca se pondrá chándal

Rafael Medina, Laura Vecino, Nati Abascal y Luis Medina
Rafael Medina, Laura Vecino, Nati Abascal y Luis Medina

En sólo seis días, Nati ha agotado la primera edición de su manual con consejos sobre cómo vestirse. Es casi una lección magistral. Algo que seguramente imitará su hijo Rafael, duque de Feria, que ya ha recibido un encargo similar, pues no abunda el sentido de la orientación estética entre los hombres. La presentación del libro fue una pasarela de nuestros mejores nombres del papel cuché. Ahí estuvo Adriana Abascal, impactante con un sencillo traje negro de manga francesa animado por un volante que salía de las caderas –casi idéntico al Bottega Venetta de la ex duquesa sevillana– y una cadena llena de fetiches. El traje de «la más» también lució unos volantes y se distinguía del de su amiga por su rutilante collar triangular y por el pelo, corto y muy rizado. Arrastró estola de zorro de Nelsy Chelala, muy lustrosa y peluda que suscitó envidias. Fue otro «impacto estético» bien anotado por Teresa de la Cierva y Marta Barroso, cerca de Julio Ayesa, que reapareció tras padecer el frío navarro y saludó fraternalmente a Carlos Goyanes y a su hija Cristina, cada día más guapa. Debería ojear las notas de Nati, que sin duda mejorarán la raza con sus pequeños trucos.

«Es como una biblia», magnificaba Adriana. Evitó los 21 euros que cuesta un libro que parece ya imprescindible en cualquier biblioteca. Apunta como «best-seller» de las próximas Pascuas. Así lo auguró Luis Gil, que en otro tiempo surtió de joyones únicos a Nati, como Gucci a Nieves Álvarez. Ella reconocía lo mucho que aprendió de Nati durante 20 años: «Desde su disciplina a la insatisfacción ante lo que está bien pero puede mejorarse». Entre otras cosas, jamás ponerse un chándal. «Hay que evitarlos», dice siempre la diva. También comentó sus recientes equilibrios sobre la claraboya del parisiense Gran Hotel. Refugio habitual de Eugenia Silva, que está en estado de buena esperanza, como Miriam Yébenes de tres meses y medio. La maniquí enseñó su tripita con un traje ceñido de un estampado atigrado. Y mientras la niña Yébenes descubría que «la gravidez me da sueño», Eugenia parecía exultante: «Mis padres están como locos, aunque no dejan de sorprenderse, sobre todo por la familia de mi pareja. Adoran a Alfonso y a Marisa. Como son supersticiosos evitan comprar ropita para la criatura», me confesó ante Jaime de Marichalar. Lorenzo Castillo y Luis García Fraile no quitaron ojo a Carolina Herrera, llegada de la gala antisida, donde Eugenia fue sustituida por Genoveva Casanova. Siempre se marcan récords de recaudación para la obra del doctor Clotet. Herrera lució sobre terciopelo negro perlones barrocos que impactaron por el tamaño. Reparó en ellos Alejandra Rojas ante Laura Vecino, que es como Nati llama a la esposa de su hijo mayor. Sorprende que se refiera a ella así, como no asombra menos las instrucciones que se da en este compendio para tener buen gusto y vestir de película, como ella hace siempre «porque aquí nadie combina como ella colores, estilos y texturas», según Nieves Álvarez.