Rania de Jordania, el retiro de la reina del «couché»

Ante el conflicto en Siria. Cambia la alta costura por la sobriedad en un intento por acabar con la imagen frívola que tiene en su país

Cuando la bella y elegante Rania llegaba a los actos institucionales enfundada en un maravilloso traje de Dior, en realidad se estaba «expresando creativamente». Era su vía de escape, como ella misma reconoció en una entrevista. John Galliano, Giambattista Valli, Phillip Lim y Elie Saab; Harrods, la 5ª Avenida de Nueva York, Qatar... Excursiones que nunca han pasado inadvertidas para los jordanos, aunque la familia real jamás percibió ese conocimiento por parte de sus súbditos como una amenaza. Rania estaba convencida de que, con su imagen y actitud occidentales, era un modelo para que las muchachas y mujeres musulmanas dieran un paso hacia una mayor libertad. Pero el conflicto en Siria está muy cerca, al otro lado de la frontera. Ahora el vestuario de su reina se ha vuelto discreto, incluso aburrido. Adiós a los viajes por Estados Unidos, a las poses delante de los «photocalls» y a ser una voz frecuente en los foros internacionales. La nueva consigna es ir al extranjero sólo para actos institucionales y centrar todos sus esfuerzos en casa, en fundaciones y enactos relacionados con la educación.

Corrupción en la corte

A pesar de ser conocida por sus labores humanitarias en todo el mundo, Rania ahora limita sus apariciones públicas. A la reina le va a costar transformar esa imagen de mujer frívola. La corrupción del régimen es una de las principales preocupaciones que impulsaron a los jordanos a salir a la calle en enero de 2011. «Muchos piensan que el rey Abdalá y sus allegados han sucumbido a la corrupción, que los procesos de privatización les han dado réditos económicos, que se han asociado con magnates corruptos... Los jordanos saben que cuando sucedió a su padre era bastante rico, sí. Habría heredado unos 100 millones de dólares. Pero es que ahora su fortuna está valorada en billones», explica un experto en la política jordana.

Y Rania entra dentro de este grupo cuestionado. Los jordanos creen que el rey es blando y que el carácter de ella se impone. Se la responsabiliza de los nombramientos de algunos ministros y políticos locales, algo impensable para el pueblo jordano. «La reina es sólo la mujer del rey. Debería estar al margen y, sin embargo, está utilizando su posición para que su familia haga negocio. Si no, mira a su hermano: ¿De dónde sacó todo ese dinero?», reivindicó uno de los promotores de las protestas jordanas en la revista «The Spectator». «Era sabido que, si tenías contactos con la familia real, vivías mejor que el resto», sentencia Sean Yom, profesor de la universidad de Temple especializado en la política jordana.

Septiembre de 2010 fue un punto de inflexión. Rania celebró su 40 cumpleaños en el desierto de Wadi Rum con 600 invitados. Aún se habla en la zona de la cantidad de agua que se necesitó para quitar la arena de la zona rocosa donde se celebró la fiesta, porque la escasez del líquido es un problema diario entre los pueblos colindantes. Algunos líderes se unieron y escribieron una carta a Abdalá en la que criticaban la actitud de Rania, todo un símbolo del cambio que registra el país, ya que la ley no permite criticar al rey.

Parece que sus ciudadanos no aprecian las numerosas actividades humanitarias que desarrolla su reina. Ésta ha sacado adelante la Jordan River Foundation, que incentiva la educación. También es una acérrima defensora de la igualdad de la mujer y, mientras los jordanos critican su vestimenta, Rania intenta ser un modelo de libertad. En un video de YouTube desafía: «Dime un estereotipo de nuestra cultura y yo lo desmontaré».

La situación es grave para el rey y su familia, porque muchos jordanos quieren que éste abdique. «Este viraje hacia la modestia ha sido un movimiento deliberado y estratégico para invertir esa imagen de reina gastona», asegura Yom.

Abdalá, el rey «cool»

Al rey Abdalá II le encantan los deportes de riesgo. Es frecuente verle subido a alguna de sus motos o de sus jeeps, compitiendo en carreras en el desierto sobre los lomos de sus máquinas. Su única esposa es Rania, toda una peculiaridad en el caso de las monarquías musulmanas. Tienen cuatro hijos: Hussein, Iman, Salma y Hashem. El primero es el actual heredero, después de que Abddalá eliminase de la primera posición a su hermanastro Hamzah, hijo de la reina Noor.