El besamanos récord de los Reyes

Don Felipe, Doña Letizia y Doña Sofía recibieron ayer en Palma a más de 600 personalidades de la sociedad civil balear en el Palacio de la Almudaina.

Doña Sofía, la Reina y el Rey, en la isla malloquina, ayer / Efe
Doña Sofía, la Reina y el Rey, en la isla malloquina, ayer / Efe

Don Felipe, Doña Letizia y Doña Sofía recibieron ayer en Palma a más de 600 personalidades de la sociedad civil balear en el Palacio de la Almudaina.

Un besamanos a unas 600 personas tiene su aquel. Uno a uno. Con 30 grados. Ni un soplo de aire. Un 68 por ciento de humedad que tira por tierra cualquier intento de permanecer impecable ante los focos. Felipe VI, Doña Letizia y Doña Sofía permanecieron como si el agobiante calor no fuera con ellos. Del saludado número uno al saludado 621.

«El año con más gente», soltó como avanzadilla el pasado domingo en el posado de Marivent. Y no erró en la estimación. Ni en el «look». Un vestido rojo midi de escote halter con hombros al descubierto. Doña Sofía, con traje pantalón con camisola en «mint» y un colgante XXL con forma de estrella con pendientes a juego. Ambas, con calzado en plata: sandalias de tacón de vértigo para la Reina y alpargatas con cuña para Doña Sofía. Los bolsos, acompañando: «clutch» en mate y cartera en brilli-brilli respectivamente. Don Felipe, con traje de raya diplomática en marino y corbata azulona.

Sí, más de 600 invitados. ¿Y cuánto se tarda en estrechar la mano a semejante multitud? Dieciocho minutos. De Libro Guinness de los récords. Con o sin reverencia: parecen no estilarse. Con más o menos acierto en la indumentaria: el «casi todo vale» parece imponerse en cualquier acto social, incluido el vestido playero. Con más o menos tino por el empedrado, no apto para tacones de aguja. Una recepción en penumbras durante los primeros diez minutos hasta que alguien se dio cuenta de que el sol se había puesto hace rato y era necesario darle a un interruptor. Tras esto, los fotógrafos contentos. Y los Reyes, a lo suyo. Hasta el final, con denuedo.

Plantón eco-indepe

Récord en el nivel humedad y convocatoria de cuantas recepciones se han convocado hasta la fecha durante el reinado de Felipe VI en el Palacio de la Almudaina para conocer y reconocer a la sociedad civil balear. Para hacerse una idea, en las dos últimas convocatorias no superaron los 500 asistentes. O lo que es lo mismo, los Reyes tienen tirón en las islas. Así lo confirman fuentes de la Casa del Rey, que constatan un «considerable aumento de presencia institucional» y un pleno de sindicatos: UGT, CCOO y USO.

Al frente, la presidenta balear, Francina Armengol y el alcalde de Palma, José Hila. No busquen entre los asistentes a los representantes de los eco-soberanistas de MÉS per Mallorca, quienes forman parte de la coalición de gobierno con el PSIB-PSOE y Unidas Podemos en el Govern y en el Ayutamiento de Palma. Plantón eco-indepe que no se echó en falta en el patio interior del palacio.

Poco «photocall»

Por el besamanos pasaron ilustres de las Baleares del mundo económico y empresarial, la investigación, las academias, colegios profesionales, música, teatro, confesiones religiosas... Con una incidencia especial en los jóvenes talentos. Es habitual que se invite a los mejores alumnos de Selectividad del curso, a los que en esta ocasión se han sumado los galardonados por excelencia universitaria o premiados con el Art Jove de las islas.

Más allá de los reconocibles y reconocidos baleares, hubo poca carne de «photocall» amén de Jaume Anglada –cantautor y amigo de los monarcas– y del ex presidente balear y ex popular José Ramón Bauzá. wNi Carolina Cerezuela ni Chenoa se dejaron caer. Ellas que siempre daban algo de color, aunque solo fuera por el tinte, al evento vespertino.

Claro, que con 600 –y pico– personas alguien se puede colar de incógnito. Aunque bien habría salido a relucir en el picoteo posterior. En los salones de la Almudaina les esperaba el gentío invitado con ganas de algo más que la mano estrechada del patio. Y una vez más, los Reyes correspondieron, paseándose por los corrillos y aceptando posados y «selfies» varios. Entre grupo y grupo, canapé. Abundantes. De la tierra. Una lista interminable. Cochinillo con sobrasada. Sándwich de gamba roja. Caldereta de langosta en empanada crujiente. Coca de higos. Y otros tantos. De la cocina de Andreu Genestra, chef de Inca que en 2015 se ganó una estrella Michelin. Le acompañaron en el servicio 16 personas con discapacidad de la asociación balear Amadip Esment. Para servir a 600. Y alguno más.