La boda de época de Fran y Lourdes

El diestro y su novia se casaron ayer en una ceremonia donde reinaron la alegría y la elegancia: los invitados llevaban chaqué y chistera

Detalle de las mesas de la fiesta
Detalle de las mesas de la fiesta

El diestro y su novia se casaron ayer en una ceremonia donde reinaron la alegría y la elegancia: los invitados llevaban chaqué y chistera

Nadie como él para hacer suspirar a las féminas españolas. Hoy suspiran también, pero de tristeza al ver que el donjuán castizo le ha dado un «sí, quiero» entregado y enamorado a su joven novia. Fran Rivera y Lourdes Montes han pasado por fin por la vicaría: fue el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el que los casó en la rondeña finca de El Recreo de San Cayetano, propiedad del novio ubicada a unos seis kilómetros de distancia de la localidad malagueña, a las 12:30 de la mañana del sábado. La boda tuvo que ser por lo civil –para disgusto de la ahora ya esposa del matador–, ya que Fran no consiguió la nulidad de su matrimonio anterior con Eugenia Martínez de Irujo, pero ni este dato consiguió empañar el día más feliz de los contrayentes. «Esta es la boda que Fran siempre había soñado», comentaba uno de sus amigos íntimos.

Y es que más que de famoseo, Fran y Lourdes se rodearon de amigos y familiares que quisieron apoyar a la pareja en este feliz momento. En total, 350 invitados se congregaron en Ronda. Desde el cantante José Manuel Soto, tío de la novia, y su esposa, Pilar Parejo, hasta César Cadaval y su mujer, pasando por Virginia Troconis y Manuel Díaz «El Cordobés», el periodista José María García –gran amigo de Francisco desde que era pequeño–, la periodista Paloma García-Pelayo y el bailaor Juan Manuel Fernández Montoya «Farruquito», que llegó del brazo de su esposa, Rosario Alcántara. La hermana de Vicky Martín Berrocal asistió también con un vestido diseñado por ella, así como «El Juli» y Pilar Lezcano, viuda de Antonio Ordóñez, el abuelo del diestro. Los amigos personales de los novios, entre quienes no podían faltar los miembros de la Hermandad de Triana a la que también pertenece el mayor de los Rivera, acudieron encantados. Todos ellos tuvieron que almorzar de pie porque a Lourdes le parecía «más divertido e informal»: el cátering estuvo a cargo de Juliá y el almuerzo lo sirvió Alpresa. Aunque de la ceremonia han trascendido menos datos –los novios han vendido la exclusiva a su publicación de cabecera–, sí se sabe que comenzó con música de cuerda y terminó con la «Salve Rociera», algo que hacía especial ilusión a los novios, que quisieron que su enlace estuviera plagado de guiños a la tierra sevillana. No por casualidad ambos se conocieron en la Feria de Abril de hace dos años.

Besos para todos

Lourdes llegó hecha un manojo de nervios, aunque una vez pasado el trámite legal comenzó a bailar y a lanzar besos a diestro y siniestro. Por su parte, Fran parecía estar viviendo el día más feliz de su vida, algo a lo que ayudó que la madrina fuera su hija Cayetana, que vistió de Roberto Diz y mostraba su alegría en Twitter por el enlace de su padre. Ni siquiera la amenaza de lluvia –que obligó a los novios a contratar una carpa de última hora– pudo empañar la felicidad que ya había comenzado el viernes con una fiesta en la que no faltó la referencia a Carmina Ordóñez.

El detalle

LAS ESTRELLAS DE LA NOCHE

Cayetano Rivera, hermano del novio, y la modelo Eva González (dcha.) llegaron sonrientes, él con el chaqué y chistera y ella con vestido corto de Antonio García. Contaron que la ceremonia fue «muy flamenca», ya que la cantante Remedios Amaya prestó su voz para el enlace, y que estaban viviendo «un día muy especial para toda la familia». La protagonista indiscutible fue, sin embargo, Cayetana, hija de Fran y madrina del enlace (a la izda., con una amiga). Con un vestido verde de Roberto Diz, acaparó todas las miradas.