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Bodas, bautizos y operaciones

Un repaso irónico e ineludible a las revistas del corazón

Rebeca Argudo realiza un repaso irónico e ineludible a las revistas del corazón.

Ya es miércoles otra vez y, oh sorpresa, me pilláis en la terraza de siempre con el vermú, las aceitunas y todas las revistas del corazón. Sorprendidos, ¿eh? Pues poneos cómodos que hoy las revistas vienen fresquitas, muy de verano. Y yo os lo voy a contar.

¡HOLA! Nos trae en portada el bautizo del hijo de Fran Rivera y Lourdes Montes. Para mí es que Francisco siempre será Fran, no lo puedo evitar. Me cuesta ponerme al día con los cambios de nomenclatura. Que no sabía yo, tengo que confesar, que Fran había tenido otro hijo. Ni que Ana Boyer también tenía uno. Con este número del ¡HOLA! me siento como si Lourdes y la hija de la Preysler se hubiesen embarazado, llevado a término la gestación y parido en lo que yo he tardado en comerme dos aceitunas sin hueso. Es que no me avisáis de estas cosas y luego yo tengo que vivir todas las emociones de golpe. Menos mal que llevo gafas de sol y que no me he puesto rimel.

El bautizo, pues muy bien, oye. Ella iba muy mona, él también, el niño muy cuqui... Lo que viene siendo un bautizo bien. Lo que me pasa es que echo de menos a Carmina y que, además, ayer hizo quince años de su fallecimiento. Mira, que queréis que os diga, para mí Carmina, la divina, siempre será la mejor. Es que ya no hay famosos como los de antes. Por cierto, Ángela Portero ayer nos contaba aquí mismo cómo la conoció. Si no lo habéis leído ya, estáis tardando.

También me pasa, no dejan de pasarme cosas, que no puedo apartar la vista del vestido de la novia del hijo de Elie Saab (casi me ahogo diciendo esto del tirón) que se ha casado y nos viene la fotito. El vestido, queridos, es... ¿Cómo os diría yo? Es como si coges un profiterol de nata y le pones más nata por encima y luego le pones caramelo, y luego más nata, y luego caramelo y no paras nunca. Una cosa así es ese vestido. Pero claro, estamos hablando de la boda del hijo de Elie Saab (no sé por qué he vuelto a hacerlo sin coger aire) y ya se sabe, es una boda de alta costura. Aunque viendo las fotos bien podía haber sido una boda gitana: qué de brillo, qué de colorinchi, qué de enseñar cacha... Al final una boda gitana y una de alta costura solo se diferencia en si sale en la portada del ¡HOLA!. Y en la prueba del pañuelo, pero esa es otra historia.

Como punto fresquito, ligero y veraniego tenemos las fotos de las parejas más románticas. Porque no hay verano sin pareja de famosetes en la playa románticamente. El concepto romántico es laxo. Lo mismo sirve pasear de la mano, que venir de la compra con una bolsa de plástico, que cambiar un pañal en la toalla. Da igual. Si sois dos, estáis enamorados o algo parecido, sois famosos y es verano, a ¡HOLA! le sirve. Y si a ¡HOLA! le sirve, a mí me sirve. A tope con el amor.

Otro vermú. Yo hoy me acabo las revistas ya con resaca.

Con la portada de Lecturas me da bajona. Kiko Matamoros tiene varios tumores en la vejiga y va a ser operado de urgencia. Mal me sabe, porque a mí Kiko me cae bien. Pero oye, está acompañado de su novia y seguro que va a salir todo bien. Y qué guapa es la novia, por cierto.

Con la foto de Chelo García Cortés me quedo un poco atascada porque tardo unos minutos en saber cuál de las dos es Chelo. ¡Son iguales! Las dos de blanco, con el mismo color de pelo, casi el mismo corte, la misma sonrisa, las mismas arrugas. Madre mía. Son como los alemanes que pasean con el mismo chándal y las mismas zapatillas por las ciudades costeras de esta España nuestra. Eso debe ser casi onanismo. Yo, conociéndome, acabaría besando al espejo por las mañanas y pensando que mi chica cada día es más fría.

Justo debajo de la foto de Chelo & Chelo, ese Ortro vestido de Sonny Crockett, está Omar con mirada torva. Ya empezamos. Venga, coge el bolso, Rebeca, saca el móvil, abre google y mira a ver quién es Omar. De verdad, qué cruz.

Acabáramos. Cantante de trap, ganador de supervivientes, exnovio de Isa Pantoja.

Ay, mira, yo es que así no puedo trabajar. Si nos vamos a estar cambiando los nombres todo el rato, yo me lío. Que si Fran ahora es Francisco, que si Chabelita ahora es Isa Pi, que si... Basta ya, hombre, por favor. Bastante tengo con los cambios de pareja, con los cambios de profesión, con los cambios de vida. Dejad los nombres al menos. Yo creo que esta moda la empezó Tamara cuando dejó de llamarse Tamara para llamarse Yurena. Y a partir de ahí ya, todo descontrol.

No me extraña que Chelo esté enamorada de sí misma. Te ahorras tantos líos...