Cargando...

En EE UU

Alejandra Silva celebra San Valentín con una imagen inédita junto a Richard Gere y sus tres hijos

Nada de alfombras rojas ni flashes calculados: la familia al completo, sonriente y unida.

Richard Gere y Alejandra Silva / Foto: Gtres larazon

Hay fotografías que cuentan una historia y luego están las que la consagran. Este 14 de febrero, Alejandra Silva eligió celebrar el Día de los Enamorados con una instantánea que marca un antes y un después en la narrativa íntima de la familia que forma junto a Richard Gere. Por primera vez, el matrimonio posa con sus tres hijos en una imagen compartida públicamente: Alexander, de 6 años; James, de 5; y Albert, de 13, el hijo que Silva tuvo en su anterior matrimonio y que hoy forma parte esencial del clan.

La escena, capturada en el interior de su residencia estadounidense, desprende esa calidez cuidadosamente imperfecta que tanto seduce en las redes cuando la celebridad decide bajar la guardia. Nada de alfombras rojas ni flashes calculados: la familia al completo, sonriente y unida, celebrando el amor en su versión más doméstica. "Feliz día de San Valentín de parte de nuestro pequeño equipo", escribía Silva. Y añadía una frase que resume la épica privada de esta historia transatlántica: "Muy agradecida por mis hijos y por mi marido, el que cruzó el océano para estar con nosotros. Los amo a todos infinitamente".

No es una declaración menor. El actor de "Pretty Woman" y la empresaria gallega han construido su relación entre continentes. Durante una larga temporada, el matrimonio estableció su base en Madrid, donde adquirieron una mansión en la exclusiva urbanización La Moraleja. Allí, lejos del bullicio de Hollywood, Gere abrazó una vida más europea, más lenta, más familiar.

Ahora, ya instalados de nuevo en Estados Unidos, esta fotografía supone también la confirmación pública de una nueva etapa. Más que un posado, es una declaración de intenciones: la familia como proyecto compartido y como territorio común. En tiempos donde lo privado se negocia a golpe de clic, Silva y Gere han elegido mostrar lo justo, pero lo significativo. Un "pequeño equipo", como ella lo define, que funciona como la mejor respuesta al vértigo de la fama: amor, cohesión y la promesa -esta vez sí- de un hogar sin fronteras.