El huracán de Mar Flores

Mar Flores, en la portada de «Vanity Fair» que tanto ha dado que hablar
Mar Flores, en la portada de «Vanity Fair» que tanto ha dado que hablar

Parece mentira, créanme, que ser portada de «Vanity Fair» produzca más daños colaterales que cualquier noticia del «cuore» publicada en todo el año que acaba. Mar Flores ha revuelto su pasado y el de varios hombres que compartieron parte de sus vidas con la modelo-actriz experta en «sobrevivir al escándalo». Por ahora, Fernando Fernández Tapias, el empresario, y Cayetano Martínez de Irujo, el jinete, se están salvando del acoso y derribo de las «reporteras asfálticas», a las que bautizó así Karmele Marchante cuando todavía le acompañaba la cordura periodística. Sin embargo, Alessandro Lequio di Assaba no ha corrido la misma suerte, ya que cada mañana al salir de la oficina –trabaja con Ana Rosa– es asaltado por una «alcachofa». Las víctimas colaterales afloran en el entorno de Mar Flores como champiñones: su marido, Javier Merino, y sus niños. Sus amigas, o mejor dicho ex amigas, saben dónde meterse para que no les pregunten y no salir en esta nueva e incómoda foto. Me refiero a Nuria González.

Moldes, mucho que contar

El caso es que a la otra parte del tándem de la infidelidad más sonora del siglo XX le están creciendo los enanos alrededor. Sonia Moldes, la siguiente pareja del conde italiano tras su ruptura con Mar, ha reaparecido para buscar un plató de televisión. Yo se lo daría, ya que, si vence el miedo, tiene muchísimo que contar. Así que recuerde... Puede relatar con veracidad y credibilidad cómo se hicieron las fotos de «Interviú» en las que «el conde nos enseña lo que más esconde». Yo viajé a San Martín y entrevisté, tras regar de ron añejo su estómago, a «Pit», el capitán del «Tahuna-II», el catamarán que una empresa tour-operadora puso al servicio del fotógrafo de cabecera de Lequio, billetes de avión y hoteles incluidos. Fue muy rentable para todas las partes menos para Sonia, que posaba leyendo un libro al revés. Sofía Mazagatos ha resurgido como Ave Fénix y por necesidad ha puesto aun más en su sitio (si cabe) a Mar llamándola «envidiosa, soberbia y vanidosa». Lo preocupante es que el «booker» o representante de Mar Flores en su etapa de modelo ha resucitado de su letargo y ha hablado. José Luis Rivas es un venezolano avispado que, rebotado de Miss Venezuela, desembarcó en España hace años. Comparte secretos de muchas de las modelos y actrices que triunfaron en los años 90. A la mayoría las «dejó bien colocadas», según sus propias palabras. Desahuciado por un cáncer y abandonado por sus «niñas», amenaza con tirar de la manta. Se avecina un huracán.